Esquerra Republicana ha puesto sobre la mesa una propuesta detallada para impulsar definitivamente la línea orbital ferroviaria, uno de los proyectos históricos de movilidad del país. Los republicanos calculan una inversión global de 5.200 millones de euros —4.800 en infraestructura y 400 en material rodante— que, según defienden, “debe asumir íntegramente el Estado”, con el apoyo del Banco Europeo de Inversiones y “sin ningún impacto directo en los presupuestos de la Generalitat”. La iniciativa se inscribe en la negociación presupuestaria y en la estrategia de ERC de reforzar el autogobierno ferroviario. “Los presupuestos tienen una doble naturaleza: queremos recursos, pero también queremos herramientas y competencias para el país”, han asegurado fuentes republicanas, que sitúan la línea orbital como uno de los proyectos “más relevantes” sobre la mesa.

Un calendario progresivo con horizonte 2040

El despliegue se plantea en diversas fases. El refuerzo del servicio de la R8 existente entraría en funcionamiento en 2032, mientras que el tramo entre Santa Perpètua y Sabadell lo haría en 2034. El resto de tramos (Mataró-Granollers, Terrassa-Martorell y Vilafranca-Vilanova i la Geltrú) se ejecutarían entre 2034 y 2040. “Hay que empezar por aquello que ya tenemos”, remarcan desde ERC, que consideran la R8 “la primera fase imprescindible” de un proyecto mucho más amplio, ya que ya hay kilómetros de vía existentes. “Es una infraestructura pensada inicialmente para mercancías, pero que ha acabado dando servicio a pasajeros; ahora le tenemos que dar la envergadura que le corresponde”.

La fase 0 plantea conectar la S1 y la S2, y la R4 de Rodalies con una inversión de 135 millones. Una primera parte ya “factible”, con estudios informativos entre 2027 y 2028 y la ejecución entre 2028 y 2031, entrando en servicio entre 2031 y 2032. Las siguientes fases consisten en conectar Santa Perpètua y Sabadell con 665 millones, unir Mataró y Sabadell con 1.450 millones, Terrassa y Vilafranca con 1.150 millones y Vilafranca y Vilanova con 1.400 millones. Aunque ERC lo ordena de esta manera, los tramos no tienen que construirse sí o sí en este orden. 

El mapa de la línea orbital

Conectar la segunda corona sin pasar por Barcelona

La línea orbital es una de las grandes reivindicaciones históricas más allá de Barcelona. Proyectada en 2004 y con el Plan Director Urbanístico aprobado en 2010, prevé 120 kilómetros totales —68 de nueva construcción— y la conexión de hasta 26 municipios de seis comarcas. El hecho de que haya un PDU permite que ya haya la reserva de suelo en aquellos tramos de novedad. “Hablamos de planificar la región metropolitana real, la de los cinco millones de personas”, defienden los republicanos. “La movilidad no puede continuar dependiendo de un único paso por Barcelona”. En este sentido, subrayan que el modelo actual genera disfunciones evidentes: “Hay capitales de comarca como Vilanova y Vilafranca que no están conectadas por tren, o los dos Vallesos sin conexión directa”.

ERC alerta también de la dependencia del vehículo privado en la segunda corona: “Mucha gente acaba utilizando el coche porque el sistema ferroviario obliga a pasar por Barcelona. Esto no es eficiente ni sostenible”. Y añaden un elemento de vulnerabilidad: “Cuando hay una incidencia, se propaga a gran parte de la red. Hace falta una alternativa”.

Nuevos intercambiadores y nodos estratégicos

La propuesta pone especial énfasis en la intermodalidad y en el refuerzo de los intercambiadores. ERC plantea conexiones de la R8 con Ferrocarrils en Rubí (S1), Sant Cugat (S2) y Riu Sec (R4), así como un nuevo intercambiador en Vilafranca del Penedès. También destacan el papel del nodo Martorell-Castellbisbal, que consideran “estratégico” por su conexión con la industria, el puerto, el corredor mediterráneo y diversas líneas ferroviarias. “Es un punto clave para la movilidad de pasajeros, pero también para la logística y la actividad económica”, remarcan.

