La Asamblea Nacional francesa, sede de la soberanía popular de Francia, un país que cortó la cabeza de sus monarcas hace unos 230 años, se ha vestido de gala este sábado para acoger al rey emérito español Juan Carlos I, que ha recibido el Premio Especial del Jurado del Libro Político por sus memorias, Reconciliación. El rey emérito, que ha pronunciado su discurso junto a Laurence Debray, coautora del libro, se ha felicitado por no haber hecho caso de los consejos de su padre, que siempre le desaconsejó escribirse sus memorias. A las “miles de páginas” que se han escrito sobre su trayectoria política y su vida personal “les faltaban unos centenares más, escritas en primera persona, por el mismo protagonista, aquel que podía aportar más conocimiento sobre sí mismo, sobre lo que ha hecho y por qué lo ha hecho. Es decir, modestamente, yo mismo”, ha dicho el rey emérito al recibir hoy el galardón. De igual manera, el rey emérito también ha reconocido debilidades y errores. “He podido volcar en estas páginas (…) emociones, sentimientos y esperanzas que pertenecen a mi historia personal, así como las debilidades y los errores que he podido cometer como ser humano”, ha asegurado. Cuando ha destacado sus “éxitos”, ha dicho que ahora, que vive en Abu Dabi y ve España “desde la lejanía”, es “consciente” de que “nadie es profeta en su tierra”. Dentro de los “hechos y datos” que considera “relevantes” y “de los cuales me siento legítimamente orgulloso”, el padre del actual rey español ha indicado que su “principal éxito fue reconciliar España consigo misma”.
“No elegí al azar el título de mis memorias: 'Reconciliación'. Creo que es la palabra que resume mejor el principal éxito de mi vida pública: haber iniciado y fomentado la reconciliación de España consigo misma, después de una larga dictadura y una guerra civil, llevándola a pasar, de la manera más pacífica posible y en muy poco tiempo, a una democracia plena”, pasando “página de la dictadura del general Franco”, ha aseverado el emérito desde París. La concesión del galardón a Reconciliación, una obra escrita en primera persona y en colaboración con la escritora francesa Laurence Debray, ha sido por unanimidad por un jurado independiente presidido por la reputada historiadora Annette Wieviorka, especialista sobre la Segunda Guerra Mundial, e integrado por una veintena de periodistas y ensayistas.
En la ceremonia, Juan Carlos I ha estado acompañado por sus hijas, Elena y Cristina, así como de su nieto mayor, Felipe de Marichalar y Borbón, y de su asiduo acompañante Vicente García Mochales. Entre las autoridades francesas presentes se encontraba la presidenta de la Asamblea Nacional, Yaël Braun-Pivet; los exprimeros ministros Manuel Valls —acompañado de su mujer Susana Gallardo— y Elisabeth Borne, así como el secretario general de la asociación Lire la Société, Philippe Méchet, y su fundadora Luce Perrot, origen de la organización del Día del Libro Político en la Asamblea Nacional, que se celebra desde hace tres décadas.
Conocimiento directo ante el “escrutinio” al monarca
En su discurso durante la ceremonia organizada en la Sala de Fiestas del Palacio de Borbón, la sede de la Asamblea Nacional francesa, el padre de Felipe VI ha dicho que está “entrando en una edad” en la que puede permitirse “ser muy crítico con el pasado” y que, con su libro, ha querido aportar conocimiento sobre sus 40 años de reinado. También ha reconocido no sentirse “abrumado” por el presente, aunque sí que ha reconocido que, “a veces”, le entristece. “Ahora, cuando miro atrás, el presente no me abruma, aunque a veces puede entristecerme. Soy consciente de que nadie es profeta en su tierra y que siempre habrá juicios divergentes sobre todo. Pero siempre he tenido claro que la democracia, el respeto a los derechos humanos y el progreso de la sociedad española eran los objetivos por los cuales quería trabajar”, ha dicho el emérito. El rey emérito ha argumentado que su testimonio busca aportar un conocimiento directo sobre sus decisiones, motivaciones y experiencias, en un contexto en el que la figura del monarca está sujeta a un intenso “escrutinio” público que ha considerado “natural”. En este sentido, el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, ha espetado que “lo que tiene que hacer” Juan Carlos es “pedir disculpas y rendir cuentas por todo lo que ha hecho en España”. El exjefe del Estado ha aprovechado para destacar la buena acogida tanto de la edición francesa del libro como el éxito de la versión en castellano, lo cual, a su parecer, refleja el interés por conocer la visión personal de los hechos.
