Desde hace casi una década que el Govern de la Generalitat no consigue aprobar unos presupuestos en el plazo que corresponde. Es decir, que no llega a tiempo de elaborarlos, negociarlos y pactarlos con la oposición para que puedan entrar en funcionamiento cuándo tocaría, el 1 de enero. Este 2020 no será una excepción y volverán a llegar tarde. A pesar de haber anunciado ya un acuerdo con los comunes para sacar adelante las cuentas, el trámite justo acaba de empezar. De aquí que hoy, el Parlament haya tenido que validar el enésimo decreto prórroga presupuestaria.
La fórmula de prorrogar presupuestos es ya un clásico y autoriza al Govern a hacer operaciones de endeudamiento limitado y atender necesidades financieras inaplazables. Han dado apoyo Junts per Catalunya y Esquerra Republicana, mientras que Cs, los comunes y el PP han optado por no bloquear este movimiento administrativo con una abstención. Los más beligerantes, el PSC y la CUP, que han votado en contra. De este modo, la cámara catalana ha insuflado la respiración asistida que necesita el ejecutivo para seguir funcionando hasta que vean la luz los nuevos presupuestos.
Cambio de aliados: de la CUP a los comunes
La situación de las finanzas de la Generalitat es delicada. Está al límite. Actualmente, el gobierno subsiste todavía con los presupuestos -y las consecuentes prórrogas encadenadas- que se aprobaron en marzo de 2017, cuando Oriol Junqueras encabezaba la conselleria de Economía. Después de un primer veto que hizo saltar todas las alarmas y dejó la legislatura al límite de elecciones, la CUP cambió de opinión y avaló las cuentas después de que Puigdemont decidiera, a cambio, incorporar el referéndum en la hoja de ruta de su gobierno.
Ahora, la coalición de JxCat y ERC ha cambiado de aliados. El acuerdo con los anticapitalistas ha sido imposible y la alternativa la han encontrado en Catalunya en Comú, con quien compartían urgencias: Colau necesitaba de la participación de los independentistas para sacar adelante los presupuestos del Ayuntamiento de Barcelona. Y ha habido intercambio. La alcaldesa ya los ha podido aprobar, gracias al apoyo de ERC y JxCat. Ahora queda el partido de vuelta: que los comunes desbloqueen los presupuestos de la Generalitat de 2020. Lo harán a través de una abstención, que será suficiente para poder validarlos. Una vez pase, el president Torra anunciará la fecha de las elecciones.
La previsión más optimista es que la aprobación definitiva pueda ser a mediados de marzo, aunque no es descartable que el trámite pueda alargarse hasta mediados de abril. Será aquel mismo día cuando, según él mismo anunció hace unos días, Quim Torra ponga fecha a las elecciones catalanas. La incógnita es si será inmediatamente después o si, como ya empieza a correr desde hace unos días, JxCat optará por esperar hasta el otoño.
