En Catalunya existe un "conflicto político" y se tiene que resolver "políticamente". Pero los presos políticos no entran dentro de esta ecuación. Este es el mensaje que ha trasladado Pedro Sánchez al día siguiente que la justicia hayan tumbado el tercer grado que tan sólo habían empezado a disfrutar los dirigentes independentistas. El presidente español ha insistido en que ellos no tienen nada que hacer con las decisiones judiciales, y tampoco con la Fiscalía. Para compensar, ha repetido varias veces que su apuesta por el diálogo es "firme" y que le toca al president Quim Torra "poner fecha" a la recuperación de la mesa entre el Estado y la Generalitat. Eso sí, ha circunscrito todos los términos: "El marco es la legalidad vigente, el camino es el diálogo y la meta es el reencuentro". Durante el debate de este miércoles en el Congreso, los partidos independentistas han reprochado a Sánchez los movimientos de la Fiscalía. Ayer Jordi Cuixart, Jordi Sànchez, Raül Romeva, Oriol Junqueras, Joaquim Forn y Jordi Turull tuvieron que volver a Lledoners.

El tema ha sido bien candente y el dirigente socialista no lo ha podido esquivar. Y se ha situado en términos muy alejados de los del vicepresidente Pablo Iglesias, que lamentó que el revés judicial era una "mala noticia" para el diálogo. Hoy en el pleno del Congreso, Sánchez ha empezado por los reproches por cuando insinuó que la Fiscalía dependía de él. "No las hice en mi mejor día", ha replicado a Laura Borràs. Le ha recordado que admitió la equivocación y reivindicó la autonomía del ministerio público. A partir de aquí, se ha desentendido totalmente del tercer grado de los presos políticos, porque en España "hay división de poderes" y "el poder judicial es independiente".

 

"Están criticando una decisión de un poder independiente, en la sede de otro poder independiente, pero se equivocan de destinatario", ha rebatido el presidente del Gobierno. "El Gobierno ni pone ni quita sentencias, sino que lo hacen los tribunales, afortunadamente", ha querido dejar claro. Ha asegurado que, a diferencia del retrato que hace el independentismo del Estado español, "es un Estado social, democrático y de derecho" y que se encuentra entre "las 20 democracias más contrastadas del mundo".

En respuesta al común Jaume Asens, que también ha criticado la decisión judicial, ha reafirmado su "apuesta firme" por el diálogo, porque "existe un conflicto político y se tiene que resolver políticamente". Para el presidente español, no tendría que haber "ninguna duda" sobre esta voluntad. Ha insinuado que el problema no son ellos, ni siquiera "el socio minoritario" del Govern (ERC), sino el "socio mayoritario" (JxCat). Por todo eso, ha instado al president Quim Torra a "poner fecha" cuando "la Generalitat quiera reunirse con el gobierno de España".

En cambio, ha exhibido un tono mucho más duro con los independentistas. A Gabriel Rufián, que ha vuelto a poner el foco en el acercamiento a Ciudadanos, le ha preguntado: "¿No puedo pactar con la derecha pero ustedes sí que pueden pactar con la derecha independentista catalana?". Le ha advertido que, "si seguimos esta lógica, acabaremos dando la razón a aquellos que reprochan al Gobierno de España que podamos llegar a acuerdos con ustedes". También ha lamentado las críticas de ERC al fondo europeo.

 

Con Laura Borràs, incluso ha  apretado todavía un poco más la tuerca, llegando a comparar a Torra con la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso. "A pesar de lo que piensan, tienen mucho en común. Sólo hay una diferencia: la bandera que cuelga de los centros de salud. El resto es lo mismo: privatización, privatización y privatización," ha asegurado. A pesar de todo, ha reiterado la comunicación fluida con el Departament de Salut y ha garantizado que "el Gobierno puede contar con el gobierno de España" para hacer frente a los rebrotes.

Moción de censura de Abascal

La extrema derecha quiere utilizar todas sus armas para echar a Pedro Sánchez y Pablo Iglesias de La Moncloa.  Santiago Abascal ha anunciado una moción de censura de cara al mes de septiembre. Ya había amenazado con hacerlo. No tienen los números para que salga adelante, pero sí para presentarla y que se debata: requiere sólo de una décima parte de los diputados de la cámara. Frente a esto, el líder de Vox ha interpelado a todos los diputados, especialmente ha apelado a la "responsabilidad" del PP, principal partido de la oposición, para que se involucren en esta operación. Sin embargo, los populares se han desentendido, alegando que no participan de "maniobras de distracción".

 

"Una legislatura larga y fructífera"

A la derecha, que ha cuestionado su legitimidad como gobierno -Abascal ha anunciado una moción de censura--, el presidente español les ha avisado: "Prepárense para una legislatura larga y fructífera". Al líderde la oposición, Pablo Casado, le ha reprochado sus maniobras en Europa: "El PP no iba con el equipo de España. Quería que España perdiera este partido". Con la extrema derecha, ha parodiado su discurso: "La culpa es de los chinos, los comunistas, los inmigrantes, las mujeres... Y mía, también".

 

Sánchez saca pecho

Llegaban en unas condiciones muy adversas, pero acabaron ganando. Este es el relato que ha construido Pedro Sánchez en torno al fondo de recuperación europeo. Es tan ambicioso que lo ha descrito, nuevamente, como un nuevo "Plan Marshall" y ha presumido "desde la humildad" del papel "determinante" que ha jugado España para vencer las reticencias de los llamados países frugales, encabezados por Holanda. Ha asegurado que han conseguido un acuerdo rápido y sin renunciar a sus líneas rojas: la dimensión y las transferencias a fondo perdido. También ha sacado pecho de su gira europea para acercar "posiciones alejadas". El presidente español ha reclamado que el mismo entendimiento se traslade a España.

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