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Cuando Sònia Hernández Almodóvar (Barcelona, 1968) asumió la Conselleria de Cultura con la llegada de Salvador Illa al Govern, ya hacía más de dos años que trabajaba en esa conselleria, bajo la batuta de ERC, como directora general de Patrimoni. Explica que recibió una llamada del president Illa, al que no conocía personalmente, y que le propuso asumir las riendas del Departament, con la intención de dar continuidad a las políticas que se habían estado llevando a cabo en materia de cultura durante la anterior legislatura. Hernández argumenta que no es ni de ERC ni del PSC, sino independiente. Al asumir el cargo, se encontró sobre la mesa la polémica por el litigio con Aragón sobre las pinturas de Sijena que están en el MNAC. Este jueves, sin embargo, cuando se hizo esta entrevista, lo que centraba los informativos era la espectacularidad del acto de bendición de la Torre de Jesús de la Sagrada Família y la polémica por la expulsión de la ceremonia de los cantantes que llevaban esteladas y tenían intención de interpretar Els Segadors.

Tenemos que empezar, inevitablemente, hablando del viaje del Papa. ¿Qué le ha parecido la ceremonia de bendición de la Torre de Jesús?
Este es uno de los actos centrales de la conmemoración de los 100 años de la muerte de Antoni Gaudí. Todos sabíamos que sería un momento culminante de este Any Gaudí, el día exacto en que murió el arquitecto, que está enterrado en esta basílica. Fue un acto espectacular, muy emocionante y con final apoteósico.

Era un acto de interés mundial por la presencia del Papa. ¿Qué impacto cree que ha tenido? Las comparaciones con Madrid han sido constantes. ¿Qué representa para Catalunya?
También se ha comparado mucho con los Juegos Olímpicos. Vuelve a ser un momento de explosión de la imagen de la ciudad de Barcelona, de esta ciudad, siempre capaz de hacer estos grandes acontecimientos con gusto, sobriedad y con capacidad de congregar a mucha gente.

El acto con el Papa en la Sagrada Família ha representado una proyección importantísima de la cultura catalana en el mundo

¿Y para la cultura catalana, qué representa?
Es un hito importantísimo. Gaudí es una figura universal. Es una de nuestras figuras más universales. Tenemos muchas otras, Miró, Dalí, Tàpies… Tenemos también a un maestro como Jordi Savall, un Marcos Morao…, artistas universales que nos representan, que son conocidos en todo el mundo y que, por lo tanto, dan una imagen al mundo de aquello que somos. La cultura es la expresión de una sociedad, es la manera a través de la cual nosotros nos expresamos. Por lo tanto, representa una proyección importantísima de la cultura catalana en el mundo.

En cambio, una de las polémicas por la visita del Papa ha sido por el uso del catalán, porque no estaba previsto que hablara catalán. ¿Qué ha pasado aquí? ¿Ha fallado el Govern? ¿Ha sido el arzobispado de Barcelona quien no ha tenido la sensibilidad?
El catalán ya ha estado presente…

La consellera Sònia Hernández Almodóvar, en un momento de la entrevista / Foto: Carlos Baglietto

Pero inicialmente no estaba garantizado…
Desconozco inicialmente cómo iba esto, pero lo que es evidente es que ha habido un uso muy importante del catalán. Por lo tanto, entiendo que la Iglesia y, en este caso, el Vaticano ha sido sensible al hecho de que aquí hay una singularidad, una lengua propia que es el catalán, y ha querido comunicarse con los catalanes en su lengua.

Si estaba tan claro, ¿por qué ha habido tanta polémica?
Lo desconozco. Supongo que había una parte de gente que pensaba que no estaría tan presente, y en Catalunya hay esta sensibilidad y la gente lo reclamaba.

Pero, ante estas reclamaciones, el arzobispo de Barcelona, Joan Josep Omella, dijo que León XIV diría "algunas palabras" en catalán en la bendición de la Torre de Jesús, lo cual encendió aún más los ánimos.
Sí, quizás no sabía que el Papa diría más, o quizás le han llegado al Papa la sensibilidad de Catalunya y la especificidad de Catalunya y de esta lengua, y él ha sido sensible a esto.

¿Qué piensa del incidente que hubo durante el acto de bendición de la Torre de Jesús, con los coros que debían participar expulsados porque algunos de los cantantes querían interpretar Els Segadors y llevaban esteladas?
A ver, yo lo que sé es que la Sagrada Família ha informado de que no estaba permitido en el acto religioso la exhibición de banderas de ningún tipo y que hicieron salir a los cantantes porque parece que algunos querían exhibir estas banderas.

