Una de las lecturas más evidentes de este nuevo ciclo electoral es que la desunión está pasando una durísima factura a las formaciones españolas situadas a la izquierda del PSOE. En diciembre, en Extremadura, la suma de fuerzas de Podemos con Izquierda Unida consiguió que la candidatura pasara de los cuatro a los siete diputados. En Aragón, yendo por separado, la formación morada quedó fuera de las Cortes e Izquierda Unida obtuvo solo un representante, siendo la Chunta Aragonesista la formación de izquierdas más triunfadora pasando de tres a seis escaños. Y este pasado domingo, en Castilla y León, también sin ir de la mano, ambos quedaron sin representación. Ahora, la formación morada admite sus resultados “catastróficos” y asegura que “reflexionará” para revertir la situación.

La situación se puede revertir, resumidamente, en Andalucía. Esta autonomía debe celebrar elecciones, como tarde, el próximo verano. Serán los comicios que cerrarán el arranque de este nuevo ciclo electoral, después de las extremeñas, aragonesas y castellanoleonesas. El portavoz de Podemos, Pablo Fernández, que es de Castilla y León, ha asegurado que confía en que la dirección del partido en Andalucía tomará “la mejor decisión”. La federación andaluza, de hecho, aboga por la unidad, a pesar de que el Podemos madrileño tenga reticencias a sumar fuerzas con otras formaciones de aquel espacio por las heridas no cicatrizadas de 2023, cuando Yolanda Díaz intentó decapitar el partido vetando a Irene Montero de las listas electorales. 

Sea como fuere, Fernández ha reconocido que el resultado de este domingo ha sido “muy duro” para Podemos. “Lo ha sido particularmente para mí como leonés; es especialmente duro; he pasado una muy mala noche; tenemos que reflexionar y aprender de lo que nos han dicho las urnas las dos últimas veces que se han abierto”, ha manifestado. Así, se ha emplazado a “reflexionar y pensar” después de unos resultados “catastróficos” para intentar “ofrecer un proyecto de izquierdas que sea atractivo para que la gente deposite su confianza en nosotros”. Ha reconocido, de hecho, que buena parte de su electorado apuesta ahora por el PSOE.

Fernández ha asegurado que ahora es la hora de hacer “autocrítica”, pero también ha querido manifestar los datos que le parecen “extraordinariamente llamativos, demoledores y desoladores”. “En los pueblos donde se sufrieron con más crudeza los incendios de este pasado verano, en los pueblos devorados por los incendios, el PP ha subido y a mí eso me impacta y me preocupa especialmente”, ha señalado. Porque ha recordado que los populares “desmantelaron el operativo de prevención y extinción de llamas. “Para mí, eran los responsables de toda la devastación de los incendios”, ha sentenciado.