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La investigación sobre Alberto González Amador, pareja de la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso, suma un nuevo capítulo. Un informe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil pone bajo sospecha una de las empresas del empresario porque, según los investigadores, no disponía de los recursos necesarios para llevar a cabo los trabajos por los que acabó cobrando cientos de miles de euros a Quirón Prevención. La conclusión es relevante porque esta sociedad está en el centro de una de las causas judiciales que afectan a González Amador, diferente de la del presunto fraude fiscal de 350.000 euros por el que ya está pendiente de juicio. El informe de la UCO apunta a que esta sociedad por la que se le investiga por un presunto delito de soborno "no tendría los medios necesarios para la prestación de servicios de consultoría" a la empresa que le pagaba, el grupo sanitario privado Quirón.

Para entender este caso, hay que remontarse a 2020, a los tiempos de la pandemia, cuando Alberto González Amador cobró cerca de 2 millones de euros por hacer de intermediario en una operación de compraventa de mascarillas valorada en más de 40 millones de euros. La Fiscalía sospecha que una parte de este dinero acabó sirviendo para pagar 500.000 euros por una empresa de la mujer de un directivo de Quirón, Fernando Camino. El problema es que aquella empresa, Círculo de Belleza (después rebautizada como Masterman & Whitaker), prácticamente no tenía actividad ni valor aparente.

Ahora la UCO añade un nuevo elemento: después de la compra, aquella sociedad empezó a facturar cientos de miles de euros a Quirón Prevención, pero no disponía de los medios propios que, teóricamente, necesitaba para prestar los servicios de consultoría que facturaba. Esto refuerza la sospecha de los investigadores de que la operación podría haber servido para encubrir un pago irregular. La investigación no gira tanto sobre las mascarillas como sobre qué hizo después con el dinero de la comisión. 

Una empresa de belleza valorada en medio millón

La Fiscalía y el juzgado intentan aclarar si una operación empresarial de 500.000 euros fue en realidad una compraventa legítima o si sirvió para esconder el pago de una comisión. Meses después de haber cobrado dos millones de euros en comisiones por la gestión de las mascarillas, González Amador compró, por medio millón de euros, una pequeña empresa llamada Círculo de Belleza, propiedad de Gloria Carrasco, farmacéutica y esposa de Fernando Camino, un alto directivo de Quirón Prevención. Es aquí donde aparecen las dudas. Según la Fiscalía, la compañía tenía muy poco valor real. No tenía trabajadores, facturaba menos de 30.000 euros anuales y sus principales activos eran algunos aparatos de depilación y un ordenador portátil. Hacienda ya había advertido que gran parte del material estaba completamente amortizado y que la empresa prácticamente no tenía actividad. A pesar de ello, González Amador pagó medio millón de euros para adquirirla.

Los investigadores sospechan que aquel pago podría haber sido la manera de entregar una parte de la comisión obtenida con las mascarillas a Fernando Camino, a través de su esposa. De hecho, la Guardia Civil destaca un dato que considera significativo: solo tres meses antes de la venta, Fernando Camino y el hermano de Gloria Carrasco habían vendido sus participaciones de la empresa por importes muy inferiores. Cuando González Amador la adquirió, el valor de las participaciones se había multiplicado por cuarenta.

Lo que ahora cuestiona la UCO

El informe conocido ahora se centra en qué pasó después de la compra. Una vez rebautizada como Masterman & Whitaker, la empresa empezó a facturar servicios de consultoría a Quirón Prevención. Solo en el año 2021 ingresó más de 327.000 euros procedentes de la compañía sanitaria. El problema, según la UCO, es que la empresa "carecería de los medios necesarios para la prestación de servicios de consultoría". Los investigadores señalan que los recursos de la sociedad seguían estando relacionados con tratamientos estéticos y de belleza, y no con actividades de asesoramiento empresarial. Dicho de otra manera, la Guardia Civil se pregunta cómo una empresa creada para actividades estéticas podía ofrecer servicios especializados de consultoría a una gran compañía como Quirón Prevención sin disponer aparentemente de personal, estructura o recursos adecuados.

El papel de Quirón y Fernando Camino

Fernando Camino es una figura clave en la investigación. Durante años fue responsable de Quirón Prevención y mantenía una relación profesional estrecha con González Amador. Las empresas de la pareja de Ayuso trabajaban habitualmente para el grupo sanitario. La Fiscalía sostiene que Camino podría haber facilitado la intervención de González Amador en la operación de las mascarillas y que, posteriormente, este le habría devuelto el favor a través de la compra de la empresa de su esposa. Camino no está investigado formalmente en esta causa, pero sí que Hacienda abrió una inspección específica sobre su situación fiscal relacionada con estos hechos.

También se investiga un posible blanqueo

La UCO no solo investiga un posible delito de corrupción en los negocios. Los agentes también intentan determinar si el dinero procedente de las comisiones de las mascarillas fue posteriormente transformado o canalizado mediante diferentes operaciones societarias para ocultar su origen. Esta es precisamente la definición del delito de blanqueo de capitales que ahora también analizan los investigadores. Por eso la Guardia Civil ha pedido acceso a los movimientos bancarios, societarios y patrimoniales de los implicados para reconstruir el recorrido del dinero.

El informe no aporta una prueba definitiva, pero sí un nuevo indicio. Hasta ahora, la sospecha principal era que se había pagado un precio desorbitado por una empresa prácticamente sin valor. Ahora la UCO añade que esta misma sociedad tampoco parecía preparada para desempeñar los trabajos por los que después facturó cientos de miles de euros a Quirón. La investigación continúa abierta, pero el informe refuerza la tesis de la Fiscalía: que detrás de una aparente compraventa empresarial podría haber algo más que un simple negocio.