¿Y qué le ha parecido?
Claro, es un acto que no prevé este tipo de manifestaciones y, por lo tanto, entiendo que había alguien que quería aprovechar la ocasión y que ellos han intentado evitarlo.

En la Sagrada Família no se permitía ninguna bandera. La Iglesia fija el criterio y quiso cumplirlo

Se ha argumentado que algunos llevaban la estelada entre las partituras. ¿Es eso suficiente razón para expulsarlos?
Es que es un acto organizado por la Iglesia y, por lo tanto, entiendo que ellos ponen los criterios y el protocolo y, a partir de ahí, intentan que eso se cumpla.

¿Ha pedido usted explicaciones a los organizadores de lo que ha pasado?
No, no, yo todavía no…

¿Piensa hacerlo o informarse con los coros sobre qué es lo que ha pasado?
Bueno, yo todavía no he tenido ni tiempo de ver qué ha pasado exactamente. Lo que sé es que la Sagrada Família ha informado de que los habían hecho salir porque había indicios o lo habían sabido…, pero no tengo conocimiento exacto todavía de qué ha pasado.

Cuando tomó posesión como consellera dijo que había recibido el encargo del president de dar continuidad a lo que se había hecho en la Conselleria de Cultura con el anterior Govern. ¿Esto cómo se debe interpretar? ¿Es que este gobierno no tiene un discurso propio en cuanto a la política cultural?
Bueno, yo creo que eso ya es una propuesta, ¿no? Si tú ves que hay un gobierno que lo está haciendo bien y recoges aquel testigo, entiendo que es que suscribes aquellas políticas. Yo estoy centrando mucho nuestra legislatura en los derechos culturales, que es una cosa que empezó la consellera Natàlia Garriga. Es una ley que hemos podido entrar a trámite parlamentario, porque se avanzó muchísimo durante la anterior legislatura y se dejó cerrado este texto, que tenía un gran consenso político, y también del PSC.

La Ley de Derechos Culturales no está solo dirigida a la gente de la cultura sino al ciudadano

En el caso de derechos culturales… ¿Cómo afecta al ciudadano la aprobación de esta ley?
La Ley de Derechos Culturales lo que hará es que el ciudadano esté en el centro de las políticas culturales. ¿Y esto qué quiere decir a efectos prácticos? Quiere decir que las políticas culturales son políticas transversales y no son políticas sectoriales. No son políticas dirigidas solo al sector cultural, sino que están dirigidas al ciudadano. Y, por supuesto, a la gente que pertenecemos al sector de la cultura, porque somos los que debemos llevar a cabo estas políticas.

Uno de los compromisos con los que asumió el departamento es dedicar el 2 % del presupuesto para cultura. No se ha conseguido, aunque la última negociación de los presupuestos que ahora se tramitan en el Parlament añadió 50 millones más para la Conselleria. Además, parece muy difícil que el próximo año haya nuevos presupuestos. ¿No será posible, entonces, llegar a este 2 %?
No está escrito que no tenga que haber presupuestos el año que viene. Esperamos que los haya. Y, en todo caso, el 2 % es un hito hoy en día indiscutible, y tiene, por supuesto, el consenso del sector, pero lo que es muy importante es que tiene el consenso del Parlament. Por lo tanto, es indiscutible que este 2 % se alcanzará. Quiero recordar que también en esta ley de derechos culturales se remarca que la Generalitat deberá dedicar el 2 % de su presupuesto a cultura. Es un hito que se alcanzará.

Este año fue a la Patum. ¿Qué le pareció?
Me pareció un espectáculo maravilloso. Digo espectáculo porque yo era una espectadora, yo no la viví desde dentro, pero me parece que es de esas cosas que explica cómo las manifestaciones culturales son capaces de cohesionar y de ser espacios de encuentro. 

¿Qué representan la cultura popular y el asociacionismo dentro de su conselleria?
Para Catalunya, el asociacionismo cultural es un hecho diferencial y un hecho importantísimo y, para mi departamento, que tenemos una dirección general que se ocupa de ello, representa una prioridad muy importante. Yo estoy muy convencida de que, en los momentos graves que vivimos, de amenazas a la democracia, de discursos del odio, de intentos de crispación, de intentos de dividirnos, la cultura tiene un papel fundamental. Y en el caso de la cultura popular, para mí, es indiscutible; es el espacio de encuentro, de la cohesión, donde se integra todo el mundo. En una colla castellera hay diversidad de edades, de géneros, y también hay personas venidas de todas partes que vienen a vivir a Catalunya y que, a través de la cultura popular, cantando en una coral, haciendo castells, bailando sardanas o participando en la Patum, tienen una vía mucho más rápida de conocer nuestra sociedad y de integrarse, de formar parte de ella.

