El PP ha celebrado este lunes de puente intercambiando a los líderes estatales por los candidatos catalanes. Han organizado un cambio de cromos rollo "tú a Boston y yo a California": han enviado a Ciudad Real a Alicia Sánchez Camacho y han importado a Tarragona a la secretaria general del PP, Dolores de Cospedal. Todo un tótem con fuerte ascendencia entre la militancia para avisar que su ni su gobierno ni su partido permitirán que "Catalunya se convierta en un gueto" y que si las pensiones se pagan es gracias a la Moncloa de Mariano Rajoy.

Hábilmente, Cospedal ha atendido a la prensa en una merienda off the record donde ha "contextualizado", sin prisas, lo que esperan del 20D.

Pensiones, proceso, gueto

Después, ha protagonizado un acto ante jubilados y pensionistas en el centro de Tarragona para hablar de una cuestión troncal, que tanto toca a la economía como al proceso: las pensiones. El mensaje, evidente: el PP es quien garantiza las pensiones y los experimentos, con gaseosa. De rebote, ha cargado sin tapujos contra el independentismo.

Cospedal no ha perdido la ocasión para atacar de frente a la Generalitat y a los "proyectos independentistas y personalistas de algunos partidos". "¿Es malo pagar las farmacias y evitar que el dinero sirva para abrir embajadas? No permitiremos que los derechos de los catalanes se vean afectados por la irresponsabilidad del señor Artur Mas", ha clamado ante los aplausos de un público bastante convencido. "Si se enfadan porque cumplimos con nuestra obligación, que se enfaden", ha remachado.

"¿Cómo puede convertirse Catalunya en un gueto? ¡Qué es eso de quitar los derechos de ser españoles y europeos! ¡Yo, cuando vengo a Tarragona, me siento en mi casa!", ha sentenciado. Todo el mundo, pues, encantado de escuchar a Dolores y los del PPC de traerla para espolear la militancia. Como dice la canción, si eres del PP, pregunta por la Dolores.

Adanismo

El acto ha seguido con un alegato contra "el adanismo", la teoría de que todo lo que es nuevo es, por definición, mejor. Un aviso subliminal a la juventud de Albert Rivera o de Pablo Iglesias. Cospedal, serena y tranquila, ha salido al atril para vender el mejor pescado que tiene el PP: las cifras económicas, como el ligero descenso del paro, y el mantenimiento de las pensiones.

"Nosotros hemos garantizado que nunca más se bajarán las pensiones", ha asegurado para añadir, en referencia a la Generalitat, que hay otros "que no pueden pagar las farmacias. Ante unas doscientas personas con cara de jubilado, se ha limitado a repetir, con firmeza, sonrisa y una sencillez encomiable, el viejo principio de "España va bien y todo gracias al PP". "¡Dedicamos un 40% del presupuesto a pagar las pensiones y nos comprometemos a no bajar este porcentaje!", ha enfatizado. Los pensionistas han aplaudido. Dolores los ha convencido.