Desactivar el apoyo internacional al independentismo catalán tuvo su precio, tal y como confesó en su momento el exministro español de Exteriores, José Manuel García-Margallo, que admitió que se habían hecho muchos favores para conseguir que varios países, entre los cuales algunos europeos, dejaran de lado sus simpatías por el movimiento sobiranista catalán.

Entre ellos, según avanza Público, se cuenta el envío de un importante contingente militar a Letonia, república báltica que había dado muestras de apoyo oficial a una eventual declaración de independencia de Catalunya. Así quedó fijado en el acta de la última sesión de la comisión mixta de Seguridad Nacional, tal y como confirmó el mismo exministro Margallo, presidente de la citada comisión.

Según el que fuera ministro de Exteriores entre 2011 y 2016, Rajoy modificó la postura de Letonia sobre Catalunya con el envío de un contingente de combate compuesto por 313 militares y 80 vehículos destinados a vigilar la frontera rusa, una decisión que hizo variar el posicionamiento de Letonia acerca de Catalunya, que en 2013 había dado apoyo a la celebración de un referéndum de autodeterminación.

Según el mismo Margallo el intercambio de cromos supuso “poner sobre la mesa intereses y prioridades”; por parte del Ejecutivo de Rajoy “la unidad de España” y por parte del Gobierno letón la complicada vecindad con Rusia.

En esta tesitura, España ofreció el envío de militares y exigió, "en justa contrapartida”, que Letonia cerrara filas en favor de la integridad territorial española.

Un ejército en pequeño

El destacamento enviado a Letonia es en realidad un pequeño ejército formado por más de 300 militares, pero sobretodo por más de ochenta vehículos blindados, en especial carros de combate Leopard 2E y vehículos de combate de infanteria Pizarro.

Además, a causa de la razón política del envío de tropas, éste se ocultó al Congreso y se aprobó en Consejo de Ministros, sin comunicar su destino.

Cospedal asegura que defienden a “familias españolas”

Precisamente, este martes la ministra española de Defensa, María Dolores Cospedal, visitó el despliege militar español en la frontera con Rusia, asegurando que los militares españoles defendían “los intereses de su país y la seguridad de las familias españolas", una afirmación que, tras las revelaciones de Margallo, debe entenderse como una arma más de combate contra el independentismo, aunque sea a 3.000 kilómetros de distancia.

La misma ministra cayó en una broma de humoristas rusos en la que se le ofrecía precisamente el envío de tanques letones para intervenir en Catalunya.

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