El histórico dirigente etarra José Antonio Urrutikoetxea, Josu Ternera, ingresará directamente en una prisión francesa para cumplir ocho años de la condena que se le impuso en 2017 por su papel como miembro del aparato político de la banda terrorista ETA, informaron fuentes judiciales francesas.

Al haber sido condenado entonces en un juicio en rebeldía -en el que no estuvo presente-, Josu Ternera, detenido hoy en los Alpes franceses, podrá presentar un alegato para que el proceso se repita o bien aceptar la pena que le fue impuesta.

Por ello, Josu Ternera no será presentado tras su detención ante un juez de instrucción, sino que ingresará directamente en la cárcel, señalaron las fuentes, que especificaron que ahora mismo España no tiene abierta ninguna causa para reclamar su entrega.

Con todo, la Audiencia Nacional española podría revisar si tiene elementos acusatorios en su contra para abrir una causa y solicitar eventualmente una entrega temporal a las autoridades francesas.

Juzgado en rebeldía

El dirigente etarra fue condenado el 1 de junio de 2017 por su papel como miembro del aparato político de la banda entre 2011 y 2013, que incluye el periodo en que estuvo en Noruega hasta ser expulsado por ese país.

El Tribunal Correccional de París lo consideró culpable del cargo de terrorismo por el que estaba inculpado, como integrante del aparato político con actividad en Francia y en Noruega.

La fiscal, que en su requisitoria había solicitado seis años de prisión, lo describió como "miembro de la dirección de ETA" cuando estuvo en Oslo desde finales de 2011, tras el anuncio por la banda del abandono de la lucha armada, hasta que fue expulsado de allí en febrero de 2013 por las autoridades noruegas.

En su larga vida en la clandestinidad, Josu Ternera había "escapado por poco varias veces" al cerco de la policía, según dijo la fiscal en el último juicio celebrado contra él en Francia.

En particular, la operación policial que se organizó contra él el 16 de julio de 2015 en una granja de los Pirineos franceses del departamento de Ariège, sobre la base de informaciones recibidas de las fuerzas del orden españolas.

Aunque la víspera los investigadores habían creído identificarlo en esa explotación de la localidad de Durban-sur-Arize junto a su pareja, Agnès Cerlo, y la hija de ambos, el cuerpo de operaciones especiales de la Gendarmería (GIGN) sólo encontró a estos dos últimas.

También iban tras él las fuerzas del orden francesas cuando el 7 de octubre de 2015 localizaron en Saint Denis, ciudad al norte de París, a su hijo Egoitz, que también estaba en busca y captura por su pertenencia a ETA y acumulaba tres condenas en rebeldía.

En Francia, Urrutikoetxea había sido condenado en dos ocasiones, la penúltima también en rebeldía a siete años de cárcel en diciembre de 2010.

La primera fue tras su detención en Bayona el 11 de enero de 1989 a diez años de cárcel y, cuando cumplió su pena, fue entregado en 1996 a España, que lo reclamaba en particular por el atentado de 1987 contra la casa cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza que causó once muertos.

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