La foto bonita es la de Pablo Casado levantando la mano de Isabel Díaz Ayuso, vestida de rojo Madrid. El Mundo la acompaña del verbo "noquear". Quizás más significativa políticamente es la de La Vanguardia, donde Casado aplaude de lejos. Ayuso ha conseguido cosas increíbles como que la derecha haga campaña con la palabra libertad, casi propiedad de la izquierda desde que el PSOE, en su escuela de verano de 1976, puso en circulación aquello de Socialismo es libertad. También que las elecciones regionales de Madrid parezcan la última cocacola del desierto y que incluso los diarios de Barcelona se camuflen de prensa de Madrid —ni uno lleva en portada una mínima alusión a qué representan para Catalunya los hechos de la región de Madrid. Esta mujer, es obvio, va a por más que la presidencia regional. Ahora aquí vendría un párrafo denso y enroscado (o ligero y superficial), que teorizara sobre los diarios que sacan la foto de Ayuso y Casado o sólo la de Ayuso. Pero no. Quizás otro día.

El relato (los cracks también lo llaman "la narrativa") de los diarios de hoy, con la honorable excepción de El Punt Avui, es que Isabel Díaz Ayuso es Wonderwoman. Que hizo salir del gobierno español al vicepresidente Pablo Iglesias y se lo ha comido vivo en las elecciones hasta hacerlo renunciar a la política. Que desafió al Gobierno y a su presidente, Pedro Sánchez en medio de una pandemia y los arrastró de la primera a la tercera posición electoral en la región de Madrid, dejándose 13 escaños por el camino. Que se ha merendado a Ciudadanos, con quién tenía coalición, y los ha dejado fuera de la asamblea levantándoles sus 26 diputados y el fondo de comercio de Inés Arrimadas. Que ha parado a Vox en seco, pues sólo ha añadido un diputado a los 12 que tenía. Que con ella el PP ha sumado un 55% más de votos y 35 escaños más que en las elecciones anteriores. Que "ha tumbado| a la izquierda", como dice ABC, porque ella sola agrupa más escaños que los tres partidos de izquierda juntos y, por tanto, no necesita a Vox.

Todo el mundo compra la leyenda

Las cifras permiten al Trío de la Bencina construir y difundir esta leyenda sin muchas grietas narrativas (una sería que, en dos años, Ayuso ha hecho aprobar una sola ley; la otra las cifras de la pandemia, etcétera). El resto de diarios la compran sin pensárselo mucho. A casi todo el sistema mediático español le cae bien la desaparición de Pablo Iglesias —él mismo, en parte, se ha buscado esa animadversión— y también la volatilización de Ciudadanos, un espacio político que podía ser y no fue, seguramente porque vivía de alquiler en casa de otros como el PSC en Catalunya o el PP en España. No hay lágrimas por Ciudadanos en ninguna portada. En bipartidismo se vive mejor y, al final, los liberales españoles caben todos en un taxi.

En cuanto a Iglesias, las portadas huelen a eso que los alemanes llaman schadenfreude, palabro que significa la satisfacción maliciosa por el sufrimiento, la infelicidad, la derrota o la humillación de quien te cae fatal, de un rival, de un adversario, de un enemigo. El PSOE también se lleva buenos palos, la más suave en forma de alabanzas a Más Madrid y a su candidata, Mònica García, que han dado el sorpasso a los socialistas. Al final resultará que quien sabía de verdad competir en política no era Pablo Iglesias sino Íñigo Errejón, cosa de la que quizás se habla poco.

Wonderwoman contra el Sanchismo

La editorial de El Mundo interpreta generosamente los conceptos políticos y lleva por título "La alternativa liberal arranca en Madrid". A la vista de esta afirmación, una duda inquietante: ¿qué entiende este diario por liberal? Misterio. En las páginas interiores de ABC hay un chiste que explica las elecciones regionales como "la primera dosis" de la vacuna "contra el sanchismo". Que la segunda y definitiva inyección se pondrá en el cuerpo de España en las elecciones generales que vienen. Van fuertes.

En fin, que si Isabel Díaz Ayuso, Wonderwoman, ha conseguido reunificar el voto de la derecha bajo la bandera del PP en Madrid, si lo ha hecho desasistida y desvalida, sola ante Los Poderosos y El Sanchismo (concepto inventado por Albert Rivera, por cierto), el PP también puede hacerlo en unas elecciones generales, pese a la mala posición de salida de la organización que preside Pablo Casado. Un momento. ¿No será que se necesita a la misma Ayuso para hacerlo y haría falta que Casado se echara a un lado? Será muy interesante ver qué cara hacen los diarios en esta batalla subterránea los meses que vienen. Quizás la cobertura del juicio sobre la caja b del PP nos dará alguna pista.

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