Una nueva crisis interna ha estallado en el gobierno de Pedro Sánchez, y no, no tiene nada que ver con ninguna reforma de la ley de seguridad nacional. Ni siquiera tiene relación con el conflicto catalán. No, esta es la guerra del chuletón y, como es habitual en el contexto político actual, tiene su origen en un tuit.

El protagonista es Alberto Garzón, coordinador de Izquierda Unida y ministro de Consumo —un departamento creado con la formación del Gobierno actual, que asume las competencias relacionadas con todo lo que tiene que ver con los derechos de los consumidores, el consumo ecológico y responsable, así como del juego.

 

El ministre de Consum, Alberto Garzón / EFE

El tuit de la discordia

Garzón, que en diversas ocasiones ha escuchado cómo se cuestiona la importancia de su ministerio, decidió opinar sobre el consumo de la carne y expuso sus conclusiones en un vídeo de 6 minutos publicado el pasado miércoles.

La producción, bastante elaborada, cuenta con manifestaciones como "el 14,5% de las emisiones de gases de efecto invernadero proviene de la ganadería, especialmente de las grandes granjas, mientras que para que tengamos 1 kilo de carne de vaca se requieren 15.000 litros de agua" y se acompaña de imágenes contrapuestas de diferentes espacios verdes —campos, ríos, bosques— e industrias de carne o granjas de ganadería intensiva.

"Menos carne. Más vida".

El impacto no solo afecta al medio ambiente, continúa el ministro, sino también a la salud de las personas: "La OMS ha alertado del riesgo que tiene el consumo excesivo de carne roja y que puede traducirse en infartos, diabetes, y en otros tipos de enfermedades".

En definitiva, tal como dice la etiqueta de la publicación: "Menos carne. Más vida".

 

 

El sector de la ganadería reacciona

La reacción fue inminente. Los primeros fueron los principales afectados, el sector de la ganadería. En uno de los comentarios del tuit, Román Santalla, secretario general de la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos, ha compartido un vídeo-respuesta manifestando su rechazo profundo a estas declaraciones, que tilda de "dudosas" en cuanto a su rigor político.
 
"La dieta mediterránea nos ha permitido ser el país más longevo del mundo. El ministro se tiene que dar cuenta de que somos un país que recibimos 85 millones de turistas y exportamos grandes cantidades de carne a terceros países como China. Pedimos que considere los beneficios de la ganadería extensiva, semiextensiva, ecológica, etc., que somos absorbedores netos de CO₂", argumenta.

 

No
 

Como él, la asociación empresarial cárnica Anafric ha lamentado este jueves las declaraciones de Garzón: "Ya basta de castigar al sector cárnico". El presidente de Anafric, José Friguls, ha sostenido que las palabras del ministro merecen la "condena unánime" de las asociaciones representativas del sector industrial y cárnico en España, según un comunicado.

Casado, como Aznar

Era de esperar que la oposición también se pronunciara en contra. La portavoz de Agricultura del PP en el Congreso de los Diputados, Mila Marcos, se ha dirigido directamente al presidente Pedro Sánchez para hablar del ministro: "Este señor de ignorancia extrema es ministro de desgobierno. Todo no vale, Pedro Sánchez".

Por su parte, el presidente del PP, Pablo Casado, ha calificado de "medida estrafalaria" la campaña de Garzón. "Ahora en España, el ministro de Consumo publica una medida estrafalaria, dice que no tenemos que comer carne, cuando hay dos millones de personas en las colas del hambre que, lamentablemente, no pueden comer carne", ha declarado.

Pero una de las frases más destacadas del presidente de los populares ha sido la siguiente: "No nos digan lo que tenemos que hacer en nuestra casa, y váyanse a su casa". ¿Por qué? Pues porque si vamos unos años atrás, veremos que es muy similar a las palabras del expresidente José María Aznar en 2007.

