Nunca en la vida habrá acuerdos con los que hacen apología de la división”. Con estas palabras, el president de la Generalitat y primer secretario del PSC, Salvador Illa, ha reiterado el rechazo sin ambages de su partido a ningún tipo de acuerdo con formaciones de ultraderecha. Lo ha asegurado en catalán y en castellano durante su intervención en el consejo nacional del PSC que se ha celebrado este sábado; al día siguiente de la crisis provocada por la decisión de los dos concejales socialistas de Ripoll de abstenerse en el pleno municipal de presupuestos, con lo cual han facilitado que, por primera vez, la alcaldesa, Sílvia Orriols, haya conseguido aprobar las cuentas.

Los presupuestos de Ripoll se aprobaron el jueves por la tarde, y el viernes a primera hora el PSC respondió con una nota de la federación socialista de Girona en la que mostraba el “desacuerdo absoluto” con la decisión y convocaba a los dos concejales. Al mediodía, los dos concejales pusieron el cargo a disposición del partido.

Unidad de Catalunya

 

El episodio de Ripoll ha resquebrajado la estrategia de confrontación con la ultraderecha, y de manera particular con Aliança Catalana y Sílvia Orriols, que ha abanderado al PSC en el Parlament desde el inicio de la legislatura. En su intervención ante el consejo nacional, Illa no se ha referido explícitamente a este episodio, pero sí ha reiterado, como ha hecho repetidamente, que los socialistas siempre estarán “con el diálogo, los acuerdos y para mejorar la convivencia y fortalecer la realidad de Catalunya"

“Nunca en la vida habrá acuerdos en los que hagan apología de la división. Los socialistas siempre estaremos frente a los autoritarismos, siempre nos encontrarán a favor del diálogo, de los acuerdos, de los ideales para mejorar la convivencia y fortalecer la unidad de Catalunya. Nunca nos encontrarán en acuerdos con aquellos que hacen apología de la intolerancia y de la división”, ha sentenciado.

Soluciones mágicas

Ha asegurado que el mundo vive momentos muy difíciles y preocupantes, con el uso desinhibido y ostentoso de la fuerza, la banalización y ridiculización de organismos multilaterales y con una manipulación burda de la opinión pública. Ha añadido que España lo está superando “bastante bien”, pero los riesgos son importantes. 

Ante esta situación, ha asegurado que nada es inevitable, pero que tampoco se puede caer en lo que ha descrito como “soluciones mágicas”, especialmente las de la extrema derecha, “que no es que simplifiquen, mienten directamente”. “Cuando gobiernan, empobrecen a la ciudadanía. Cuando gobiernan, dividen y enfrentan”, ha asegurado, señalando al presidente de EE. UU., Donald Trump, o al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.

Illa ha seguido en su intervención el discurso del no a la guerra de Pedro Sánchez, ha recordado las palabras de Carme Chacón, cuando asumió el Ministerio de Defensa, apostando por consolidar el papel de España como agente a favor de la paz, “con las capacidades defensivas y disuasorias necesarias, no para hacer la guerra, pero sí para construir la paz”.

Ha defendido los valores de la Ilustración, la libertad, igualdad y fraternidad, y del humanismo cristiano, las personas en el centro, “hablen la lengua que hablen”, por lo cual ha apoyado la iniciativa de Pedro Sánchez de suspender los acuerdos con Israel, “porque no se hacen transacciones con los valores y no doble rasero”.

Buen gobierno

El president ha situado el “buen gobierno” como la respuesta a esta situación —"y gobernar es decidir, no es deliberar”, ha puntualizado—, y ha señalado decisiones de su gobierno como desbloquear la ampliación del aeropuerto de Barcelona, apostar por las energías renovables, la política de vivienda o hacer infraestructuras. “Cuando los socialistas gobernamos, Catalunya recupera la máxima ambición”, ha sentenciado.

Illa se ha referido al foro que se celebró ayer en Barcelona y la cumbre de líderes progresistas que se celebrará allí la próxima semana para asegurar que “Catalunya ha vuelto a Europa”. “Nos abrimos a Europa, para aportar porque Catalunya es un país europeísta”, ha argumentado.