El Govern se siente igual de cómodo en cualquier manifestación cultural

¿El Govern de Salvador Illa se siente más cómodo en la Feria de Abril que en la Patum de Berga o en el Concurs de Castells?
No. Yo creo que se siente igual de cómodo en todas partes.

Se lo pregunto porque a la Feria de abril va muy a menudo, pero a la Patum creo que el president no ha ido; y, cuando fue al Concurso de Castells de Tarragona, el año que tomó posesión, recibió una pitada...
¡La recibe todo el mundo, la pitada! Es un lugar de pitadas. Pero, en todo caso, ahora, a riesgo de equivocarme, diría que el president, en los dos años de Govern, no ha ido a la Patum, y diría que a la Feria de Abril ha ido una vez. Creo que este año no ha ido. Yo tampoco he ido este año y fui el año pasado. Pero de lo que estoy segura es de que el Govern de Salvador Illa se siente igual de cómodo en cualquier manifestación cultural de la índole que sea, de cultura popular, de cine, organizada por una entidad, por un equipamiento nacional...

Que nadie sufra que, como mínimo, desde el Govern no hay ningún intento de desnacionalizar la cultura catalana.

Este año, el escritor Eduardo Mendoza protagonizó una envestida contra la diada de Sant Jordi, diciendo que se debería llamar el Día del Libro; y atizó, otra vez, un debate que es recurrente sobre la desnacionalización de la cultura catalana. ¿Qué les dice a las voces que denuncian un intento de desnacionalizar la cultura catalana?
Pues que no sufran que, como mínimo, desde el Govern no hay ningún intento de desnacionalizar la cultura catalana.

Sijena es una de las carpetas calientes de su Conselleria. El ministro Ernest Urtasun se negó al traslado del Guernica al País Vasco porque tenía informes sobre el impacto que podría tener en la obra. Se le ha reprochado que esta contundencia contrasta con la tibieza con que ha respondido al traslado de las obras de Sijena. ¿Ha sentido poco apoyo por parte del Ministerio?
El Ministerio forma parte de los órganos de gobierno del MNAC. El patronato está integrado por la Generalitat, que representa el 50 %, y también por el Ayuntamiento de Barcelona y el Ministerio de Cultura. Naturalmente, cada institución ha hecho un poco lo que ha pensado que debía hacer en cada momento. A nosotros nos pareció imprescindible aportar un informe de nuestro Centre de Restauració de Béns Mobles de Catalunya. Estamos en sentencia firme y, por lo tanto, estamos desde el punto de vista judicial muy al final de un largo recorrido, donde hay muy poco margen. Hemos aprovechado este poco margen. Hicimos la propuesta de creación de una comisión estrictamente técnica, porque el MNAC está condenado a cumplir esta sentencia, pero cumplirla comporta riesgos elevadísimos de estropear estas pinturas. Y, por lo tanto, en esta comisión lo que acordamos es presentar unos informes y lo que hizo el Ministerio es suscribir este informe conjunto que hicieron los expertos de la Generalitat y del Ayuntamiento de Barcelona.

Pero, precisamente, una opción que se pide es encargar un informe al Instituto de Patrimonio Cultural de España, que depende del Ministerio. El Ministerio podría encargarlo, y no lo hace. ¿Es que no hay suficiente apoyo por parte del ministro Urtasun?
Yo entiendo que el ministro Urtasun da apoyo; lo que no sé es por qué no quiere hacer este informe, por qué no lo quiere pedir.

Este Instituto ya ha hecho informes contrarios al traslado del Guernica o de la Dama de Elche...
Este es el organismo oficial del Ministerio en materia de patrimonio cultural. Y, por lo tanto, podrían hacer este informe, que la jueza podría tener en cuenta o no. De hecho, la jueza ya ha dicho que en estos momentos no considera necesario este informe y que, en todo caso, podría pedirlo más adelante.

Le he dicho a Urtasun que debería pedir el informe del Ministerio sobre Sijena

¿Usted se lo ha pedido al ministro Urtasun?
Yo he hablado con el ministro Urtasun y le he dicho que debería tener en cuenta pedir este informe.

¿Y él qué le ha dicho?
Pues, que no ve claro pedirlo, porque piensa que probablemente podría no salir lo que nos esperaríamos que saliera.

