El ritmo de vida que llevamos, el año tan complicado que hemos vivido con la pandemia, los quehaceres del día a día… Aunque los análisis están bien y el médico no encuentre ninguna patología ni motivo aparente, son muchas las personas que en su jornada diaria se sienten fatigadas sin saber por qué. Se calcula que hasta un 20% de la población presenta de forma crónica síntomas de cansancio y fatiga, como recoge este estudio de título El síndrome de fatiga crónica y su diagnóstico en Medicina Interna que, aunque no le impide llevar un vida normal, le afecta a su salud física y mental.

Muchas veces las causas hay que buscarlas en los hábitos de vida que seguimos, como no dormir lo suficiente, llevar una vida demasiado sedentaria o comer de forma inadecuada. Estos alimentos pueden ayudarnos a recuperar un poco de energía y sentirnos menos fatigados.

Alimentos sin procesar

Los alimentos precocinados y ultraprocesados suelen tener un valor nutricional bajo. Los envasados ​​o enlatados, los dulces, las comidas preparadas y las carnes precocidas suelen estar llenas de conservantes, aditivos, sodio, grasas trans y otros ingredientes que, aunque nada más comerlos nos hagan sentir bien, agravan el cansancio.

Frutas y verduras frescas de temporada

Cuanto más fresca sea la comida, más nutrientes tienen. Y sobre todo si se toman las que corresponden con la temporada habitual y que maduren de forma natural en el árbol. En estos casos conviene preguntar por los alimentos de proximidad.  

Bebidas sin cafeína

La cafeína está bien con moderación y se ha demostrado que tiene algunos beneficios para la salud. Aunque proporciona un impulso a corto plazo, en realidad no proporciona energía al cuerpo. Para las personas que necesiten su dosis diaria, es mejor tomar café o té sin azúcar, pero las bebidas gaseosas y energéticas pueden estar llenas de azúcar y otros ingredientes que no ayudan a recuperarse del cansancio sino todo lo contrario.

Zumo de naranja

Proteínas magras

Las carnes rojas con grasa proporcionan grasas saturadas a la dieta. Las carnes más magras, como el pollo, el pavo y el pescado, proporcionan proteínas de calidad, pero contienen menos grasas saturadas. El pescado con alto contenido de ácidos grasos omega-3, como el salmón y el atún, aportan grasas beneficiosas y saludables para el corazón.

Cereales integrales y carbohidratos complejos

Al igual que los alimentos procesados, los carbohidratos refinados como los azúcares y la harina blanca añaden pocos nutrientes a nuestra dieta. La elección de alimentos integrales y carbohidratos complejos asegura que nuestro cuerpo obtenga todos los beneficios de la fibra.

Nueces y otros frutos secos

Las nueces y otros frutos secos son algunos de los mejores alimentos para combatir la fatiga. Almendras, nueces de Brasil, anacardos, avellanas, nueces, nueces, semillas de girasol y semillas de calabaza, en su versión cruda y sin sal son excelentes alimentos.

Agua

Beber agua es fundamental para el óptimo funcionamiento del organismo. Aunque el agua no proporciona energía en forma de calorías, ayuda a facilitar los procesos energéticos en el cuerpo, lo que es un impulso de energía en sí mismo.