El giro repentino que Esquerra ha dado a las conversaciones para la investidura de Pere Aragonès ha sorprendido a Junts, como ha reconocido el secretario general, Jordi Sànchez, desde Lledoners donde esta mañana ha participado por videoconferencia en la clausura de un congreso extraordinario del partido. Con todo, Sànchez ha asegurado que mantienen la oferta de acuerdo de gobierno con ERC, porque "está al alcance", y ha enviado un aviso a Aragonès: Junts mantendrá el ofrecimiento de facilitar con cuatro votos la investidura si Esquerra cierra un pacto con "fuerzas no independentistas como los comunes" y la CUP, pero este apoyo tiene condiciones.

"No especularemos con las elecciones, pero exigiremos al próximo gobierno de Catalunya, formemos parte o no, una seriedad, transparencia y lealtad que nos tendrán que explicar," ha advertido.

Minutos antes de la comparecencia de Sànchez y Carles Puigdemont para clausurar el congreso extraordinario del partido, y el día siguiente que el secretario general de Junts había asegurado que el acuerdo estaba prácticamente cerrado, ha comparecido en rueda de prensa el candidato republicano, acompañado del equipo negociador, y ha anunciado que la ejecutiva de Esquerra había decidido dar por acabadas las negociaciones y sacar adelante un gobierno en solitario. Aragonès ha asegurado que Esquerra recogía de esta manera la propuesta que planteó el mismo Jordi Sànchez y que ayer reiteró en rueda de prensa.

"No valen excusas"

Desde Lledoners y después de asegurar que Junts mantiene la voluntad de acuerdo y de insistir en que éste es posible, Sànchez ha advertido que "no valen excusas". "No es normal renunciar a la posibilidad de un acuerdo estratégico cuando el país está en la situación en que está", ha advertido.

Ha reiterado que no habrá ningún inconveniente para conseguir el acuerdo por parte de Junts, además de insistir en que no imponen ningún tipo de tutela al presidente de la Generalitat sino un compromiso de coordinación, porque es imprescindible tanto en el Parlament como en el Congreso.

Junts, según su secretario general, no pretende transformar el resultado electoral, por la puerta de detrás, pero exige una coordinación: "para reforzar el autogobierno y para obligar a Pedro Sánchez a encarar con condiciones un diálogo y negociación que tenemos intuición que no quieren hacer".

Igual exigencia con el PSOE

Ha admitido que les ha sorprendido la determinación de Aragonès cuando, después de 83 días, ha conminado a cederles los votos y ha roto las conversaciones para el gobierno de coalición. Y no ha ahorrado tampoco los reproches. "Nos hubiera gustado que esta contundencia que el vicepresidente Aragonès ha mostrado hace un rato la hubiéramos tenido también con el gobierno de Pedro Sánchez cuando después de un año y medio de haberle facilitado la investidura no han tenido resultados", ha reprochado, para añadir: "No entendemos como en este momentos es más importante el peso de 83 días que dos años y medio de relación con el Gobierno, para romper las conversaciones con Junts"

Sànchez ha rechazado por enésima vez que Junts haya propuesto ninguna tutela al presidente de la Generalitat, y ha reiterado que la necesidad de un espacio compartido con otras fuerzas independentistas, porque "sólo con coordinación y unidad", como la que representó el 1-O se ha conseguido avanzar.

Junts, asegura a su secretario general, será leal a la mesa de diálogo, pero reclama "reciprocidad", si se acaba constatando que esta vía no da ningún resultado. "La reciprocidad que solicitamos es elemental para que el independentismo tenga un recorrido si llega el momento en que esta mesa no da los frutos esperados", ha remachado.

Por otra parte, el Congreso de Junts ha servido para escoger al diputado Josep Pagès como defensor del militantes y a la alcaldesa de Vic, Anna Erra, como presidenta del Consejo Nacional. 

 

En la imagen principal, Jordi Sànchez en su intervención desde Lledoners.