En medio de la crisis abierta por el caso Leire, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se ha desvinculado este viernes de las actividades de la fontanera del PSOE y ha asegurado que nunca avaló, ni “tuvo información ni conocimiento” de sus “peripecias”. "Nunca las habría tolerado. Dejemos trabajar a la justícia", ha subrayado. Sánchez, en declaraciones a los periodistas al llegar a la cumbre UE-Balcanes Occidentales que se celebra en Tivat (Montenegro), ha destacado cómo se ha sentido por las noticias que han aparecido en los últimos días sobre la presunta trama para boicotear causas judiciales contra el PSOE y personas de su entorno. "Las informaciones que se han conocido durante estos días nos llenan de decepción, preocupación e indignación. A mí también", ha admitido.
Sánchez también ha rechazado haber dado ninguna instrucción a quien algunos medios han bautizado como la “fontanera de Ferraz”. Preguntado directamente sobre si le había encargado alguna actuación, ha respondido: “En absoluto”. Y ha añadido una frase con clara carga política: “Yo no hago ni he hecho el que otros sí que me hicieron a mí”, en referencia a la trama Kitchen, el dispositivo parapolicial investigado durante la etapa del gobierno de Mariano Rajoy y el ministro Jorge Fernández Díaz.
El presidente español ha defendido que su gobierno ha actuado “con contundencia” cuando ha detectado “meros indicios” de irregularidades, pero ha intentado separar el caso de la acción política del ejecutivo. “No permitiremos que las corruptelas de unos pocos y el ruido interesado de una oposición marrullera tapen e impugnen un proyecto político que está llevando prosperidad y que es un referente internacional en muchos ámbitos”, ha sentenciado.
Sánchez también ha expresado apoyo a la presidenta del PSOE, Cristina Narbona, mencionada por los investigadores por haber mantenido contactos con Díez, y a la directora general de la Guardia Civil, Mercedes González, después de que se haya conocido que se reunió varias veces con la exmilitante socialista. Sobre González, ha afirmado que ya dio explicaciones y que tanto el gobierno como Interior le mantienen la confianza. “Mercedes González está haciendo un trabajo muy positivo”, ha remarcado.
Aun así, el presidente no ha descartado que el PSOE acabe tomando medidas internas. Ha explicado que los servicios jurídicos del partido están analizando toda la información conocida y que, una vez estudiada, decidirán “los pasos siguientes”.
Confía en el PNV para aprobar los presupuestos
En paralelo al caso Díez, Sánchez ha aprovechado su presencia en Montenegro para referirse a los presupuestos del 2027. Ha asegurado que el gobierno cumplirá con la obligación constitucional de presentarlos y ha apelado a la responsabilidad de los socios parlamentarios para aprobar unas cuentas “más sociales”. Sánchez ha apelado a la “responsabilidad” de todos los socios parlamentarios para salir adelante los presupuestos generales del Estado del 2027. Sánchez ha afirmado que con el PNB “se ha abierto la puerta al diálogo”, mientras que el gobierno trabaja para “reconstruir” la relación con Juntos. “A mí me gustaría apelar a la responsabilidad de todos los socios parlamentarios que, de una manera u otra, han contribuido a hacer avanzar esta legislatura”, ha afirmado. El presidente español ha reconocido que con Junts per Catalunya la interlocución “está rota”, a pesar de que ha asegurado que el Gobierno trabaja para rehacerla. “Estamos trabajando precisamente para reconstruir esta relación de diálogo con Junts per Catalunya”, ha confirmado Sánchez.
"No habrá superdomingo electoral"
También ha descartado hacer coincidir las elecciones generales del 2027 con las autonómicas y municipales previstas para mayo de aquel año. “Puedo garantizar, por activa y por pasiva, que no habrá un superdiumenge electoral”, ha afirmado. Sánchez ha afirmado que “hay un debate que se tiene que sustanciar” y que este debate se tiene que centrar en los alcaldes, los presidentes autonómicos y los candidatos de las elecciones municipales y autonómicas, allá donde se celebren estos comicios. De este modo, Sánchez intenta responder a las peticiones del PNB y de Juntos, que han reclamado un adelanto electoral a raíz de las últimas novedades en los casos de corrupción que afecten al PSOE. También sale al paso de las advertencias del presidente de Castilla-La Mancha, el socialista Emiliano García-Page, que afirmó que hacer coincidir las elecciones generales con las autonómicas y municipales sería una “puñalada trapera a todo el sistema”. Page, pero, admitió que no tenía “ningún indicio” de que esta opción se estuviera planteando.