Los empresarios del Instituto de la Empresa Familiar (IEF) se citaron el martes con el president Carles Puigdemont para ofrecerse a actuar como “puente” con el gobierno del Estado con el objetivo de buscar una salida al pulso político planteado en Catalunya, según ha sabido El Nacional. El president, después de agradecerles el ofrecimiento, les preguntó dónde estaban cuando el PP embestía contra las propuestas catalanas. “Se los ha echado de menos”, es la idea que según algunos de los asistentes expresó el president.

El Instituto de la Empresa Familiar está formado por un centenar de socios – “empresas familiares líderes en sus sectores de actividad”-. Es de ámbito estatal y se define como independiente y apolítico. Pero se sitúa como "interlocutor de referencia" de este sector empresarial ante instituciones, Administraciones y medios de comunicación.

Los empresarios, la mayoría de los cuales no conocían a Puigdemont, propusieron al president encontrarse en una comida privada. Organizaron la cita en campo propio, en uno de los comedores del imponente Círculo Ecuestre, en la esquina de la Diagonal de Barcelona con la calle Balmes.

Asistentes

Encabezaba el encuentro el presidente del Instituto, Javier Moll (Editorial Prensa Ibérica), y los tres vicepresidentes, Ignacio Osborne (Osborne) que el mes de mayo lo sustituirá al frente de la entidad, Simón Pedro Barceló (Barceló Corporación Empresarial) y Marc Puig (Grupo Puig) que acudió acompañado de su padre, Mariano Puig. También estuvieron presentes, entre otros, Javier Godó (Grupo Godó), José Manuel Entrecanales (Acciona), Alfonso Botín (Bankinter), Ignacio Ferrero (Idilia Foods), José Lara (Planeta), Juan Roig (Mercadona), José María Serra (Grupo Catalana Occidente), Carmen Riu (Riu Hoteles), Elena Pérez Maura (Grupo Marítim CTB), Mar Raventós (Codorniu), Joan Molins (Cementos Molins), Antonio Gallardo (Almirall) y Fernando Rodés (Havas Media).

Puigdemont se presentó con el director de la Oficina del President, Josep Rius. Llegaba del palau de la Generalitat donde acababa de mantener una entrevista con el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez. Precisamente durante el encuentro con los empresarios se habló de la investidura y, dentro de la voluntad de establecer un ámbito de diálogo franco, algunos de los presentes no se privaron de expresar críticas directas contra Mariano Rajoy por su inmovilismo.

Los asistentes quedaron gratamente sorprendidos por la facilidad del trato con Puigdemont. Fue precisamente en este clima de diálogo y fácil comunicación, que se planteó la voluntad de los empresarios de servir de "puente" entre el Govern catalán y el gobierno del Estado.

Puigdemont agradeció la propuesta, pero acto seguido reprochó a los empresarios que el Govern y Convergència habían echado de menos esta disponibilidad durante los últimos cinco años en que han tenido que hacer frente a los embates del ejecutivo español.

El president se refirió a episodios concretos, desde la durísima oposición del PP durante el debate del Estatut, con las mesas petitorias, hasta el último intento del Govern de Artur Mas de buscar un punto de negociación con Madrid a partir de la propuesta de pacto fiscal, que mereció un portazo en la Moncloa.

"Que gane la democracia"

El reproche no pasó por alto, evidentemente, a los presentes. Pero no enturbió el resultado final. Incluso, según alguno de los asistentes, Juan Roig habría cerrado el debate sobre el proceso catalán, en tono distendido, con un "pues que gane la democracia".

Todos los asistentes consultados coinciden en asegurar que la comida fue muy bien y que se desarrolló en un clima cordial y distendido. Algunos incluso contrastan el tono amigable de Puigdemont con el más adusto del expresident Artur Mas. Aunque al final, el resultado fuera lo mismo.