El Museu Nacional d'Art de Catalunya, el MNAC, está, desde mayo de 2025, en el punto de mira de las críticas de las autoridades aragonesas que reclaman el traslado inmediato de las pinturas murales de Sijena a su emplazamiento original, en cumplimiento de la sentencia del Tribunal Supremo que iba en contra de los avisos de los expertos y conservadores. Ahora, la Plataforma Sijena Sí, que ya ha pedido la cabeza del director del museo, ha dado un paso más en su batalla contra la institución catalana y ha pedido formalmente al Consejo Internacional de Museos (ICOM) que se abra un expediente contra el MNAC para proceder a su expulsión del organismo. Según los aragoneses, el museo de Montjuïc ha incumplido de manera "grave y reiterada" el código deontológico de la profesión. Concretamente, señalan que el MNAC ha incumplido una resolución judicial firme de restitución y ha "ignorado los principios de diálogo y cooperación", hecho que, consideran, es incompatible con ser miembro del ICOM. 

Para la Plataforma, que hace años que reclama que se trasladen las pinturas al monasterio de Sijena, "la conversación del patrimonio no puede invocarse como excusa para incumplir la ley" y que el traslado de las pinturas, que todavía se encuentran en el Museu Nacional d'Art de Catalunya, no es solo una "cuestión jurídica" sino también de ética y de respeto para la comunidad a la que pertenecen. 

Una parte de las obras, listas para ser trasladadas 

En medio de todo el revuelo provocado por las declaraciones del director del MNAC, Pepe Serra, donde aseguraba que se necesitaban garantías para trasladar una de las grandes obras del románico y que quien defendía serrarlas tenía que ir al médico, en referencia al polémico abogado de Vilanova de Sijena, él mismo explicó en el Parlament que, a finales de enero, ya tenían listo el traslado de una parte de las pinturas profanas hacia Aragón. Estas son pinturas que no se quemaron durante el incendio de 1936 y que no corren peligro para su traslado. "La lista número 11 incluye unas pinturas que no estaban en la sala capitular y que no se quemaron. Están instaladas en otra sala del museo con un soporte de acero rígido", ha explicado Serra, que ha asegurado que ya ha licitado los pliegos. "Hemos pedido a la jueza que en el momento que nos diga procederemos", ha explicado Serra, asegurando que les falta una información de la parte aragonesa porque no saben ni a dónde, ni cómo, se quieren recibir. Las pinturas en cuestión son ocho plafones de menor dimensión que decoraban la parte de los muros de una sala rectangular situada entre la iglesia y el claustro y que fueron arrancadas en los años sesenta.