¿Que el traslado es posible?
Sí, él piensa que podría salir que el traslado es posible; y que podría ser problemático. Entiendo que, para él, podría ser problemático.

¿De quién será responsabilidad si se ejecuta el traslado y se dañan las pinturas?
La jueza ha sentenciado al MNAC a hacer la operación de mover las pinturas. Nadie discute la titularidad de estas pinturas; todos sabemos que no son del MNAC y que técnicamente es un depósito de un tercero, como tantas otras obras que hay en los museos del mundo. Esta pieza es un depósito y su propietario pide su retorno. El problema es que estas pinturas se podrían dañar. Habrá que ver cómo evoluciona todo esto, porque cualquier operación de estas características se inicia con una evaluación de riesgos, que se debe hacer porque es preceptivo; todos los estándares internacionales así lo indican y lo recomiendan, y por supuesto el MNAC trabaja con los estándares internacionales de gestión y conservación del patrimonio. Por lo tanto, lo que está trabajando el MNAC también es con esta evaluación de riesgos. Y, para ver, si llega el momento de tener que retirar estas pinturas, cómo se testimonia que las personas que lo hacen lo hacen tal como es debido, y que si hay algún incidente, pues aquello no es por una mala praxis.

Espero que impere la razón en el caso de Sijena, que los riesgos hagan recapacitar a todo el mundo y las pinturas se queden en el MNAC

El MNAC ha presentado diferentes recursos, uno de los cuales le dice a la jueza que, como autoridad del Estado, tiene la obligación de garantizar la preservación del patrimonio del Estado; que constitucionalmente tiene la obligación de impedir que se muevan las pinturas ante el riesgo que comporta. ¿Cree que este recurso puede tener alguna posibilidad? ¿O todos estos recursos son para agotar las vías y que será inevitable el traslado?
Pues yo lo que espero es que impere la razón y que estos riesgos, que son muy difíciles de minimizar, hagan recapacitar a todo el mundo y las pinturas se queden en el MNAC.

Albert Velasco, que es uno de los principales expertos en este tema, acusó al Govern de haber decidido ya devolver las pinturas...
Este tema está judicializado. Cuando un proceso está judicializado, la cautela es muy importante. Y a menudo se tienen que explicar las cosas públicamente en el momento que tocan. Que se tiene que cumplir la sentencia, lo tiene todo el mundo muy claro. Es indiscutible. Hay una vía judicial que estamos agotando y con el asesoramiento muy riguroso de los servicios jurídicos centrales de la Generalitat, los del Departament de Cultura y los del MNAC, que trabajamos conjuntamente y que vamos decidiendo en cada momento qué es lo que tenemos que hacer. Yo con Albert Velasco he hablado mucho de este tema. No siempre y en cada momento se puede explicar todo. Los hechos van demostrando cuál es la postura del Govern y del Departament de Cultura.

Tenemos un proyecto de vertebración del sistema cultural para derribar cualquier barrera, territorial, de género, económica, sociocultural...

Además de la ley de bienes culturales, ¿cuáles son los otros proyectos emblemáticos que destacaría de los que piensa impulsar su conselleria esta legislatura?
Pues, para continuar con el hilo de las leyes, tenemos un marco legal que está muy obsoleto en materia de cultura y, de hecho, el Conca lo señala constantemente en los informes que hace anualmente. Tenemos una ley de patrimonio del año 93 que muy a menudo se nos queda corta para poder preservar y gestionar el patrimonio. Estamos trabajando para poderla llevar a trámite en esta legislatura. En paralelo, tenemos en tramitación la ley de patrimonio inmaterial, que después se tendrá que refundir con esta otra. Para mí, hay un proyecto muy importante, que es la vertebración del sistema cultural. Tenemos que poder llegar a todos los ciudadanos y, por lo tanto, tenemos que derribar cualquier barrera: territoriales, de género, económicas, socioculturales... Esto implica tener un sistema vertebrado y estamos trabajando en el nuevo plan de equipamientos culturales de Catalunya para poder llegar a todo el territorio. Pongo un ejemplo: una cosa es una biblioteca, pero un bibliobús es un servicio. Tenemos que poder dar servicio y esto no implica construir equipamientos en todas partes. Se tendrán que construir los equipamientos que hagan falta. Puede haber, por ejemplo, una población que no tenga un equipamiento escénico-musical, pero que tenga un acceso de x minutos y con un buen transporte público y, por lo tanto, que su equipamiento de referencia en esta materia esté en otro municipio.

