El Gobierno español y la Generalitat de Catalunya han rendido hoy un homenaje, desde "la unidad política sin fisuras ante el terror", a las víctimas del atentado terrorista en la casa cuartel de Vic (Osona), que ETA cometió hace hoy 25 años, en el cual murieron 10 personas, entre ellos cinco menores.
El presidente, Carles Puigdemont, y el ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, han presidido el acto, que ha contado con unos 300 asistentes y al cual han acudido la alcaldesa de Vic, Anna Erra, la delegada del Gobierno central en Catalunya, Llanos de Luna, el presidente de la Asociación Catalana de Víctimas de Organizaciones Terroristas, José Vargas, la presidenta de la Fundación Víctimas del Terrorismo, María del Mar Blanco, así como mandos de los diferentes cuerpos policiales.
El ministro Fernández Díaz ha subrayado que el acto de hoy se celebre desde "la unidad política sin fisuras ante el terror". Por su parte, el presidente Puigdemont ha declarado que "el sufrimiento y sacrificio" de las víctimas del atentado "quedará gravado en nuestra memoria colectiva".
Nada borrará la memoria de Vic
"El crimen de Vic, los nombres y edades de cada víctima y sus esperanzas no las borrará nunca ninguna tregua, ningún desarme ni disolución", ha asegurado Puigdemont en el acto. "A vuestros seres amados nunca los lloraréis solos", ha dicho el president a víctimas y familiares de los muertos en el atentado y ha recordado que "se ha pagado un precio alto en vidas humanas" en la lucha policial contra ETA. "Ahora se combaten también otras amenazas terroristas que conseguiremos vencer", ha afirmado Puigdemont.
El presidente de la Generalitat ha indicado que los afectados por el terrorismo interpelan a las administraciones para "hacer una sociedad mejor", mantener vivo el recuerdo de los muertos y heridos. "Nos ayuda a combatir con exigencia cualquier acto de violencia, que la fomente o la banalice", ha manifestado.
Injusticia social con las víctimas
A su vez, el ministro Jorge Fernández ha afirmado que "la sociedad española no fue siempre justa en los principales años de flagelo del terror, no apoyando lo suficiente a las víctimas" del terrorismo. Fernández ha catalogado el atentado como una muestra de "inhumanidad". "Alguien, sin ninguna razón que lo justificara y ajeno a toda humanidad, decidió que en un puesto de trabajo, como es una casa cuartel para unos profesionales que trabajan para nuestra seguridad y libertad, y que es un lugar de vida para familias y niños, se convirtiera en un escenario dantesco de muerte".
El ministro ha afirmado que ETA está "aniquilada" y que "por respeto a la memoria de las víctimas" se tiene que trabajar "para que el relato del terrorismo sea el de la verdad histórica de lo que sucedió". "Todo pueblo que no honra a sus muertos y seres amados no tiene futuro ni esperanza", ha señalado.
Fernández ha expresado que "la derrota de ETA ha sido gracias al testimonio ético de las víctimas del terrorismo, porque creyeron en la justicia y no se tomaron la venganza por su mano". El ministro ha recordado que "más de 300" policías y guardias civiles murieron "en el combate para aniquilar la banda terrorista".
