La consellera de Educació i Formació Professional de la Generalitat, Esther Niubó, ha defendido este martes la prueba piloto que ha puesto en marcha su departamento para incorporar agentes de los Mossos d’Esquadra en algunos centros educativos para fomentar la convivencia en estos espacios. Desde Educación aseguran que los mossos que se integrarán en los centros no sustituirán la labor de los profesionales educativos que trabajan en ellos, sino que van a “sumar” y dar herramientas a los equipos directivos y al personal educativo. Por ello, Niubó ha remarcado que “no tenemos un problema de convivencia ni tenemos un problema de seguridad en los centros educativos, pero hay una realidad compleja en la sociedad, que acaba teniendo un impacto en los centros educativos”. Por esta razón, cree que los agentes, expertos en mediación de conflictos con los Mossos d’Esquadra, pueden ayudar. Niubó ha explicado que el origen de este programa, que es una prueba de concepto, surge de la demanda de los servicios territoriales, que pedían a Educación hacer algo para reforzar la convivencia en estos espacios, y reitera que “no es un modelo punitivo, ni sancionador, ni de vigilancia”.
El objetivo es “reforzar la prevención y la mediación y pasar de un escenario reactivo, donde los centros acaban acudiendo a los Mossos cuando algún conflicto explota, a la prevención” y poder actuar antes, previniendo los conflictos. El piloto se llevará a cabo en 14 centros de 6 zonas educativas, con centros de diferentes tipologías —en cuanto a complejidades y niveles— y habrá un total de 6 agentes: en la Vall d'Aran, en el Urgell, Vic, Sabadell, El Prat de Llobregat y L'Hospitalet de Llobregat. Las explicaciones de la consejera llegan después de que los educadores recibieran con poco entusiasmo la novedad introducida por la consejería. En los institutos de L'Hospitalet, por ejemplo, decenas de docentes se manifestaron en contra del plan y denunciaban que la medida era “un insulto”. “Evidentemente que tenemos problemas, pero tenemos una convivencia sana”, aseguraba Pepa Vidal, profesora del Institut Margarida Xirgu de la localidad, a la ACN. La consellera ha insistido en el hecho de que la prueba piloto no sustituye “ningún recurso”, sino que llega para sumar miradas para los centros educativos, y recuerda que actualmente ya hay agentes de policías locales y de Mossos que tienen contacto con los centros.
Más centros piden unirse
Según la consellera, la prueba piloto no será obligatoria para los centros, sino que se pueden acoger los que quieran, y la primera valoración del piloto será en el mes de julio, dos meses después del inicio del proyecto, y la última en el mes de diciembre. “A partir de aquí, tendremos que ver si ha funcionado y tomar decisiones”, ha dicho. De hecho, Niubó ha asegurado que más centros de los principalmente indicados para el piloto han pedido participar, cosa que, ha dicho, por ahora, no puede ser. Desde el departamento remarcan que el proyecto “no responde a una emergencia”, sino a una necesidad estructural de prevención y apoyo, y que tiene 3 objetivos: impulsar el modelo integral, preventivo y colaborativo de convivencia en los centros; promover el bienestar y acompañar a los equipos directivos y a otro personal de apoyo.
Este agente, que no tendrá ni despacho en el centro educativo ni estará en el interior de las aulas, “unirá la realidad de la comunidad educativa”, ya que estará en los centros, conocerá las dificultades y se adelantará en aquello que pueda pasar. Además, se recuerda que es un proyecto que el departamento trabaja desde septiembre de 2025 y que actualmente ya existe la figura de agente tutor, pero que este proyecto viene a sumar y “es un paso más”. Finalmente, el departamento indica que diversos sistemas educativos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y otras comunidades autónomas disponen de algún tipo de colaboración o proyectos similares, como Galicia, Illes Balears, Andalucía, Navarra o Madrid.