Hace menos de 48 horas, en plena noche electoral andaluza, fuentes de la máxima dirección del PSOE exprimían sus últimas gotas de optimismo ante una nueva debacle en las urnas. Destacaban que el partido se encontraba en un momento mucho más dulce que hace diez meses, cuando el secretario de Organización de la formación, Santos Cerdán, fue encarcelado por el caso Koldo. Confiaban en remontar de cara a las generales, que se tienen que celebrar como tarde en verano del 2027. Este martes todo ha cambiado. El juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama ha asestado una nueva estocada al presidente español, Pedro Sánchez, disparando contra su fiel escudero y antecesor en el cargo, José Luis Rodríguez Zapatero. Lo sitúa al frente de una "trama" para obtener favores del Gobierno. El magistrado lo acusa de liderar una "estructura estable y jerarquizada de tráfico de influencias". El expresidente habría llegado a cobrar casi dos millones de euros en comisiones. También le atribuye los delitos de blanqueo de capitales y falsedad documental. 

En un auto de 85 páginas, Calama constata la existencia de “una trama organizada" liderada por el expresidente, que "habría puesto sus contactos personales y su capacidad de acceso a altos cargos de la Administración al servicio de terceros interesados en obtener decisiones favorables”. Según el magistrado, los hechos demuestran que "la influencia ejercida no se dirigió a obtener un trato general o una expectativa indeterminada, sino a la consecución de una resolución administrativa concreta: la aprobación y desembolso de la ayuda pública solicitada por Plus Ultra en el marco del Fondo de Apoyo a la Solvencia". El instructor está convencido de que la red actuó con la finalidad específica de influir en la decisión del órgano competente, que era el Gobierno de Sánchez.

Según el magistrado, la trama utilizó sociedades instrumentales, documentación simulada y canales financieros opacos “para ejercer influencias ilícitas, ocultar el origen y destino de los fondos y obtener beneficios económicos en favor de terceros y del propio entramado”. El instructor destaca que los directivos de Plus Ultra intentaron obtener la ayuda de 53 millones de euros mediante “mecanismos ajenos a los cauces legalmente establecidos”. Y entonces menciona a un viejo conocido: señala que articularon dos líneas de influencia diferenciadas, una a través del entonces ministro de Transportes José Luis Ábalos y otra a través de Zapatero, siendo a través de esta segunda que se consiguió el objetivo. 

El juez señala a la agencia de las hijas de Zapatero como beneficiaria de la trama

Según también apunta Calama, la transferencia de los fondos percibidos de los clientes de la trama —a cambio de favores— se habría formalizado mediante contratos, generalmente de asesoría o consultoría, utilizados como mera justificación documental frente a terceros. El principal beneficiario final de los ingresos obtenidos, indica el auto, sería Zapatero, así como la sociedad Whathefav SL, cuyas administradoras y socias son sus hijas. 

El magistrado explica que la estructura investigada no se limita a España y que se creó al menos una sociedad off-shore, Landside Dubai Fzco o Landside Middle East Fzco, participada al 100% por Idella Consulenza Strategica. Entonces expone una serie de "beneficios finales" destinados a Zapatero y sus hijas que suma un total de 1.948.000 euros; cerca de los dos millones.