Después de que la pasada semana la cuestión de confianza dibujó el último tramo del proceso independentista, el president, Carles Puigdemont, ha querido centrar el debate de política general en la gestión de Govern. Lo ha hecho con propuestas concretas como la creación de 7.000 nuevas plazas de ocupación pública, entre las cuales maestros, mossos y médicos, que ha anunciado hoy.
Este era uno de los anuncios más importantes que el president tenía preparado para exponer hoy ante el hemiciclo, la inclusión en los presupuestos del 2017 de una oferta de empleo pública de 2.500 médicos, 2.000 maestros, 500 mossos y 150 plazas de bomberos, entre otras. Será, según fuentes del Govern, la primera vez desde el 2011 que se crean nuevas plazas de docentes i Mossos. El 2015 se convocaron 1.230 plazas, especialmente para el cuerpo de bomberos y Agència Tributària.
Desde el principio, el president ha dejado claro que su intervención se centraría en temas de gestión. Y ha lanzado un ruego a los diputados para "tratar de hacer compatible los legítimos intereses partidistas con los intereses generales y buscar antes el acuerdo que la confrontación". "No se avergüencen de las coincidencias que nos lleven al menos a dar una oportunidad al acuerdo", ha reclamado.
A partir de aquí, ha desplegado su intervención en diez ejes. Puigdemont ha querido situar como primer punto la sostenibilidad energética, recordando que la Ley del cambio climático fue la primera que aprobó su gabinete pocos días después de tomar posesión.
Tampoco ha sido casual que las Infraestructuras fuera el segundo punto. La reivindicación del corredor mediterráneo y la denuncia de los déficits en inversión por parte del Estado ha centrado este apartado. "Los 400.000 catalanes que cogen el tren no se merecen los retrasos y los incumplimientos del Estado", ha lamentado.
En el capítulo de Economía productiva, ha negado que en Catalunya haya fuga de empresas a raíz del proceso independentista. Ha asegurado que Catalunya lidera la creación de empresas en el Estado desde el 2012 y que entre enero y agosto se han creado 16.000 empresas, un 23% más que en el 2015.
Ha defendido la política del Govern para la expansión internacional de la economía catalana asegurando que, por cada euro invertido en oficinas en el exterior, se obtienen 49 en exportación y 26 en inversión extranjera.
El president ha provocado las protestas en las filas de Ciutadans y PP cuando ha asegurado que la media de conocimiento de castellano en Catalunya es superior a la española. "¿No les gusta oír esto?", ha reprochado asegurando que el Govern no entiende los "ataques" a un modelo que da buenos resultados.
Salario mínimo de 1.000 €
En el capítulo de Salud ha mostrado la confianza en que los nuevos presupuestos permitan reducir en un 50% las listas de espera. Al hablar de trabajo ha explicado que su gobierno intenta consensuar con los agentes económicos un salario mínimo de 1.000 euros mensuales.
En el capitol de Seguridad ha denunciado que el Estado español "sigue con la política de no facilitar información" a los Mossos. "Eso sí repercute en la seguridad de nuestros ciudadanos y es por eso que queremos un Estado propio", ha subrayado.
Puigdemont ha denunciado que "el Estado español despliega todo su servicio exterior para contrarrestar la acción internacional del Govern" y ha insistido en que el ejecutivo que lidera continuará con su política exterior. "Es necesaria no sólo para explicar con voz propia la situación que se vive en Catalunya sino para proyectar Catalunya en los ámbitos económico, cultural y lingüístico", ha remachado.
El president ha anunciado la voluntad del Govern que en las próximas elecciones se pueda utilizar ya el voto electrónico y ha denunciado que en los últimos comicios sólo uno de cada 13 catalanes que viven en el exterior pudo votar. "Eso en un país democrático no se puede permitir porque es una vergüenza", ha denunciado.
Después de una hora y tres cuartos, el president ha cerrado su intervención subrayando que "estamos en un momento trascendental de nuestra historia, el futuro lo tenemos que decidir todos los catalanes y catalanas con nuestro voto, por nuestro bien y el de nuestros hijos". Ha sido prácticamente la única referencia que directa que ha hecho en la intervención al proceso catalán a pesar que la reivindicación del Estado propio ha traspuado en cada una de las 29 páginas de su discurso.
