Cogiéndose a las palabras del Quijote de Miguel de Cervantes, el rey Felipe VI ha colado el proceso soberanista –sin aludir expresamente– en su intervención en la Asamblea General de la ONU en Nueva York. "Cuando convivimos juntos en un marco democrático que salvaguarda nuestros derechos y libertades –tan arduamente conquistados– con respecto a nuestra diversidad es cuando damos al mejor de nosotros mismos", ha soltado en el aire esta madrugada.

Felipe VI, que hacía su segunda intervención desde que es Rey, ha ligado el proceso con la paz asegurando que es entonces "cuando más y mejor contribuimos" y ha añadido que así lo seguiremos haciendo.

Haciendo referencia a la situación de estancamiento por la cual pasa el Gobierno, el Rey también ha aprovechado para apelar al diálogo y al "sentido del deber" para superar "cojunturas complejas", pero ha querido subrayar la "firme convicción" de la sociedad española "en que las diferencias se resuelven con voluntad de acuerdo dentro del respeto a las reglas que se han dado".

Cohesión y diálogo

En otro intento por llamar a la unidad del Estado, Felipe VI ha puesto sobre la mesa que "en las democracias adelantadas, las dificultades se superan por la fortaleza y cohesión de su sociedad, la solidez de sus instituciones y la vigencia de su sistema de libertades".

Y no sólo eso. También ha querido recordar que "el pueblo español ha demostrado a lo largo de las últimas décadas que ha hecho suyos los valores del diálogo", hecho que ha convertido España "en un referente mundial", y ha subrayado que "las diferencias se resuelven con voluntad de acuerdo".

Sin embargo, el monarca ha centrado su discurso en el ámbito internacional relacionado con España. Por una parte, se ha referido a la españolidad de Gibraltar, señalando que "no puedo dejar de recordar que Gibraltar es la única colonia existente en el territorio europeo", y, de la otra, en la excolonia española del Sáhara mostrando su apoyo a los "esfuerzos de las Naciones Unidas en favor de una solución política [...] que prevea la libre determinación del pueblo del Sáhara Occidental en el marco de disposiciones compatibles con los propósitos y principios de la Carta de Naciones Unidas".