El Hard Rock persigue a Pere Aragonès. El presidente de la Generalitat ha visitado esta mañana la ciudad de Reus, y ha sido recibido con una regañada de la plataforma contraria al macroproyecto turístico del Camp de Tarragona. Después de encontrarse a las 10.30 horas con el alcalde Carles Pellicer en el Ayuntamiento, Pere Aragonès ha abandonado el edificio, donde un grupo de una veintena de manifestantes lo esperaba con dos pancartas en las que se ha leído 'No jugamos, paremos Hard Rock' y 'Basta de trinchar el territorio'. Los activistas han seguido al presidente entre gritos de "Paremos el Hard Rock" mientras este cruzaba la plaza Mercadal, en todo momento custodiado por agentes de los Mossos d'Esquadra y de la policía local.

En un tuit, la plataforma Aturem Hard Rock ha advertido que esta acción "solo es el principio". "Ya es suficiente de políticos al servicio de La Caixa y la patronal. No queremos ludopatía, trabajos precarios y trinchar el territorio", han advertido, antes de concluir con dureza su rechazo contra el macroproyecto: "Para ellos es un juego, pero a nosotros nos va la vida".

 

En el manifiesto de Aturem Hard Rock, los miembros de la plataforma aseguran que el casino "no es necesario para el territorio del Camp", y afirman que su implantación "solo traerá más desigualdades económicas, laborales y sociales y provocará un grave impacto ambiental". "El proyecto pretende atraer a muchos turistas en modo resorte, hecho que no generará un impacto directo en la población y los comercios de los municipios próximos. Lo que sí que traerá el proyecto son puestos de trabajo con sueldos y condiciones precarias", denuncian. La entidad critica que su impacto será negativo desde un punto de vista ambiental, pero también de salud mental por tratarse de un proyecto que fomenta la adicción al juego. "No queremos ser la sede nacional de la ludopatía", avisan. "Tenemos que mirar al futuro y construir un movimiento que guíe el cambio en el territorio. Porque merecemos vivir con dignidad y calidad".

El quebradero de cabeza del Hard Rock

El macroproyecto del Hard Rock se ha convertido en un verdadero quebradero de cabeza para el presidente de la Generalitat, y que ha entrado de lleno en la negociación de los presupuestos hasta el punto de convertirse en una de las principales exigencias del PSC y de Junts si el Govern quiere llegar a un acuerdo final con ellos. ERC ya ha llegado a un entendimiento con los comuns, pero necesita también el apoyo, como mínimo, de uno de los dos grandes partidos para poder sacar adelante unas cuentas que ya llegan con retraso. El problema es que, mientras los de Salvador Illa y los de Borràs y Turull les han situado como "imprescindibles", los lilas han advertido que están preparados para retroceder si los presupuestos destinan cualquier cifra de dinero al Hard Rock. Ahora bien, los socialistas han movido ficha esta mañana: en una entrevista, el líder del PSC ha exigido a Pere Aragonès "un compromiso" que el macroproyecto saldrá adelante, pero ha parecido abrir la puerta a una alternativa a la partida presupuestaria que han reclamado durante semanas. "La forma como esto se articule se puede discutir, pero quiero que se haga", ha dicho Illa.