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José Luis Rodríguez Zapatero ha pedido este lunes al juez de la Audiencia Nacional aplazar su declaración ante el juez José Luis Calama por las joyas encontradas dentro de la caja fuerte de su despacho. El expresidente del Gobierno está citado a declarar este miércoles por el caso Plus Ultra. Está imputado por liderar, presuntamente, una trama internacional de tráfico de influencias y blanqueo de capitales. Pero el magistrado, una vez que la tasación de las joyas las valoró en más de 1,3 millones de euros, decidió abrirle una causa separada e imputarlo por contrabando y delito fiscal. Ahora el exlíder socialista pide que este miércoles solo se le interrogue sobre el primer caso, y aplazar para más adelante la trama de las joyas, para que él pueda recopilar información y explicar el origen de esta fortuna

La historia sobre las joyas tiene origen en el caso Plus Ultra. Hace unas semanas, el juez imputó a Zapatero después de haber llevado a cabo una extensa investigación. Ordenó a la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) registrar el despacho que el expresidente del Gobierno tiene en la calle Ferraz, justo delante de la sede del PSOE. El juez considera que desde su oficina aprovechaba sus contactos de alto nivel con administraciones españolas y extranjeras (como Venezuela) para obtener decisiones favorables para sus clientes.

Para recibir los fondos ilícitos y darles apariencia de legalidad, el entramado creó una estructura societaria descrita por los propios investigados como una "boutique financiera". Se utilizaban empresas pantalla e instrumentales para emitir facturas falsas y firmar contratos de asesoramiento ficticios. Se calcula que Zapatero acabó embolsándose dos millones de euros. Uno de los presuntos clientes de esta trama es la aerolínea Plus Ultra. El rescate fue de 53 millones de euros y fue concedido por el Consejo de Ministros de Pedro Sánchez. La UDEF, en cualquier caso, sitúa la casa de Zapatero como un núcleo de planificación y dirección de la supuesta trama, en la que se canalizaba y se custodiaba "la planificación estratégica de las instrucciones que comporten una mayor sensibilidad". Sin embargo, el juez solo autorizó registrar el despacho, no el domicilio.

Durante este registro, los agentes de la UDEF encontraron una caja fuerte y, dentro, collares, pulseras, anillos y pendientes ornamentados con diamantes, rubíes y esmeraldas. El magistrado ordenó un informe pericial de las joyas, y se ha confirmado que estas tienen un valor superior a los 1,3 millones de euros, una cifra muy por encima de los 50.000 euros que el entorno de Zapatero defendió en un primer momento. 

Contrabando y delito fiscal

Ante esto, el juez decidió abrir una pieza separada e imputarlo también por contrabando y delito fiscal. El instructor indica que la posesión de bienes de lujo y la ausencia de trazabilidad fiscal sobre su adquisición constituyen "un indicio de la existencia de una defraudación tributaria relevante".

Además, apunta que la posible falta de acreditación sobre la adquisición de las joyas podría facultar a la Agencia Tributaria para imputar una ganancia patrimonial no justificada en el IRPF de Zapatero, resultando aplicable un tipo marginal alrededor del 46%. De esta manera, añade, la inexistencia de declaración o pago de cualquiera de estos tributos permite inferir la posible existencia de una cuota defraudada superior al umbral típico, que se sitúa en 120.000 euros.