Sant Sadurní d’Anoia ha sido este lunes el epicentro de una escenificación política del tren orbital en la antesala de la aprobación de los presupuestos. Más allá de las cifras y un calendario que finaliza en 2041, la jornada ha estado marcada por un mensaje compartido: la necesidad de cambiar el modelo de país a partir de la cooperación institucional y el protagonismo del mundo local. El president de la Generalitat, Salvador Illa, ha abierto el turno de intervenciones reivindicando el clima de entendimiento con ERC y los municipios. "¡Quiero agradecer el sentido de país de ERC y de su president", ha afirmado, resaltando el papel de los alcaldes. Illa ha insistido en que el proyecto no será obra de un solo gobierno, sino de una continuidad institucional: "¡Serán diferentes gobiernos los que lo sacarán adelante!".
El president ha querido vincular el tren orbital con una visión más amplia de país. Ha defendido que la movilidad es clave para garantizar otros derechos, como el acceso a la vivienda o al trabajo: "¡Si queremos más vivienda, debemos garantizar una movilidad sostenible para que la gente se pueda desplazar con facilidad!". En este sentido, ha remarcado que la infraestructura refuerza la competitividad empresarial de comarcas como el Garraf, el Vallès o el Penedès. Con un tono marcadamente político, Illa ha vuelto a reivindicar la cultura del pacto: "¡Creo en la política de acuerdos y ganamos todos! Es como se avanza". Un mensaje que, en el contexto previo a los presupuestos, ha sido leído como una clara apelación a la continuidad del entendimiento con los republicanos.
Junqueras: "¡No es solo una línea de tren!"
Oriol Junqueras ha recogido el guante y ha elevado el tono estratégico del proyecto. El líder de ERC ha situado el tren orbital como una herramienta para afrontar los retos cotidianos, pero también para planificar el futuro del país. "Catalunya debe gestionar su día a día y planificar su futuro", ha afirmado. Junqueras ha remarcado el peso económico de las comarcas implicadas y la necesidad de mejorar su conectividad para garantizar salarios y competitividad. Pero sobre todo ha querido subrayar el carácter transformador del proyecto: "¡Más que una línea de tren es una voluntad de cambiar el modelo de país: el demográfico, el económico y el industrial!".
El presidente de ERC ha detallado también la función de red del tren orbital, destacando su capacidad de entrelazar diversas líneas ferroviarias existentes y de conectar territorios que hoy dependen de Barcelona como nodo obligado. “Es una voluntad de crear una red que garantice el crecimiento y la prosperidad”, ha concluido. Junqueras ha recordado, además, el compromiso de inversión de 8.000 millones de euros en Rodalies, de los cuales más de 3.000 ya se han ejecutado, y ha asegurado que ERC afronta el proyecto “con toda la convicción”.
Paneque defiende una “Catalunya en red”
La consellera de Territorio, Sílvia Paneque, ha reforzado este relato incidiendo en el cambio de paradigma que supone el proyecto. Ha definido el tren orbital como una “pieza clave” para la movilidad de la segunda corona metropolitana y ha defendido el paso de un sistema radial a uno de mallado. Paneque ha puesto el foco en la capacidad estructurante de la infraestructura: “Son seis comarcas conectadas que, para moverse, no lo tendrán que hacer de forma radial”. También ha advertido de la necesidad de planificar ante el crecimiento del país: “Tenemos un país pensado para seis millones de habitantes y hay que anticiparse”. En su intervención, ha ligado movilidad, salarios y cohesión social, advirtiendo que sin servicios públicos adecuados “la sociedad pierde calidad de vida”.
