Dicen que de toda ruptura siempre se sale más fácilmente buscando nueva compañía. Consumado el divorcio con Junts, Esquerra Republicana ha recuperado el flirteo con los comunes, que aspiran a una relación estable y piden a los republicanos cortar todo contacto con los junteros. Los de Junqueras, sin embargo, prefieren una relación abierta, sin compromiso de exclusividad y con licencia para dejar viva la llama con los ex socios. Esta tarde, en el Parlament, los equipos negociadores de ERC y En Comú Podem han restablecido el vínculo. A la salida, fuentes de uno y otro lado ponían en valor la buena sintonía de la primera cita.

Con el apoyo de Junts a la investidura en el aire tras el anuncio de Pere Aragonès de apostar por un gobierno en solitario, ERC se ha volcado en recoger el máximo de votos posibles para acabar de presionar a los junteros. De momento cuentan con 42, los 33 republicanos y los 9 de la CUP. Y aspiran a ser 50, sumando los 8 de los comunes, que se muestran predispuestos a concederlos.

Los dos partidos se han emplazado a una negociación exprés, no tienen mucho más margen, ya que dentro de 15 días vence el plazo para que se convoquen nuevas elecciones de forma automática. Los cinco ejes que han trazado para encaminar las conversaciones, que seguirán mañana mismo, son salud, cambio climático, feminismo, economía y salida dialogada al conflicto con el Estado. La premisa de ERC es que el pacto suscrito con la CUP hace semanas no se toque y los de Jèssica Albiach no ponen pegas. De hecho, lo ven con buenos ojos.

Junts, la línea roja

A partir de aquí, los comunes piden que Aragonès los deje entrar a formar parte de su futuro gobierno, pero ERC prefiere empezar la legislatura gobernando sin socios dentro del ejecutivo. Más adelante ya estudiarán si quieren hacer coalición y con quién.

A pesar de no ser la opción preferida de Albiach y compañía, no cierran la posibilidad de votar a favor de investir Aragonès y jugar el papel de oposición responsable, que haga de muleta del gobierno cuando sea necesario, como hicieron por ejemplo con los últimos presupuestos de la Generalitat, los de Quim Torra. Aquella negociación, liderada por Aragonès, sirvió para consolidar una magnífica relación entre el aspirante a president y Albiach.

La única línea roja que ponen los comunes para pactar con ERC es más que conocida, y es que se olviden de relacionarlos con Junts. En este sentido, y según informan fuentes del partido, estarían dispuestos a aceptar que los de Puigdemont entreguen 4 votos gratis para investir a Aragonès. Y hasta ahí. De hecho, la prioridad de En Comú Podem pasa porque sea el PSC quien se ponga a mano para evitar nuevas elecciones. Los socialistas, sin embargo, dicen que sólo entrarían en la ecuación si es para hacer a Illa president.

En paralelo, el todavía vicepresident en funciones ha contactado hoy mismo con Jordi Sànchez. Según explican desde ERC, ha habido cruce de mensajes con el líder de Junts. Por la mañana, varios dirigentes republicanos han instado a los junteros a cumplir con la palabra dada y prestar los votos para investir Aragonès, recordando que ellos votaron a favor de Laura Borràs para presidir el Parlament.

En la imagen principal, Aragonès con Albiach en el Parlament. / Europa Press

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