La directora general de la Guardia Civil, Mercedes González, ha admitido haber mantenido tres reuniones con la exmilitante socialista Leire Díez, pero ha negado que estos contactos tuvieran como objetivo interferir en ninguna investigación interna ni perjudicar a ninguna unidad del cuerpo. La versión de González llega después de que informes de la Unidad Central Operativa (UCO), incorporados a la pieza del caso Leire que instruye el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz, recogieran la existencia de estos encuentros. En un comunicado difundido por la Guardia Civil, González asegura que dos de las reuniones no tuvieron ninguna relación con asuntos del cuerpo y que solo en una tercera, Díez le planteó una petición concreta: la posible readmisión del comandante Rubén Villalba, actualmente investigado en el caso Koldo. Según la directora, la solicitud fue rechazada “de plano” y el encuentro se dio por terminado inmediatamente. “La directora general de la Guardia Civil afirma que nunca ha participado en ninguna operación contra ninguna unidad de la Guardia Civil, institución para la que trabaja día a día, que respeta y admira”, subraya el comunicado.
La UCO ha constatado tres reuniones entre ambas, según el informe incorporado al sumario de la causa que investiga una presunta trama orientada a desestabilizar procedimientos judiciales contra el Govern y el PSOE. Según esta investigación, el entramado habría sido presuntamente liderado por el exdirigente socialista Santos Cerdán y coordinado por Leire Díez. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, cerró filas este jueves con Mercedes González, después de que la UCO acreditara estas tres reuniones entre González y la exmilitante socialista Leire Díez. El ministro defendió su “ejemplaridad” y “honestidad” y aseguró que no le constaba ninguna injerencia sobre los agentes de la Unidad Central Operativa. Interior intenta contener la crisis abierta a raíz del informe de la UCO que apunta a estas reuniones. Hasta ahora, el ministerio de Marlaska había negado que estos encuentros se hubieran producido en la sede principal de la Guardia Civil, pero en las últimas horas la versión se ha matizado. Fuentes gubernamentales han admitido por primera vez que González sí mantuvo varias reuniones con Díez, aunque fuera de las instalaciones oficiales del cuerpo.
¿De dónde venía la relación entre ambas?
Según el comunicado de la Guardia Civil, Mercedes González conoció a Leire Díez cuando era delegada del Gobierno de España en Madrid y Díez ocupaba el cargo de directora de Relaciones Institucionales de Correos. En aquella etapa, el contacto entre ambas se habría limitado a intercambios de WhatsApp relacionados con movilizaciones laborales en la empresa pública, que habían generado concentraciones y manifestaciones en diferentes sedes. La Guardia Civil defiende que, hasta entonces, no había habido encuentros personales ni ninguna relación más allá de aquellos contactos profesionales puntuales. "Esta relación se limitó solo a intercambios de WhatsApp relacionados con las movilizaciones laborales en que se encontraba inmersa esta empresa, que provocaron manifestaciones y concentraciones en sus diferentes sedes, sin que se hubieran producido nunca encuentros personales ni que hubiera tenido ningún contacto ni conocimiento sobre su persona hasta aquel momento". La UCO situó el inicio de esta relación en junio de 2022, fecha en que Mercedes González habría guardado el número de móvil de Leire Díez en su agenda. Los investigadores acreditaron una reunión mediante la geolocalización del móvil de Leire Díez cerca de la Dirección General de la Guardia Civil, en la calle Guzmán el Bueno de Madrid. Otra la reforzaron con una multa de aparcamiento impuesta a Díez en la calle Julián Romea, también en las proximidades de la sede del cuerpo.
