Uno de los platos fuertes de este martes en Madrid ha sido el reencuentro entre Felipe González y Pedro Sánchez, después de que el expresidente del gobierno español haya redoblado sus ataques contra el líder de los socialistas. Esta ha tenido lugar en el contexto de un acto para conmemorar la entrada en vigor de la Constitución de 1978, la que más años ha estado vigente en el Estado, presidido por Felipe VI y donde Felipe González ha asistido como invitado. El encuentro ha sido breve: Sánchez ha saludado a González después del jefe de Estado y Letizia. El expresidente era el primero de la fila y la reina se ha entretenido durante unos instantes en hablar con él. Sánchez y González se han intercambiado un breve y frío saludo y el secretario general del PSOE ha seguido con su ronda de saludos sin mirar atrás. 

Una relación compleja 

La relación entre Sánchez y González nunca ha sido demasiado buena. Cuando Sánchez llegó a la secretaría general del partido en 2014, González apoyó públicamente a su rival, Eduardo Madina, a quien ha seguido elogiando con el paso de los años. Después intentó enterrar el hacha de guerra, pero con la gran crisis de los socialistas, esta volvió a emerger y se situó al lado de Susana Díaz en las primarias de 2017, después de que González se mostrara partidario de investir a Mariano Rajoy. El expresidente "aceptó la derrota", al menos públicamente, y ambos coincidieron en algunos actos políticos. Uno de los primeros sobresaltos importantes tuvo lugar después de que Sánchez pactara su investidura a finales de 2019 con Esquerra Republicana (que se abstuvo en la votación en el Congreso) y se pusiera en marcha el gobierno de coalición con Unidas Podemos. "Yo no aceptaría el apoyo de Otegi ni de ERC porque quieren acabar con España como espacio compartido", a partir de aquí, todo fue cuesta abajo, y los ataques de González, al frente de la vieja guardia del PSOE. 

En los últimos días, el expresidente del gobierno español ha asegurado que no votará a Pedro Sánchez y se ha negado a dejar el PSOE, pero que no votará a ningún otro partido mientras él sea el candidato. En unas controvertidas declaraciones, la semana pasada predijo que el PSOE volverá a sufrir en las elecciones generales los batacazos de Aragón y Extremadura, y que él votará en blanco si se presenta de nuevo el actual líder socialista porque ahora mismo nadie le representa. Y aunque considera que tendría derecho a hacer campaña por el voto en blanco, ha dicho que no la hará. Preguntado por la razón por la que continúa en el partido, ha respondido así: "¿Por qué querré yo dejar el PSOE? ¿De verdad tengo que dejar el PSOE? Si alguien tiene que dejarlo, que lo deje quien lo destroza".