Sònia Hernández Almodóvar, consellera de Cultura / Foto: Carlos Baglietto

¿Cuándo estará acabado el proyecto de ampliación del MNAC?
Es un proyecto importantísimo. Los equipos del MNAC trabajan a contrarreloj para hacerlo coincidir con el 29, que será el aniversario de la Exposición Universal. Con todas estas celebraciones y la transformación de la montaña de Montjuïc, el MNAC es una pieza clave. Es el museo más importante del país; tiene una parte muy importante de las colecciones que no puede mostrar, no solo desde el punto de vista del volumen, sino del concepto, y también necesita actualizar los relatos. El MNAC está trabajando muy firmemente, no para hacer un museo más grande en sí, sino para tener un museo del siglo XXI que pueda dar cumplimiento a sus funciones de museo social. Dar cumplimiento a aquella idea de Folch i Torres de que el MNAC debe explicar el arte catalán sin límites cronológicos. Ahora está constreñido. Hay una parte muy importante, el arte del siglo XX, que no se puede mostrar tal como se debería poder explicar.

Las bibliotecas son un tesoro de nuestro país, de nuestra cultura. Imprescindibles. Haremos lo que sea para protegerlas

Uno de los frentes laborales que hay abiertos en Catalunya, es con los bibliotecarios. Aunque estrictamente no es un tema que dependa de la Conselleria de Cultura, sí que es una pieza fundamental en clave cultural…
Como dices, las reivindicaciones no interpelan directamente al Departament de Cultura porque son las bibliotecas del Consorci de Biblioteques de Barcelona. Pero, en todo caso, nos interpela como departamento, naturalmente. Yo les diría dos cosas. Las bibliotecas son un tesoro de nuestro país, de nuestra cultura, son los equipamientos culturales mejor valorados por la ciudadanía; para muchos ciudadanos son la primera y a menudo única puerta de entrada a la cultura, al universo importantísimo de la literatura; son fundamentales en la cohesión de los barrios, de los municipios; son un lugar de encuentro importantísimo; y por lo tanto, para nosotros, son estructuras imprescindibles y haremos todo lo que sea para protegerlas. Y naturalmente, los bibliotecarios, con su titulación y formación, son también una parte imprescindible para que este sistema pueda funcionar. Todos los colectivos tienen derecho a hacer sus reivindicaciones y, por lo tanto, máximo respeto. Es indiscutible que, nuevamente, una biblioteca de hace veinte años no es lo mismo que una biblioteca actualmente. La noción de biblioteca ha cambiado mucho y, seguramente, los bibliotecarios se encuentran con retos. Y la ciudadanía pedimos también a las bibliotecas cosas que quizás hace veinte años no se pedían y seguro que tenemos que mejorar en adaptar también el trabajo de los bibliotecarios a esta nueva realidad.

Si el propietario no cuida de un patrimonio [como Cal Macià], la Conselleria puede entrar con técnicos para realizar los trabajos necesarios para mantenerlo y después pasarle la factura

Hay un tema que afecta a la Conselleria de Cultura, que es Cal Macià. Incluso la fiscalía decidió investigar al Ayuntamiento de Alcarràs y al Departament de Cultura para aclarar si las dos administraciones han permitido el deterioro de la residencia en Vallmanya de la familia de Eugènia Lamarca, que era la esposa del president Francesc Macià. ¿Cómo está este tema?
La Generalitat está haciendo todo lo que está en sus manos para preservar este patrimonio. Primero, declarando bien cultural de interés nacional este edificio, los restos que quedan. Esto ya se ha hecho y, por lo tanto, se le ha dado el máximo grado de protección. Es importante saber que este bien está en manos privadas. Y la ley de patrimonio dice que los particulares son los primeros responsables de la preservación del patrimonio. Es decir, cuando una cosa se declara patrimonio quiere decir que es un bien común, pero si tú eres el titular, debes cuidarlo. Si no lo haces, hay mecanismos que tiene la administración para instarte a hacerlo e, incluso, a sancionarte. Desde el Departament de Cultura hemos instado, siguiendo el procedimiento, al propietario a cuidar este patrimonio. Él ha presentado recurso, y ahora estamos en vías de desestimarlo. Cuando esto llegue a su límite, lo más probable que hagamos es actuar subsidiariamente. Esto quiere decir que, en casos extremos en que el propietario no cuida un patrimonio, el Departament de Cultura, puede entrar con técnicos para hacer los trabajos que sean necesarios para mantener este patrimonio y después pasarle la factura al propietario.

¿Y esto en qué tiempo estamos hablando?
Él ha presentado un recurso de alzada a la Generalitat. En cuanto podamos, tendremos que pedir permiso al juez. Y a partir de ahí, podremos entrar.