La necesidad de coordinación y corresponsabilidad en la gestión del agua, que implique en todos los actores y ámbitos que forman parte, es fundamental para poder afrontar los retos de los recursos hídricos en un contexto de déficit hídrico estructural. Esta ha sido una de las principales conclusiones de la mesa redonda organizada por la Agrupación de Servicios de Agua de Catalunya (ASAC) en Igualada y que ha contado con representantes de la administración pública y especialistas del sector del agua. Otros temas que han centrado el debate han sido la correlación entre cantidad y calidad del agua en momentos de estrés hídrico, la necesidad de inversiones a corto plazo y la reflexión sobre la recuperación de los costes que estas suponen.
El ASAC, la asociación más representativa del sector en Catalunya que representa el 90% de la población abastecida y que integra en empresas públicas, privadas y mixtas de servicios de suministro y saneamiento de agua, ha organizado la mesa redonda titulada "Menos agua y de menos calidad: los retos de la gestión de los recursos hídricos a Catalunya". Aquí, han participado el director de la Agencia Catalana del Agua (ACA), Samuel Reyes, la subdirectora general de Seguridad Alimentaria y Protección de la Salud del Departament de Salut de la Generalitat de Catalunya, Carme Chacón, representantes de entidades municipalistas como Albert Solà, de la Federación de Municipios de Catalunya, y Lluís Corominas, de la Asociación Catalana de Municipios (ACM), así como el director de Calidad del agua y Laboratorios de Aguas de Barcelona, Miquel Paraira.
Corresponsabilidad en la gestión del agua
Las lluvias de mayo y de junio han dado un poco más de margen en zonas de estrés hídrico, como las que dependen del sistema Ter-Llobregat, hecho que "nos permite retrasar hasta octubre la entrada en situación de emergencia". Así expresaba al director del ACA, Samuel Reyes, que también destacaba que coincidirá con periodo de lluvias, pero alertaba que "no podemos bajar la guardia: tenemos que estar atentos y hacer un consumo de agua responsable". Una situación que, de momento, no tiene final. Pero el hecho es que la actual crisis hídrica que sufre Catalunya ha obligado a administraciones locales, instituciones y a entidades de diferentes sectores a trabajar juntos para encontrar soluciones y alternativas que den respuesta a la sequía.
Al debate se ha puesto de manifiesto la necesidad de trabajar de forma conjunta y con corresponsabilidad entre todos los actores que intervienen en la gestión del agua, como herramienta indispensable para garantizar y acordar una fórmula que dé sostenibilidad al sistema, garantizando la financiación. De hecho, el representante del ACM, Lluís Corominas, ha recordado que hace falta una estrategia común para hacer frente y adelantarse a próximas crisis. "Tenemos que poder decir que hemos afrontado las nuevas crisis de forma diferente, y eso requiere corresponsabilidad y compromiso por parte de todos los ámbitos implicados: de las administraciones, del mundo local, de la ciudadanía, de las empresas operadoras y de los sectores económicos" ha remarcado Corominas.
En este sentido, apuntan con confianza en la tarea que se tiene que hacer desde la recientemente constituida Mesa Nacional del Agua, de la que forma parte el ASAC, para seguir colaborando en esta línea. "Tenemos que mantener esta inercia para buscar soluciones a las problemáticas que afrontamos como país. Si alguna cosa nos ha motivado la sequía es que realmente hemos conocido las habilidades y pericias de todos los sectores" ha afirmado la subdirectora general de Seguridad Alimentaria y Protección de la Salud, Carme Chacón.
La calidad del agua, el nuevo reto sobre la mesa
La entrada en vigor del nuevo decreto que regula la calidad de las aguas de consumo ha centrado buena parte del debate. Los ponentes han coincidido en el hecho de que la nueva regulación añade complejidad a la gestión de este recurso y lo encarece. Concretamente, esta nueva normativa incrementa el número de parámetros a analizar en las aguas de consumo y la reducción de algunos límites que se contemplan actualmente. En este sentido, Chacón ha apuntado que este nuevo marco regulador "nos pone retos, nos da opciones nuevas y nos marca unas líneas", pero también ha puesto en valor que "tenemos a favor el conocimiento y la tecnología: no es nada que no podamos superar, pero habrá que ver cómo nos organizamos".
