El 24 de febrero de 2022, el régimen de Vladímir Putin inició una ofensiva militar desde el sur, este y norte de Ucrania, con bombardeos en ciudades como Kiev, Járkov y el Donbás, después de que Rusia reconociera las repúblicas separatistas de Donetsk y Lugansk. Una “operación especial” para “desnazificar” Ucrania que provocó una guerra que ha transformado la geopolítica en Europa y el mundo, con crisis energéticas, económicas y humanitarias globales. Ha acelerado la unidad de la Unión Europea en defensa ante el temor al expansionismo ruso, especialmente ante posibles ataques híbridos o directos a los países bálticos, y sanciones contra el Kremlin, mientras genera inestabilidad económica mundial por el alza de precios en energía y los alimentos. Trump se jactó durante la campaña electoral de que pondría fin a la guerra de Ucrania “en 24 horas” cuando llegara a la Casa Blanca, pero esta promesa, otra *boutade* del presidente estadounidense, se ha convertido con el tiempo en una nueva mentira. Este martes hará cuatro años de esta guerra que nadie sabe cómo acabar, porque no parece que a Vladímir Putin le interese. Aunque Rusia avanza lentamente (menos de 5.000 km² en 2025), la resistencia ucraniana con apoyo de armas e inteligencia de la OTAN y la Unión Europea, resiste como puede (incluso en el crudo frío del peor invierno que Rusia ha convertido en un arma atacando las infraestructuras energéticas); Trump presiona por un acuerdo, pero Europa y Zelenski rechazan cualquier capitulación ante las exigencias de Rusia de conseguir todo el Donbás. Con motivo del próximo aniversario de la invasión rusa en Ucrania, algunas portadas se adentran en este conflicto enquistado.
La Vanguardia es uno de los diarios que abre su portada con el conflicto bélico en Europa, que titula: “Ucrania cumple cuatro años de guerra decidida a resistir hasta el final". El enviado especial del diario ha viajado al corazón del Donbás, el territorio ucraniano que el Kremlin “quiere conseguir sí o sí”, para vivir en directo cómo Ucrania “resiste ante lo imposible” y tomar el pulso a una guerra “que arrancó en 2014 (con la invasión y ocupación de Crimea por parte de Rusia), que se intensificó hace cuatro años y que no tiene final a la vista”. El diario de Godó también tiene un buen espacio en la portada -con una fotografía de las iniciales del diario con el litoral de Barcelona al fondo- para conmemorar sus 145 años de vida, y recoge otras noticias de la actualidad del día anterior que son también temas de portada en otros diarios: que “Trump sube los aranceles del 10% al 15% pese al veto del Supremo” y que “Junqueras plantea pactar suplementos de crédito si no hay presupuestos”, después de que Esquerra decidiera que no se sentaría con el gobierno de Salvador Illa para negociar cuentas ante la negativa del ejecutivo de Pedro Sánchez a ceder la recaudación del IRPF.
El diario Ara hace una portada monográfica en torno a los cuatro años de la guerra de Ucrania, con la imagen de una mujer mayor en un paisaje de cenizas, pero se pregunta. “¿Se puede ser pacifista hoy? Y reflexiona sobre el expansionismo de Putin y el abandono de Trump, que están abocando Europa y a sus ciudadanos a un rearme que trastoca algunos valores. Incluye también un tema sobre los activistas civiles que combaten sin armas y una entrevista al presidente del CIDOB y exvicepresidente de la CE, Josep Borrell, que opina que “en Ucrania, creo que tendremos una solución a la coreana", lo que quiere decir que el conflicto armado se pausa sin una paz formal, dejando una división territorial permanente y tensiones latentes. El Periódico no hace ninguna mención a la guerra ucraniana, pero sí trata el tema de la defensa europea a través de una entrevista con el ministro de exterior José Manuel Albares, en la que dice que “Europa no puede tener 27 ejércitos con una potencia agresora vecina”. El tema principal, sin embargo, es para un tema sobre el caos normativo que da alas al fraude con las viviendas protegidas. También destacan en la cabecera la medalla de bronce del catalán Oriol Cardona formando pareja con Ana Alonso en la prueba de relevo mixto de skimo de los Juegos Olímpicos de Invierno, que también recogen otros diarios, pero de manera mucho más discreta. De la derrota del Madrid de Arbeloa, casi ni rastro.
En Madrid, El Mundo también dedica la parte principal de su portada a los “cuatro años de la invasión que sacude Europa”, que titula: “Ucrania resiste la guerra interminable de Putin”. El diario madrileño también tiene enviados especiales que han visitado a los soldados ucranianos que combaten desde el primer día, y también hace una radiografía del coste que tiene el conflicto para el Kremlin. “Rusia fracasa en sus objetivos: su economía está exhausta, suma un millón de bajas y apenas avanza en el terreno”, refiriéndose a que el conflicto armado podría detenerse sin una paz formal, dejando una división territorial permanente y tensiones latentes.
Otros temas que fueron actualidad el día anterior, como el acto de refundación de Sumar, solo aparece en El País y en pequeño (“La izquierda exhibe sintonía con todo para concretar”, titula). El diario de Prisa abre con una entrevista al president de la Generalitat Salvador Illa, que titula con una declaración: “La nueva financiación la puedo defender de Algeciras a Girona”, y también explica que no se ve optando a la Moncloa, y que tiene proyecto para 10 años en Cataluña. También cree que Alberto Núñez Feijóo no será presidente: “No ha entendido España”, afirma. En el resto de diarios, especialmente los conservadores, no dicen ni una palabra del acto de las izquierdas. El ABC abre con una entrevista a Mike Hammer, máximo representante de los EE. UU. en Cuba, que dice que el cambio político en la isla caribeña “será más rápido de lo que se espera”, y como segundo tema lleva que Txapote rechaza la semilibertad del gobierno vasco. El asesino de Miguel Ángel Blanco, asegura el diario, lidera el grupo de irredentos de ETA que se niega a beneficiarse, como hicieron Txeroki y otros miembros de la banda. La Razón, por su parte, lleva como asunto más importante una entrevista a Fernando López Miras, presidente de Murcia, que dice: “Quien no cumpla la ley ni se adapte en lo social y en lo cultural tiene que marcharse de España”.