Los primeros encuentros
Después del nombramiento de González como directora general de la Guardia Civil, Leire Díez habría vuelto a contactar con ella para mantener una primera reunión. Según la versión oficial, el encuentro se hizo en una cafetería cercana a la Dirección General del cuerpo y duró unos 15 minutos. Díez le habría explicado su nueva situación laboral, asegurando que trabajaba como freelance y que había recuperado su actividad periodística, sin concretar para qué medio ni para quién trabajaba, "solo que estaba a caballo entre Cantabria y Madrid". González interpreta aquella reunión como una simple toma de contacto, posiblemente orientada a pedir trabajo o a establecer una futura relación profesional. "No se habla de nada relacionado con el trabajo que desarrolla este cuerpo", añade el comunicado que, respecto a una posible segunda reunión, indica que "en caso de haberse producido", habría tenido las mismas características: una conversación sin contenido vinculado al trabajo de la Guardia Civil.
La petición sobre Rubén Villalba
El punto más sensible es la tercera reunión. Según la directora general, Leire Díez pidió verla aprovechando que estaba en Madrid, aunque una primera cita se suspendió por una enfermedad familiar que obligó a la exmilitante socialista a quedarse en Cantabria. Cuando finalmente se encontraron, la conversación habría comenzado hablando de la situación familiar de Díez. Pero, en un momento determinado, la exmilitante socialista le planteó a la directora si había alguna posibilidad de que el comandante Rubén Villalba pudiera volver a su puesto de trabajo. González afirma que rechazó la petición de manera inmediata y recordó a Díez que Villalba estaba sin destino por su presunta implicación en un procedimiento judicial —imputado actualmente en el caso Koldo— y, según el comunicado, después de esta respuesta se dio por finalizada la reunión y no hubo ningún otro contacto entre ambas.
Apoyo explícito a la UCO
El comunicado también subraya que González "nunca" ha interferido en ninguna investigación de la Guardia Civil y reivindica su respeto absoluto a la labor de la Policía Judicial. Además, recuerda que, cuando se hizo pública la participación de Leire Díez en una reunión en la que se atacaba a agentes del cuerpo, la directora se reunió personalmente con mandos de la Jefatura de Policía Judicial, de la UCO y con el agente señalado, el teniente coronel Antonio Balas, para trasladarle su apoyo.
La versión oficial intenta así desactivar la principal sospecha política: que la dirección del cuerpo hubiera podido tener algún papel en maniobras contra la UCO. González admite las reuniones, pero las presenta como contactos personales sin trascendencia operativa, excepto en el caso de la petición sobre Villalba, que asegura haber rechazado inmediatamente.
El contexto del caso Leire
El caso Leire investiga una presunta trama que, según la UCO, habría intentado desestabilizar o condicionar causas judiciales y policiales relacionadas con el PSOE y el Gobierno. Los informes sitúan a Leire Díez como una figura de coordinación y apuntan también al exdirigente socialista Santos Cerdán. La relevancia de las reuniones con Mercedes González es que la UCO había recogido estos contactos dentro del sumario y los había vinculado a posibles intentos de influir en la actividad interna del cuerpo. Por eso, la directora general ha querido marcar distancias y negar cualquier operación contra la propia Guardia Civil.
El Gobierno rebaja la importancia de estas citas y las presenta como encuentros informales, simples "cafés", en los que González no habría asumido ningún compromiso con la exmilitante socialista, según han confirmado fuentes gubernamentales a la Cadena SER. Las mismas fuentes admiten que Díez le expuso en alguna ocasión su teoría sobre una supuesta "UCO patriótica", pero aseguran que la directora no le dio credibilidad ni ordenó ninguna actuación para boicotear investigaciones relacionadas con el PSOE. Interior defiende que la mejor prueba es que las investigaciones de la UCO han continuado adelante sin presiones ni injerencias. Según esta versión, González acabó cortando la relación con Díez después de aquellos encuentros informales, y este sería el motivo por el que activó el borrado automático de los mensajes del chat de WhatsApp que mantenían. La polémica, sin embargo, es relevante porque hasta ahora Mercedes González había negado haberse reunido con Leire Díez desde que es directora general de la Guardia Civil. Ahora, el Gobierno admite los contactos, pero insiste en que no tuvieron consecuencias operativas ni afectaron a la independencia de la UCO.