El precio de la luz sigue siendo una de las principales preocupaciones en muchos hogares, especialmente entre los jubilados. Sin embargo, existe un descuento que puede reducir la factura de forma considerable y que, en algunos casos, alcanza hasta el 70%. Se trata del bono social eléctrico, una ayuda que muchos pensionistas pueden solicitar, pero que todavía sigue infrautilizada.

El problema no es que no exista o que no esté disponibe, sino que no siempre se conoce bien o no se solicita a tiempo. Y es ahí donde muchos jubilados están perdiendo un ahorro importante cada mes.

El bono social: quién puede acceder y cuánto descuenta

El bono social eléctrico es una ayuda regulada que se aplica directamente sobre la factura de la luz. Está pensada para consumidores vulnerables, entre los que se encuentran muchos jubilados con pensiones bajas. El descuento depende del nivel de ingresos y de la situación personal. Puede ser del 25%, del 40% o incluso llegar al 70% en los casos más vulnerables. Este último porcentaje se aplica cuando se cumplen condiciones económicas más exigentes.

Jubilado. EP
Jubilado. EP

Para acceder, es necesario cumplir ciertos requisitos. Uno de los principales es tener una pensión mínima o ingresos por debajo de los límites establecidos. También es imprescindible tener contratada la tarifa regulada y solicitar el bono a través de la comercializadora correspondiente.

Por qué muchos jubilados no aprovechan esta ayuda

A pesar de su impacto, muchos pensionistas no solicitan el bono social. En algunos casos, por desconocimiento. En otros, porque creen que no cumplen los requisitos o porque el proceso les resulta complejo. También influye el hecho de que no se concede automáticamente. Es el propio usuario quien debe solicitarlo y renovar la ayuda cuando corresponde.

Además, hay situaciones en las que los jubilados cumplen los requisitos, pero no tienen la tarifa adecuada contratada, lo que impide aplicar el descuento. Por otro lado, esta ayuda suele ir acompañada del bono social térmico, que cubre parte de los gastos de calefacción, lo que aumenta aún más el ahorro total. Así pues, el bono social eléctrico es una herramienta clave para reducir el gasto en luz, especialmente para los jubilados. Un descuento que puede marcar una gran diferencia en la economía doméstica, pero que requiere información y gestión para poder aprovecharlo.