La propuesta va estrechamente ligada al debate sobre el traspaso de Rodalies. ERC apunta que la línea orbital debe ser de titularidad estatal, pero con la capacidad de decisión en Catalunya. “Rodalies es autogobierno: es capacidad de decidir y de proyectar el futuro del país”, aseguran. Los republicanos reivindican los avances de su paso por el Departament de Territori: “En 2023 entramos y en 22 meses recuperamos proyectos que habían quedado parados, vinculados al equilibrio territorial y la descarbonización”. También destacan que “las deudas con Renfe se han puesto a cero” y que se está avanzando hacia una sociedad mixta operadora “que más pronto que tarde tendrá una mayoría netamente catalana”.

En este proceso, consideran clave la titularidad de las vías: “El traspaso de la R1 será un punto de inflexión. Cuando esto pase, vendrá el resto”. E insisten en que el contexto actual obliga a actuar: “El país no es el de las Rodalies de 2010. Hemos visto el caos y la quiebra del sistema”.

Municipios por donde debería pasar la línea orbital

Presión sobre el Estado y centralidad en los presupuestos

ERC defiende que el Estado debe asumir la construcción de la infraestructura: “El tren es una herramienta del Estado y es quien debe hacer frente a la inversión. Hace más de 50 años que no construye un kilómetro de tren en Catalunya”. En este sentido, aseguran que hay predisposición: “El Estado sí que quiere asumir este proyecto”. El presidente del partido, Oriol Junqueras, ya había situado la línea orbital como el “primer reto” del consorcio de inversiones con el Gobierno, defendiendo que es clave para “conectar el país” y complementar la radialidad actual.

También el Govern del Partit dels Socialistes de Catalunya ha recuperado el proyecto. La consejera de Territorio, Sílvia Paneque, aseguró recientemente que podría ser una realidad “a medio plazo” y que se incluirá en los nuevos planes de infraestructuras. Más allá de la movilidad, ERC vincula el proyecto a retos estructurales. “La línea orbital es el futuro y es afrontar la Catalunya del presente”, aseguran. “También tiene que ver con el acceso a la vivienda: debemos garantizar que la gente se pueda mover sin perder horas de vida en el tren”. Los republicanos plantean el tren orbital como una infraestructura clave para cohesionar el territorio: “Es una herramienta para garantizar derechos, para equilibrar el país y para construir una movilidad más eficiente y sostenible”.

Los tramos creados y los nuevos trazados de la línea orbital

ERC culpa a Junts de que no haya el IRPF

En cuanto al IRPF, ERC admite que su inclusión en el acuerdo presupuestario es más compleja por la falta de apoyos parlamentarios, especialmente de Junts. “No renunciamos a nada”, aseguran los republicanos, pero reconocen que “para poder conseguir el IRPF tenemos que presentar enmiendas en la tramitación del modelo de financiación”, un proceso que todavía no se ha activado porque “el PSOE va más lento de lo que querríamos y tiene que convocar el Consejo de Política Fiscal y Financiera”. A esto se suma la posición de Junts, que ya ha tumbado iniciativas como el consorcio de inversiones y que, según ERC, podría bloquear también esta vía: “No tenemos garantizados sus votos y, si esperamos a tenerlos, quizás no tendremos presupuestos hasta octubre”. Por eso, los republicanos apuestan por separar los tiempos: sacar adelante las cuentas con los apoyos disponibles y continuar negociando el IRPF en paralelo, intentando “convencer a Junts y a los socialistas” para hacerlo viable más adelante, a pesar de que inicialmente Junqueras lo había situado como condición sine qua non, hecho que obligó a Salvador Illa a retirar los presupuestos del Parlament.