Las urnas son tozudas y el independentismo vuelve a tener la llave de la gobernabilidad en España. Los trece diputados de ERC son la piedra angular del gobierno de coalición Sánchez-Iglesias. El PSOE va recogiendo algunos apoyos con el paso de las horas, pero todavía no cuentan con los republicanos. La reunión Rufián-Lastra sólo ha servido para constatar las diferencias que les separan, después de una campaña en la que Ferraz ha utilizado el manual de la mano dura de la derecha. El comunicado de Calàbria no podía ser más claro: "Durante la conversación no ha habido indicio alguno de que el Partido Socialista abandonará la vía represiva". Las diferencias entre los dos potenciales socios se han agravado después de la sentencia.

Esquerra Republicana ha sido muy clara en su posicionamiento: sit and talk. Los republicanos quieren reanudar el diálogo allí donde lo dejaron al Palacio de Pedralbes. Abrir una mesa de negociación que formen o bien la Generalitat y La Moncloa o bien los partidos catalanes y españoles. Como decía la famosa Declaración de Pedralbes, "avanzar en una respuesta democrática a las demandas de la ciudadanía de Catalunya, en el marco de la seguridad jurídica". No quieren ningún cheque en blanco, y menos después de la reacción de Sánchez a la sentencia del procés. No piden más que sentarse y hablar, sin condiciones. De este listón no pueden bajar.

En el otro lado, sin embargo, los republicanos sólo encuentran una promesa vaga de diálogo y algún cambio cosmético, como dejar de hablar de "crisis de convivencia" para hablar de "crisis política". O yo o el caos, ha venido a decir Pedro Sánchez, que ha recordado que el PSOE y Unidas Podemos son los únicos que defenderán el diálogo a todo el Estado. Un "diálogo", eso sí, "dentro de la Constitución". Sobre la mesa de partidos catalanes y españoles que reclama ERC, el presidenciable se ha limitado a decir que primero hay que "activar" la mesa de partidos del Parlament y que después ya se verá. Todo queda muy lejos de las pretensiones de los republicanos, que no pueden facilitar la investidura y volver a Barcelona con las manos vacías. Con el cheque en blanco han perdido dos escaños por el camino. Y no hay que olvidar que las elecciones catalanas sobrevuelan la escena. Aún están presentes los gritos de "botifler" a Rufián.

Mientras tanto, todavía en números rojos, el PSOE sigue haciendo sus deberes con el resto de grupos. Ha centrado sus conversaciones en los grupos que le pueden dar apoyo. Con los que ven imposible conseguir nada, como JxCat o la CUP, directamente ni han contactado. Hoy han sido los dos diputados de Coalición Canaria los que se han abierto a negociar su sí. El PNV (6) está poniendo también las cosas fáciles. Más País (1) y Compromís (1) parten de la idea de no bloquear, una intención que también han mostrado el PRC (1), el BNG (1) y Teruel Existe (1). Con todos ellos podría llegar a sumar 169 escaños. Siguen siendo insuficientes sin el concurso activo o pasivo de Esquerra Republicana.

 

Pedro Sánchez se juega en estas negociaciones su crédito político. Después de la Declaración de Pedralbes, los barones saltaron, la derecha también, el Gobierno rompió el diálogo, los presupuestos cayeron y los españoles volvieron a las urnas. Ahora el dirigente socialista tiene una segunda oportunidad para demostrar que quiere coger el conflicto catalán por los cuernos y darle una respuesta política.

Negociaciones en máxima discreción

A diferencia de las negociaciones de la anterior legislatura fallida, estas se están llevando a cabo en la máxima discreción posible. El silencio sólo se rompió para sellar, de cara a la galería, un preacuerdo entre Sánchez e Iglesias con un abrazo. En estos momentos se está acabando de cerrar la estructura del gobierno, que tendría tres vicepresidencias, con Carmen Calvo, Pablo Iglesias y Nadia Calviño. También hay nombres que destacan en las quinielas de Unidas Podemos, como el catalán Jaume Asens, la gallega Yolanda Díaz o el vasco Juantxo López de Uralde. El PSOE ya ha fijado el 23 de noviembre para consultar a su militancia. Por su parte, fuentes del entorno de Iglesias explican a ElNacional.cat que esperarán a que se acerque la fecha del debate de investidura, cuando haya una propuesta más sólida. En todo caso, también habrá que trabajar el discurso de investidura, que en la anterior ocasión generó mucha decepción.

¿Gobierno antes de Navidad?

Sólo hay una fecha segura en el calendario: 3 de diciembre, día de constitución de las Cortes españolas. A pesar de todo, la intención es acelerar los plazos para poder tener gobierno antes incluso de Navidad. Fuentes del Congreso de los Diputados recuerdan que "no hace falta que estén constituidos los grupos para la ronda de consultas del Rey", porque es con los partidos que han obtenido representación, no con los grupos parlamentarios. De esta manera, el debate de investidura está previsto para la segunda o tercera semana de diciembre. Antes, sin embargo, habrá que conseguir el concurso imprescindible de ERC.

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