El estreno de la nueva autovía B-25 en Sant Boi ha llegado con una paradoja viaria: hay una salida que anuncia un destino al cual, de momento, no se puede llegar. Se trata de la salida 53 de la C-32, en dirección Barcelona, donde la señalización indica conexiones con la Gran Vía de Barcelona, el polígono Salines de Sant Boi y el ramal de enlace con la C-31C. Pero este itinerario todavía no está plenamente operativo.
Tal como ha identificado ElLlobregat (publicación comarcal del Baix Llobregat), el resultado es una especie de “salida fantasma”, ya que el conductor sigue el cartel pensando que encontrará una conexión directa con la Gran Vía, pero acaba entrando en un tramo vinculado a la B-25 donde todavía hay obras, retenciones y desvíos. Para volver a la ruta adecuada, los vehículos tienen que continuar hasta poder desviarse hacia la A-2, después de pasar la salida hacia el centro de Sant Boi y la BV-2002.

Ante esta situación, el Ayuntamiento de Sant Boi ha pedido a la asistencia técnica de la obra “la anulación provisional” de la señalización de la salida 53 de la C-32 “hasta que se produzca la apertura efectiva del enlace”. El consistorio también ha solicitado una previsión sobre la fecha de apertura de los enlaces de la C-31C con la C-32, una pieza clave para completar las conexiones previstas. La confusión llega pocos días después de un hito importante para la movilidad del Baix Llobregat. El Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible ha puesto en servicio la nueva autovía B-25, el esperado enlace entre la A-2 y la C-31C en Sant Boi. Se trata de una infraestructura largamente reivindicada que debe reducir el paso de vehículos por el núcleo urbano y mejorar los accesos a la ciudad.
Mejoramos la movilidad y reducimos los tiempos de viaje el Baix Llobregat con la puesta en servicio hoy de 1,95 km de la nueva autovía B-25 en Sant Boi (Barcelona).
— Óscar Puente (@oscar_puente_) April 30, 2026
Vamos a prolongar 2,9 km esta autovía entre la C-32 y la A-2, con una inversión de 65,8 M€. pic.twitter.com/PHWy44HlEQ
El tronco principal de la nueva autovía ya se había abierto parcialmente en mayo de 2025, con un carril por sentido entre el enlace 607 de la A-2 y la conexión con la C-31C. Ahora se ha completado la apertura con un segundo carril de incorporación desde la A-2 hacia la B-25 en sentido Sant Boi, así como los nuevos ramales del enlace de Sant Boi-Cornellà y su glorieta inferior. Sin embargo, aún quedan pendientes algunos elementos, como la puesta en funcionamiento del alumbrado, remates de obra y actuaciones complementarias solicitadas por el Ayuntamiento para integrar mejor la nueva infraestructura con el núcleo urbano y la fachada de la ciudad.
Una reivindicación historica del Baix Llobregat
La alcaldesa de Sant Boi, Lluïsa Moret, ha expresado su “satisfacción por la puesta en servicio de la nueva autovía, un eje viario largamente reivindicado por nuestra ciudad que ya conduce el paso de miles de vehículos por fuera de nuestro entorno urbano y que contribuirá sin duda a mejorar la fluidez del tráfico rodado en los accesos y salidas de la población”.
La B-25 debe permitir evitar el paso por la histórica rotonda de la Parellada, durante años uno de los puntos más congestionados de Sant Boi. Pero mientras no se abra el enlace pendiente con la C-31C, el camino correcto para llegar a la Gran Via desde la C-32 sigue siendo seguir por la autopista hasta el nudo del Llobregat y, desde allí, tomar las indicaciones hacia la Ronda Litoral, la Gran Via, la Fira y l’Hospitalet.