La Junta de Portavoces del Parlament no ha fijado ni la orden ni la fecha del próximo pleno, previsto para los días 4 y 5 de octubre. Junts pel Sí y la CUP han acordado en la reunión de este jueves establecerlo en una nueva reunión posterior al 1-O, que podría producirse el lunes. Desde el independentismo quieren darle un carácter extraordinario a la sesión. La decisión no ha gustado a la oposición.

Fuentes de Junts pel Sí han considerado que se tiene que otorgar un carácter extraordinario al pleno, no sólo porque es posterior al referéndum, sino también en función de los acontecimientos de los próximos días y con unas finanzas "intervenidas". El actual contexto no permite un pleno con "temas ordinarios", han justificado. "No tiene sentido hacer ver que no pasa nada", han dicho. La CUP lo ha visto en el mismo sentido.

Los grupos de la oposición, que durante la reunión han pedido que se fijara la fecha y la orden del pleno de la semana que viene, han cargado contra la decisión.

Debate específico

Desde Catalunya Sí Que es Pot han propuesto impulsar un debate específico que plantee la comparecencia del presidente Carles Puigdemont, si no la solicita a petición propia, para tratar la situación derivada del referéndum. El PSC se ha sumado a esta iniciativa.

Desde Junts pel Sí no han aclarado si son partidarios de la comparecencia de Puigdemont. Lo harán en función de los acontecimientos los próximos días y teniendo en cuenta que sobre el presidente persa "una amenaza de detención".

El reglamento del Parlament establece que, si la petición no es por iniciativa del Govern, se puede llevar a cabo un debate de estas características si lo piden dos grupos o una quinta parte de los diputados. Para que tenga carácter automático, sin embargo, hace falta que lo pidan una cuarta parte del hemiciclo o un conjunto de grupos que sume una quinta parte de los diputados. El PSC y CSQP no cumplen estas condiciones.