Un domingo por la mañana de ahora hace tres años saltaba la noticia: el presidente en el exilio Carles Puigdemont acababa de ser detenido al entrar en Alemania procedente de Dinamarca. Volvía en coche de Finlandia a Bélgica después de haber visitado el Parlamento finlandés para hablar de la causa catalana. Durante su estancia, el juez Pablo Llarena había activado la euroorden y Puigdemont volvía en coche para esquivarla.

Los servicios secretos españoles, a través de un polémico geolocalizador en el coche del presidente, avisaron a Alemania y la policía lo detuvo. Puigdemont pasó 12 noches en la prisión y, después de una odisea judicial en Berlín, Alemania sólo aceptaba la euroorden por malversación. Tiempo más tarde, los tribunales acabaron archivando el caso: Puigdemont volvía a ser libre para moverse por todas partes, excepto en territorio español.

Tres años después, este 25 de marzo, el presidente ha querido recordar la fecha y, a través de un hilo de Twitter, ha reflexionado sobre lo que supuso aquella detención y sobre la importancia de la lucha desde el exilio. A pesar de "las limitaciones, las incomprensiones y los ataques", el presidente se ha mostrado muy satisfecho del trabajo hecho. "Hemos aprovechado las oportunidades y no nos hemos rendido nunca ante la ofensiva del Estado. Nos habéis visto plantar cara y tener iniciativa. Me doy cuenta de que eso ha hecho enfadar al Estado y que al mismo tiempo ha incomodado a algunos sectores del independentismo, que cada vez lo disimulan menos", ha asegurado.

A pesar de saber que en caso de extradición el tiempo en el exilio no cuenta y ser consciente de que si pisa España la condena "es segura", Puigdemont se ha mostrado firme en sus convicciones. Además, ha agradecido el acompañamiento de "tanta gente no partidista" durante el tiempo en el exilio.

Por último, y mientras continúan las negociaciones entre las formaciones independentistas para formar un nuevo Govern, el presidente ha destacado que ahora "es el momento de la unidad y la confianza".

 

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El Tribunal Superior de Schleswig-Holstein se pronunció definitivamente sobre el caso en julio y comunicó a Llarena que sólo contemplaba la extradición por malversación, una acusación menor frente a la que afrontaban los presos políticos. Por eso, España decidió retirar la euroorden y la justicia alemana archiva el caso. Después, volvió a Bélgica, donde reside desde entonces.

Imagen principal: Carles Puigdemont como eurodiputado del Parlamento Europeo / EFE

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