La proyección exterior ha sido históricamente una de las carpetas clave de los sucesivos gobiernos de la Generalitat. Con los ejecutivos de Jordi Pujol este interés ya despertó los recelos y las interferencias en Madrid, pero con el pulso independentista la hostilidad fue abierta y manifiesta, con una constante injerencia de Madrid ante cualquier movimiento internacional de la Generalitat. Durante los años del procés, cerrar el paso al Govern catalán en el exterior se convirtió en uno de los objetivos de la diplomacia española. No importaba si la pretensión era intentar explicar el proyecto independentista o cualquier otro tipo de actuación de la gestión de Govern. Con Rajoy en la Moncloa, el ministro de Exteriores José Manuel Margallo organizó un gabinete específico para contrarrestar el discurso independentista; su sucesor, Alfonso Dastis, en el entusiasmo por desmentir a los independentistas, llegó a atribuir ante la BBC a fake news las imágenes de violencia policial del 1-O; mientras que con la llegada de Pedro Sánchez al gobierno, este ministerio quedó en manos de Josep Borrell, que en ningún momento ocultó su aversión al discurso independentista.
Cinco años después del 1-O, el ejecutivo de Pedro Sánchez, que necesitaba los votos de ERC en el Congreso, empezó a relajar el veto. En junio de 2022 el vicepresidente de la Comisión Margaritis Schinas visitó la Generalitat y se reunió con Pere Aragonès. En octubre, Aragonès se reunió con dos comisarios europeos en Bruselas. Hacía siete años que la relación con las instituciones europeas había quedado interrumpida, desde 2015, en que Artur Mas se entrevistó con la comisaria de Transportes Violeta Bulc.
La situación experimentó un giro radical en agosto de 2024, cuando Salvador Illa aterrizó en la plaza Sant Jaume ondeando la bandera de la “normalización”. El primer gobierno monocolor del PSC en la Generalitat quiso dejar claro que se abría una nueva etapa, más aún teniendo en cuenta el apoyo del gobierno del Estado y la conexión con Sánchez. El mes de noviembre de aquel año, Illa protagonizó el primer viaje a Bruselas, donde lo recibió la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, y se reunió con la vicepresidenta de la Comisión Europea y excompañera en el gobierno del PSOE, Teresa Rivera. A partir de aquí se han multiplicado las idas del Govern a Bruselas, y más allá. El president no se ha cansado de subrayar el apoyo que ha recibido del gobierno español para sacar adelante viajes extremadamente complejos como los que hizo a China, Japón o Corea.
"El mundo confía en Catalunya"
El Govern asegura que esta nueva etapa incluye también la presencia de Catalunya en la agenda internacional y saca pecho de eventos previstos los próximos meses, con los cuales asegura que se conseguirá una mayor proyección internacional. Entre estos destaca de manera especial, la visita del Papa León XIV del 9 al 11 de junio, dentro del viaje oficial que hará al Estado español y coincidiendo con el centenario de la muerte de Antoni Gaudí. Illa, que no esconde sus profundas convicciones religiosas, acudió personalmente al Vaticano para invitar al pontífice.
En este paquete de protagonismo de Catalunya, el Govern incluye también la salida del Tour de Francia desde Barcelona el próximo 4 de julio. Illa y el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, presentaron a principios de año en un acto en el Palau de Pedralbes el Tour, que recorrerá casi 400 kilómetros y 62 municipios en Catalunya, repartidos en tres etapas. “El mundo confía en Catalunya”, aseguró Illa en el acto bajo el lema Catalunya y el Tour, un buen tándem.
"Catalunya ha vuelto a Europa"
En este contexto, el Govern saca pecho también de las tres convocatorias de carácter internacional que se hacen en Barcelona entre esta semana y la próxima. Las tres con presencia de Sánchez. El jueves y viernes pasados se celebró en Barcelona el European Pulse Forum, que organiza el diario Politico y beBartlet, para debatir temas de actualidad. Además de Sánchez, intervino la vicepresidenta de la Comisión Europea para una Transición Limpia, Justa y Competitiva, Teresa Rivera, o la vicepresidenta del Gobierno español, Yolanda Díaz. Ha participado también Illa y el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni. Además, aprovechando la reunión, el president de la Generalitat ha mantenido encuentros con algunos de los asistentes al foro, como el vicepresidente de la Comisión Stéphane Séjourné, el jefe de la misión de Ucrania ante la UE, Vsevolod Chentsov, o el primer ministro de Montenegro, Milojko Spajic. "Catalunya ha vuelto a Europa, claro que sí, para aportar", exclamó Illa este sábado, ante el consejo nacional extraordinario del PSC, aunque la polémica por e voto de los regidores socialistas de Ripoll a los presupuestos de Sílvia Orriols eclipsó el mensaje.
La próxima semana, Sánchez volverá a Barcelona para asistir a la Global Progressive Mobilisation, que se ha convocado para exhibir unión de líderes y fuerzas progresistas ante el auge de la extrema derecha. Está prevista la participación, entre otros, del presidente de Brasil, Lula da Silva; la presidenta de Méjico, Claudia Sheinbaum; el de Colombia, Gustavo Petro; y el uruguayo, Yamandú Orsi. Paralelamente, se ha convocado una cumbre España-Brasil. Ambos eventos se celebrarán en la capital catalana de manera simultánea e Illa tendrá una “participación destacada como anfitrión”, según fuentes del Govern. Un privilegio que, por cierto, también se escamoteó a muchos de sus predecesores.