Por su parte, el director de Calidad y Laboratorios de Aguas de Barcelona, Miquel Paraira, ha alertado de que "cumplir con la nueva regulación comportará en muchos casos la necesidad de hacer grandes inversiones en la mejora de infraestructuras y tratamientos del agua".
Ante las dudas e incertidumbres que genera entre los profesionales del sector la entrada en vigor de este real decreto, la subdirectora general de Seguridad Alimentaria ha querido trasladar un mensaje tranquilizador asegurando que "desde Salut estamos participando y trabajando de lo lindo con el ministerio. Hay cosas que no cuadran y que no se pueden llevar en la práctica de forma inmediata". Chacón ha aprovechado para recordar el buen trabajo que se hace a Catalunya en materia de calidad del agua, asegurando que "tenemos un ciclo del agua con un alto nivel de conocimiento y todos juntos nos esforzamos mucho por garantizarlo. Solo hay que ver cómo hemos conseguido garantizar la calidad sanitaria del agua en meses de sequía extrema".
Justamente la correlación entre la cantidad y la calidad del recurso ha sido otro de los protagonistas de la mesa redonda, teniendo en cuenta que el actual escenario de sequía que vive Catalunya puede acabar teniendo un impacto negativo. Así, uno de los ejemplos aportados ha estado la presencia de sulfatos en el agua, que se diluyen menos a medida que se reduce el volumen hídrico, empeorando la calidad del recurso. Esta puede ser una de las grandes dificultades a afrontar para garantizar el cumplimiento de esta nueva normativa.
Inversiones urgentes y recuperación de costes
Uno de los temas más recurrentes en los últimos meses a raíz de la sequía ha sido la necesidad de agilizar las inversiones urgentes con el fin de disponer de herramientas y recursos que permitan afrontar la actual situación con mayores garantías. Así, potenciar la circularidad del agua y apostar por el agua regenerada han sido las propuestas más recurrentes en la mesa redonda de cara a afrontar la escasez hídrica. Se ha destacado que al Àrea Metropolitana de Barcelona actualmente el 33% del agua suministrada proviene de la desalación, el 25% de regeneración, el 23% de pozos y el 19% de aguas superficiales. Es gracias a este balance que la ciudadanía del ámbito metropolitano está encarando en mejores condiciones la sequía a la vez que se están liberando recursos de aguas superficiales (ríos), según han comentado.
Por otra parte, los cinco ponentes también han coincidido en destacar la necesidad de encontrar mecanismos de recuperación de costes de estas inversiones necesarias y que ayuden a garantizar tanto la disponibilidad de agua como su calidad. Aunque los ponentes no han coincidido en una medida concreta, los cinco han lamentado la insuficiencia de la forma de financiación actual y se han apuntado posibles mecanismos de financiación que podrían complementar el actual sistema basado en tarifa y el canon del agua. En este sentido, hay que destacar el principio establecido a la normativa europea de "quien contamina paga", que centra la financiación del tratamiento en el contaminador en origen en lugar de en el usuario final, o la priorización de recursos destinados a la administración local, como por ejemplo el Plan Único de Obras y Servicios de Catalunya (PUOSC), a la hora de afrontar periodos excepcionales como el de la actual sequía.
"El precio del agua tiene que recuperar todos los costes. Hay que recordar que el precio medio que se paga al resto de Europa es muy superior a lo que pagamos al Estado español", apuntaba a Albert Solà, de la FMC. El debate ha puesto en evidencia que hay unos costes fijos que se tienen que cubrir, pero también que habrá que ver opciones para cubrir el resto de variables, como podrían ser el escenario climático, la situación de la calidad del agua o para la sensibilización ciudadana en episodios de falta de lluvias regulares.
