Más que portadas parecen cuchillas. El trío de la bencina celebra hoy el suicidio de Ciudadanos que, más que un tiro, se ha pegado un cañonazo en la cabeza. Para hacértela corta: Teodoro García, secretario general del PP, ha desactivado una moción de censura de Cs y el PSOE en Murcia al comprar el voto de tres diputados de Cs con una vicepresidencia y dos consejerías. No hace ni 48 horas, esos tres habían firmado la censura con otros tres correligionarios —a los que han vendido. En la comunidad de Madrid, la presidenta Isabel Díaz Ayuso, viendo que le podía pasar más o menos, se ha adelantado a romper el pacto con Cs y ha convocado elecciones. Ya son dos las encuestas que predicen que Cs perderá sus 26 diputados en Madrid a manos del PP. ABC abre portada con una de GAD-3 y la de El Confidencial, un digital, elaborada por Metroscopia, calca los resultados: el PP podrá hacer gobierno si pacta con Vox y Cs queda fuera de la Asamblea —quizá también Podemos.

Una versión aun más corta es la de El País: "El PP busca se apoya en tránsfugas de Cs para seguir gobernando Murcia". Es un título de buen filo. La narrativa del diario de los progres boomers explica que los populares han hecho política sucia corrompiendo la voluntad de tres diputados de Cs. La consecuencia es que el PSOE, además de recoger algunos votos entre los escombros de Ciudadanos, podrá ocupar espacio hacia el centro y presentarse como una opción más razonable ante un PP salvaje y corruptor que, si quiere mandar, tendrá que abrazarse a la ultraderecha porque sólo podrá sumar mayorías con los neofranquistas de Vox. El Periódico, por el título de portada, también abona esta versión.

El Mundo, en cambio, protege la maniobra del PP. Habla de "la opa de Moncloa" para acusar a Pedro Sánchez (y a su asesor Iván Redondo) de haber promovido la operación que les ha salido por la culata. Eso justificaría la compra de voluntades con cargos. En esta versión no se habla de tránsfugas sino de tres diputados fieles al pacto original de Cs con el PP (serían el Ciudadanos de verdad) que se han sublevado contra las turbias maniobras monclovitas, etcétera. Hoy, el trío de la bencina no está para cuentos. Es día de celebrar la sangre de Ciudadanos con un gran griterío y los titulares levantados como espadas.

En medio queda La Vanguardia, que expone los hechos sin darles dirección: el PP deshace la amenaza de Cs en Murcia y los deja al borde de la crisis. Hasta aquí, todo muy bien. Lástima del título de la foto, que duda de si los diputados de Cs son o no tránsfugas. Queda feo que los diarios hagan preguntas a los lectores, que les pagan justamente para que se las respondan. Aun más feo es que no sepan cómo se llama a los diputados que se comprometen a una cosa con su partido y después hacen la contraria con otro estimulados por la oferta de un cargo. Se llaman tránsfugas. De toda la vida.

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