Los alcaldes: de la “odisea” diaria a la oportunidad
El debate entre alcaldes ha aportado la visión más concreta y reivindicativa. El alcalde anfitrión, Pere Vernet (ERC), ha sido especialmente contundente: “Ir al trabajo desde el Penedès se ha convertido en una odisea que nos roba el tiempo y la vida”. Ha denunciado la infrafinanciación crónica y ha reclamado superar un modelo que penaliza vivir fuera de Barcelona: “No podemos aceptar que vivir fuera del centro sea una desventaja”. Vernet ha defendido el tren orbital como una herramienta para “dar oxígeno a nuevas oportunidades” y retener talento en el territorio, todo reclamando también una ambición nacional en materia de infraestructuras.
Desde el Vallès, la alcaldesa de Sabadell, Marta Farrés (PSC), ha puesto el acento en el impacto económico: “Hablar del orbital es hablar de productividad y competitividad”. Ha recordado que se trata de una infraestructura largamente reivindicada en una de las principales potencias industriales del país.
El alcalde de Vilafranca del Penedès, Francisco Romero (PSC), ha coincidido en la necesidad de romper la concentración del progreso: "Muchas veces se concentra hacia lo más grande". Ha celebrado que el proyecto nazca también desde el municipalismo y ha destacado que facilitará el crecimiento de sectores como el TIC o el agroalimentario.
Aurora Carbonell, alcaldesa de Sitges (ERC), ha aportado una mirada más cotidiana, explicando las dificultades reales de movilidad. Ha puesto como ejemplo el caso de su hija, que para estudiar en Sabadell tenía que pasar por Barcelona. "Esto afecta al estudiante y a la familia", ha lamentado. También ha advertido del colapso de las carreteras y ha reivindicado el transporte público.
Finalmente, el alcalde de Caldes de Montbui, Isidre Pineda (ERC), ha ilustrado las desigualdades en tiempo de desplazamiento entre transporte público y privado: trayectos de una hora y media o más que se reducen drásticamente en coche. "Lo que está pasando hoy es un proyecto de país que beneficia a la gente", ha concluido.
Entre los presentes en el acto, había alcaldes del PSC y ERC, pero también el alcalde de Martorell, Xavier Fonollosa (Junts), como miembro del órgano de gobierno de la Regió Metropolitana. Entre los alcaldes que había están el de Vilanova i la Geltrú, Juan Luis Ruiz (PSC); Sitges (ERC), Aurora Carbonell; Anna Ribera, alcaldesa de Sant Pere de Ribes (PSC); Vilafranca del Penedès, Francisco Romero (PSC); Marta Farrés, Sabadell (PSC); David Bote, Mataró (Maresme); Jordi Ballart, alcalde de Terrassa (TxT); o el alcalde de Sant Sadurní d’Anoia, Pere Vernet. También estaba el consejero de la Presidencia, Albert Dalmau o la viceprimera secretaria del PSC, Lluïsa Moret.
El proyecto del tren orbital
El tren orbital prevé unir Mataró y Vilanova i la Geltrú con una línea de 120 kilómetros —68 de los cuales de nueva construcción— y hasta 40 estaciones, 23 de las cuales nuevas. La inversión estimada es de 5.200 millones de euros y el calendario más optimista sitúa la culminación en 2041, aunque el despliegue se hará por fases.
De momento, solo hay garantizados 665 millones de euros para el tramo entre Granollers y Terrassa, incluidos en el Plan de Rodalies 2026-2030, a pesar de que desde Izquierda Republicana el objetivo es que lo acabe pagando todo el Estado. Este primer tramo, de 32 kilómetros, debería estar terminado en 2034 y se considera clave para conectar los dos Vallesos. El resto de fases —Mataró-Granollers (2037), Terrassa-Vilafranca (2040) y Vilafranca-Vilanova (2041)— dependerán de futuros acuerdos de financiación, en buena parte con el Estado. Con una velocidad punta de 120 km/h y una media estimada de 60 km/h, el tren orbital promete reducir notablemente los tiempos de desplazamiento entre comarcas de la segunda corona, con trayectos como Martorell-Granollers o Mataró-Terrassa en unos 45 minutos.
