La primera vez rechazó el encargo del monarca, la segunda lo aceptó a medias, pero a la tercera, va la vencida. El presidente en funciones, Mariano Rajoy, ha anunciado que acepta el mandato constitucional del rey Felipe VI de presentarse al debate de investidura para conseguir la confianza del Congreso de los Diputados. "He aceptado el encargo, es una actitud coherente con la posición que he adoptado en todo este proceso infructuoso de interinato político", han sido las palabras de Rajoy, que ha mostrado un ademán sereno y medio sonriente a lo largo de la comparecencia.
La primera alusión del presidente a lo largo de la comparecencia ha sido al PSOE, quien se abstendrá en segunda votación. "No entraré a valorar, pero es una decisión razonable y responsable, así como hizo Ciudadanos ya en su momento de dar apoyo al Partido Popular", ha dicho Rajoy. El gallego quiere huir de la dialéctica de los vencedores y vencidos y sobre las conversaciones con el presidente de la gestora, Javier Fernández, ha indicado que en ningún caso había entrado a opinar sobre la resolución del comité federal. "Eso no se le ocurre a nadie" se ha quejado a los periodistas.
Rajoy asume que el encargo de investidura lo llevará a un gobierno en minoría donde el peligro de inestabilidad planeará sobre el ejecutivo. "Celebro que se pueda abrir paso a una legislatura, ni que sea limitada, estamos ante un paso para evitar elecciones por tercera vez" ha valorado. Precisamente, este pactismo, la "cooperación" y la voluntad de acuerdo con los "constitucionalistas" será contenido de su discurso. "Me gustaría tener una mayoría parlamentaría más amplia y más comprometida" ha asegurado el presidente en funciones, aunque niega que en el debate introduzca nuevas propuestas.
El líder del PP ha querido huir de las acusaciones relativas a una supuesta intención de llevar España a elecciones para crecer en escaños. "Si alguien pensaba que por actuamos con ventajismo, se equivocaba" ha dicho. En la misma línea de forzar las instituciones para salvar su gobierno, si la oposición trata de derribar sus leyes, ha hablado Rajoy. "Ni se me pasa en estos momentos una disolución de las Cortes. Intentaré la legislatura" ha asegurado. Pero de momento, dice no haber hablado con Fernández sobre los presupuestos, que pueden hacer caer el gobierno si no se aprueban.
Así las cosas, Rajoy ha negado que el monarca le hubiera sugerido –cómo sí ha hecho con otros grupos– la posibilidad de abordar la reforma de la carta magna. "El Rey no me ha dicho ni una sola palabra de la Constitución. Alguna de las propuestas que hice a la cámara, la mantengo" en alusión a su programa político. En este se hablaba de medidas como reforma la elección del alcalde en los municipios. Así y todo, sí acepta abordar leyes orgánicas de larga duración, como son las pensiones, de la educación, la violencia de género, y de la financiación autonómica.
Pero ante los movimientos de Podemos frente el escenario de la gran coalición, Rajoy no tiene temor. Preguntado por El Nacional si le preocupaba el hundimiento de los socialistas, en beneficio de un crecimiento de Podemos –a quien él ha tachado de "populista, radical, extremista"– Rajoy ha afirmado que en Europa pasaban gobiernos entre los equivalentes a PP y PSOE. "Cada uno tiene que mantener su esencia, el PSOE es un partido socialdemócrata y dependerá de lo que hacemos entre todos de ahora en adelante" ha dicho sobre el posible desplome de sus rivales.
Ante la asunción inminente del cargo, el líder del PP descarta estar pensando en cuáles estarán sus ministros. "Cómo ya dije, se lo comunicaré al Rey antes" ha explicado sobre la posibilidad que la vicepresidenta en funciones, Soraya Sáenz de Santamaría, la secretaria general, Maria Dolores de Cospedal; o el jefe de gabinete de la presidencia, Jorge Moragas, ocupen carteras ministeriales.
