Una de las posibles consecuencias del confinamiento en el organismo de las personas es la bajada de defensas. El hecho de seguir una alimentación inadecuada, no tener un patrón de sueño equilibrado y la falta de ejercicio pueden afectar de forma importante a nuestro sistema inmunológico. Por esta razón es importante prestar atención a toda esta serie de hábitos para que no puedan causar problemas de salud más adelante.

Uno de los signos de la bajada de defensas es un cansancio excesivo que no se elimina con el sueño, ojos secos, diarrea o infecciones continuas. Cualquiera de estas circunstancias tiene que ponernos sobre aviso de lo que está sucediendo. En estos casos se debe ir al médico, pero además, se pueden incluir una serie de alimentos en la dieta que ayudan a mejorar el sistema inmunológico.

Cítricos. Las naranjas, mandarinas, limones, limas, pomelos…. son ricos en vitamina C, que aumenta la producción de glóbulos blancos, un elemento clave para combatir las infecciones.

Mandarinas

Frutos secos. Nueces, almendras, avellanas, anacardos y pistachos. Todos ellos contienen una gran cantidad de polifenoles y ácidos grasos omega 3, que se asocian con un menor riesgo de muchos tipos de cáncer. 

Ajo. Se utiliza para combatir las infecciones desde hace miles de años, entre otras cosas porque en su composición se encuentra la alicina, un compuesto azufrado con propiedades para combatir las infecciones respiratorias. Además, ayuda a disminuir la presión arterial y retrasar el endurecimiento de las arterias.

Frutas con hueso. Ciruelas, albaricoques, melocotones, mangos y cerezas. Fomentan la creación de colágeno (proteína indispensable y con más presencia en nuestro organismo), fortalecen los huesos y mantienen en buen estado la microbiótica intestinal.

Pimientos rojos. También son ricos en vitamina C, como los cítricos. Además, son también una fuente de betacaroteno, que fortalece el sistema inmunológico y ayuda a mantener sanos los ojos y la piel.  

Pescados grasos. Salmón, sardinas, caballa o anchoas. Son fuentes de omega 3, ácidos grasos esenciales que nuestro cuerpo no produce y que ayudan a combatir la inflamación, equilibran el sistema nervioso y mejoran el estado de ánimo. Las nueces también contienen una gran cantidad de fibra dietética, que alimentan nuestras bacterias intestinales. 

Yogur griego. Los yogures griegos naturales, ricos en microorganismos y probióticos, estimulan también las defensas del organismo. Pero es importante evitar aquellos que estén cargados de azúcar o los postres lácteos que no tienen estas características.

Brócoli. Contiene vitaminas A, C y E, así como muchos otros antioxidantes y fibra. De hecho, es una de las verduras más saludables que se pueden incluir en la alimentación. El secreto para mantener sus propiedades es cocinarlo lo menos posible.

Brócoli

Canela. Contiene ácido cinámico, que tiene efectos anti-angiogénicos y previene la aparición de los vasos sanguíneos no deseados que pueden incidir en el crecimiento tumoral y la metástasis.

Espinacas. Al igual que el brócoli, son ricas en vitamina, antioxidantes y betacaroteno, por lo que ayudan a aumentar la capacidad de lucha contra las infecciones de nuestro sistema inmunológico.

Pan de masa madre. La masa madre contiene una bacteria llamada Lactobacillus reuteri, que ayuda a estimular nuestro sistema inmunológico.