La conferencia de Carles Puigdemont en Elna abre todas las portadas, pero no de la misma manera. Hay un gran contraste —ninguna sorpresa— entre los diarios de Barcelona y los de Madrid. Los de Barcelona (y El País) reproducen en sus títulos principales los argumentos y razones del presidente exiliado: que se presenta a las elecciones del 12 de mayo para restituir la presidencia que le arrebató el 155 y la represión, que volverá si es para ser investido presidente. Son títulos planos y neutros, los hechos netos y aseados, quizás una alusión implícita a promesas similares hechas en anteriores campañas electorales por el mismo candidato, con la diferencia que regresar equivalía entonces a ser detenido. Parece que Puigdemont había previsto esa eventual referencia crítica y, para evitarla, ha arrancado su discurso recordando que ha permanecido en Bélgica seis años y medio para impedir que la presidencia fuera "rehén o moneda de cambio" política en manos del Estado. Ninguno de los diarios de Barcelona publica en portada las reacciones críticas de Esquerra Republicana y del PSC al discurso, ni siquiera La Vanguardia, que domina el arte de escribir títulos repartidos, donde una mitad de la frase contrapesa lo que dice la otra.

Los diarios de Madrid, en cambio, blanden la figura de Carles Puigdemont como el coco del independentismo, con un deje de indignación y ofensa: se presenta para acabar lo que empezó el 1-O, vuelve para reiniciar el procés, ha dado el primer mitin de campaña. Quizás quieren cabrear a sus lectores, o asustarlos, o las dos cosas a la vez. ABC, además, añade una fotografía donde Puigdemont aparece con cara de fastidiado y levantando el dedito —el típico aire autoritario y antipático que es fácil de obtener de cualquier político que pasa 45 minutos hablando desde un atril. El Periódico publica una imagen parecida, con un Puigdemont no tan tenso. Las fotos de El Mundo y de El País son las mejores, con el protagonista por una calle de Elna, rodeado de entusiastas y al lado de Pere Manzanares, histórico activista indepe y ahora concejal de la villa norcatalana. Como para compensar, el tabloide ultra lo llama "prófugo amnistiado". La Razón habla del "expresidente fugado".

Para vestir esta narrativa, los diarios del Trío de la Bencina la completan encajando algunas informaciones del día que ayudan a degradar o caricaturizar la noticia principal. Destacan que la conferencia en Elna se ha celebrado coincidiendo con los datos del Centre d'Estudis d'Opinió, que dejan a Junts por debajo del PSC y de Esquerra, como queriendo decir que la decisión de Puigdemont responde al descenso de Junts en las encuestas, aunque este último CEO indica que Junts remonta y que se ha elaborado antes de confirmarse la candidatura del exiliado. También se hacen eco de la decisión del Consejo General del Poder Judicial de sacar adelante el informe contrario a la amnistía, que se ha aprobado gracias a nueve votos del sector conservador. Cinco progresistas han presentado una resolución alternativa que considera constitucional la cosa. El órgano de gobierno de los jueces —su mandato caducado hace cinco años— no estaba obligado a pronunciarse sobre la proposición de ley de amnistía: lo ha hecho a petición del Senado, controlado por la mayoría del PP. Pero eso son detalles menores: el caso es tirar troncos a la hoguera.

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