Aznar cargó aquel año contra el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero por una campaña de la DGT en contra el consumo de alcohol. "¿Quién te ha dicho a ti las copas de vino que tengo que beber o no? Déjame que las beba tranquilo mientras no ponga en riesgo a nadie. A mí no me gusta que me digan no puede comer hamburguesas de tanto o no puede comer eso". Por lo visto, Casado tiene un referente claro.

El vaticinio de Ayuso

Y, en todo este entramado, no podemos olvidar a una de las figuras más destacadas del partido. Hablamos de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, que ya en el pasado mes de mayo criticó las propuestas del gobierno de Sánchez sobre la agenda España 2050, según ella, una "auténtica catequesis progre".

Ayuso resumió las medidas como un intento del Ejecutivo para "subir impuestos, decir cómo tenemos que vivir y cómo comer". "Incluso, a este paso, prohibirán los chuletones", aseguró.

 

 

Pedro Sánchez entra en escena

Queda muy claro que la polémica ha llegado tal nivel que se ha convertido en una cuestión de Estado —como si el pronunciado aumento de los datos de la Covid no fuera un problema suficientemente importante dentro de la agenda política— y el líder del ejecutivo español se ha visto obligado a pronunciarse al respecto.

Desde Lituania, Sánchez ha expuesto su posicionamiento con un argumento incuestionable: "¿Qué queréis que os diga? A mí donde me pongan un chuletón al punto... Eso es imbatible". Y así es como, en unos pocos segundos, el presidente ha desautorizado a uno de los miembros de su equipo. Ha quedado clara su apuesta por el "cuanto más corto, mejor".

 

 

El ministro en defensa de la ganadería

Con respecto a Luis Planas, el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación —del cual dependen las competencias del sector en cuestión—, también ha manifestado su rechazo a las palabras de Garzón.

Cabe decir que ni él —ni nadie— era conocedor de la intención del ministro de publicar el polémico vídeo.

En una entrevista en la cadena SER, ha declarado: "Señalar con el dedo al sector cárnico no me parece justo". "Mi opinión es que el sector ganadero está siendo objeto de críticas profundamente injustas y merece un respeto por el trabajo honesto que hace por todos nosotros en la alimentación y en la economía". Sin embargo, ha matizado: "No me gusta entrar en polémicas y menos con un colega de gobierno".

"En Madrid se dicen muchas tontás"

Un poco más agresivo ha sido el —también socialista— presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page. Page ha criticado este jueves las palabras del ministro de Consumo: "En Madrid se dicen muchas tontás por parte de la clase política, que no acaba de enterarse de lo que pasa en este país", ha dicho el presidente regional.

"Quiero empresarios que quieran ganar dinero, porque ya tenemos a un ministro que se está inventando su cargo cada día y dice que no hay que comer carne, con lo que eso implica para miles de puestos de trabajo del sector cárnico en esta región", ha aseverado el jefe del ejecutivo autonómico durante la presentación en la localidad toledana de Torrijos de la nueva flota de ambulancias del Grupo de Empresas San Román.

"Y mañana irán con el vino, y pasado con el queso; no sé el futuro que tienen como dietistas, pero si no tienen nada que hacer, que no se inventen la política para crear problemas a la gente", ha continuado García-Page.

 

 

Garzón, sin apoyo 

Y, con toda esta polémica, durante una intervención en La Hora de la 1, ha tenido que explicar que su objetivo no es que la gente deje de consumir este producto, sino "cambiar los hábitos a unos más ecológicos y sostenibles", mientras que, al mismo tiempo, se ajusta el consumo a las recomendaciones de la comunidad científica.

En definitiva, sin el apoyo de los ganaderos, de la oposición —como es evidente— ni de los miembros de su mismo partido, a Garzón solo le queda el tuit publicado por Pedro Sánchez en 2011: "Comiendo en un restaurante vegetariano de la calle Santiago, paralela a Mayor, en Madrid, delicioso. Bien de precio y buena comida. Os lo recomiendo". (Gracias, Twitter, por recuperar reliquias como esta).