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El Parlament de Catalunya ha aprobado este jueves los presupuestos de la Generalitat para 2026, los primeros del Govern de Salvador Illa, con los votos favorables de PSC, ERC y los Comuns, que suman 68 diputados. La suma de los apoyos, sin embargo, ha acabado siendo de 69 diputados, después de que la diputada de Junts Noemí Nieto se haya equivocado en el sentido del voto. En contra se han posicionado Junts, PP, Vox, CUP y Aliança Catalana, en una sesión marcada por un debate intenso y cargado de reproches entre bloques. Las cuentas, que rozan los 50.000 millones de euros, dan oxígeno a la legislatura después de meses de incertidumbre y negociaciones, y abren una nueva etapa para el ejecutivo socialista, que, tal como ha advertido tanto ERC como los Comuns, deberá demostrar ahora su capacidad para desplegar los acuerdos alcanzados con sus socios parlamentarios.

La consellera de Economía, Alícia Romero, ha querido cerrar el debate final de los presupuestos de este año subrayando la importancia de que Catalunya pueda contar con unas nuevas cuentas. La responsable de Economía ha subrayado que la Generalitat dispondrá de una cifra récord este año, gracias a los impuestos de los catalanes y a la financiación que llega del Estado, que ha admitido que es insuficiente.

Romero ha subrayado que, gracias a los impuestos que pagan los ciudadanos, Catalunya ha aumentado la actividad económica, la capacidad adquisitiva y la recaudación; y ha recordado que "muchos de los impuestos que en estos momentos recaudan recursos vienen de acuerdos cerrados hace 4 o 5 años cuando el grupo socialista, este gobierno, no estaba al frente de la administración de la Generalitat".

"Podría ser mejor"

En cuanto a los recursos provenientes del Estado ha admitido que han ido aumentando, pero todavía "son insuficientes"; ha asegurado que así lo ha denunciado muchas veces, pero ha añadido que, más allá de las quejas, intentan encontrar soluciones y que, por ello, han acordado un nuevo modelo de financiación para disponer de más recursos y autonomía fiscal, por lo que ha instado a los grupos parlamentarios a estar a la altura. "Lo importante es encontrar respuestas y soluciones, que seguro que podría ser mejor, pero son realistas en la situación que tenemos y esperamos que se pueda aprobar", ha remachado.

La consellera ha subrayado que las nuevas cuentas se podrán aprobar gracias a la capacidad de diálogo, negociación y acuerdo, lo que ha destacado en un momento de especial tensión política. Por esta razón ha agradecido a ERC y Comuns "el esfuerzo, trabajo, exigencia y compromiso", pero también las complicidades de las entidades económicas y sociales.

Ha recordado que los presupuestos alcanzan una cifra récord de 49.162 millones, un 22,8% más que los últimos presupuestos. Ha rechazado el catastrofismo de los grupos críticos con las cuentas, y ha subrayado los datos macroeconómicos positivos, a pesar de admitir que también hay datos preocupantes como el porcentaje de pobreza. "Nos gusta más hablar de retos que de decadencia", ha argumentado, además de asegurar que Catalunya ha demostrado muchas veces a lo largo de su historia "que es capaz de avanzar cuando trabaja unida, cuando sabe pasar de la queja a las soluciones, dejar atrás las excusas y afrontar el futuro con ganas y ambición". Por todo ello, Romero ha concluido asegurando que estos presupuestos son una declaración de confianza en el país.

Previamente ha sido el portavoz de Economía del PSC, Jordi Riba, quien ha celebrado la aprobación de las cuentas y ha agradecido el apoyo de ERC y Comuns. Ha reprochado a Junts que reclame más ingresos y menos gastos y ha advertido que esto se aguanta en una rueda de prensa, pero no en el proyecto de presupuestos; y ha destacado que PP que quiera recortar en cultura, lengua, cooperación y proyección exteriores, por lo que ha ironizado que se trata de una "sorprendente manera de querer pasar página y seducir a Junts".

Oposición

Durante el debate previo a la votación, Junts ha cargado duramente contra el proyecto y ha acusado el Govern de no tener "proyecto de país". El diputado Antoni Castellà ha denunciado que los presupuestos evidencian "el poder por el poder", "la gestión precaria con una mayoría precaria" y "un punto fuera de lugar de arrogancia". También ha reprochado al ejecutivo que haya tardado dos años en presentar las cuentas y que incluso las retirara inicialmente por falta de apoyos. "Primero han ocupado el poder y después han intentado construir una mayoría", ha afirmado, reclamando un "cambio de rumbo radical".

El PP también ha sido muy crítico con los presupuestos. El secretario general de los populares catalanes, Juan Fernández, ha asegurado que Catalunya "necesita girar hoja del nacionalismo" y ha advertido a Illa que "cada día se le pone más cara de Artur Mas". Según Fernández, las cuentas son "la herramienta más eficaz para liquidar la clase media catalana" y responden a los intereses del presidente de la Generalitat y del gobierno español. En la misma línea, Vox ha denunciado que la Generalitat "recauda más que nunca mientras los catalanes son más pobres". Su portavoz, Joan Garriga, ha calificado los presupuestos de "expolio fiscal injusto" y ha asegurado que están pensados para "una Catalunya imaginaria" que no refleja la realidad de la calle.

ERC y Comuns avisan a Illa

Desde ERC, clave en la aprobación, la portavoz Ester Capella ha advertido a Illa que se abre una "nueva etapa del Govern" que incrementa su responsabilidad. "Ya no hay excusas para aplazar decisiones, no desplegar acuerdos y no liderar", ha avisado. Capella ha defendido que los republicanos han contribuido a incorporar una "agenda de país" a las cuentas y ha remarcado que el objetivo de los acuerdos es "ganar más soberanía". Los Comuns, socios del acuerdo, han prometido "toda la exigencia" en el cumplimiento de los compromisos. La presidenta del grupo parlamentario, Jéssica Albiach, ha advertido a el Govern que la legislatura dependerá de las políticas en vivienda, Rodalies y servicios públicos, y ha avisado que exigirán resultados "cada vez que se equivoquen de prioridades".

Por su parte, la CUP ha justificado su voto contrario alertando del riesgo de alimentar a la extrema derecha si las políticas públicas no mejoran las condiciones de vida. La diputada Laure Vega ha avisado de que “cuando la democracia no mejora la nevera, la extrema derecha entra por la puerta del miedo”. Finalmente, Aliança Catalana ha calificado las cuentas de “rendición” y de “manual de instrucción para empeorar la vida de los catalanes”. La diputada Rosa Maria Soberana ha criticado que el Govern asuma “como normal el expolio fiscal” y ha reprochado a ERC haber “renunciado” a una financiación singular.

La cámara lo ha aprobado los presupuestos después de que el president Illa tuviera que retirar los presupuestos el pasado mes de marzo por no llegar a un entendimiento con los republicanos a causa de no cerrar la recaudación del 100% del IRPF. Finalmente, sin embargo, los republicanos llegaron a un acuerdo con el ejecutivo de Illa que no incluía la recaudación del IRPF, dejando esta cuestión a cerrarlo con el gobierno español el segundo semestre de 2026. En cambio, sí que incluía acuerdos con el tren orbital, una mayoría catalana en el Consorci de la Zona Franca, el consorcio de inversiones, el refuerzo a la agencia tributaria u otras partidas al catalán o la vivienda.