Decaída, tensa y fugaz. Así ha sido la valoración de la aún presidenta de la Junta y candidata del PSOE, Susana Díaz, en la sala de convenciones del hotel Meliá de Sevilla, el escogido para celebrar la noche electoral. Sin embargo, realmente, cosas a celebrar había muy pocas después de perder a 14 diputados y de la irrupción de Vox en el Parlamento andaluz con una fuerza del todo imprevista.

En medio de rumores incluso de dimisión, la socialista ha optado por seguir luchando por no perder la presidencia de la Junta de Andalucía. Durante su primera comparecencia en público después de conocerse que las derechas tienen mayoría absoluta, ha llamado a todos los partidos a detener la "extrema derecha" en Andalucía y ha instado al PP y Ciudadanos a decir directamente si piensan "ligar" el futuro gobierno de la Junta de Andalucía a Vox. "Para mí es una responsabilidad ser el dique de contención de la extrema derecha, para que no se reproduzca en otras comunidades", ha dicho.

La llegada de Díaz y su equipo a la comparecencia / Maria Macia

Díaz, que salido acompañada de diputados y militantes, ha recordado que el PSOE ha ganado las elecciones, aunque ha justificado los malos resultados de las fuerzas de izquierdas con la caída de la participación en los comicios autonómicos, una de las más bajas de la historia. "Es una noche triste porque muchos andaluces se han quedado en su casa y hemos perdido siete puntos", ha asegurado.