Jean Quatremer (Nancy, Francia, 1967) es uno de los periodistas más influyentes de Bruselas. Llegó hace veinticinco años a la capital belga, y desde ahí ha explicado el proceso de construcción europea —y todas sus crisis— en las páginas del diario francés Libération. Está frontalmente opuesto a los independentismos (también al catalán), pero admite que, si fuera catalán, votaría sí. Lo haría para "estar al lado de los oprimidos": los votantes que reciben garrotazos y los dirigentes políticos y sociales que son encarcelados por sus ideas.

Quatremer recuerda que hace poco descubrió que Mariano Rajoy le seguía en Twitter. No sabe si para espiar lo que dice. Sin ir más lejos, el pasado otoño recibió una llamada del Ministerio de Exteriores español para que no moderara un debate con el expresident Artur Mas. No cedió a las presiones.

ACN

Usted ha denunciado una deriva del Estado de derecho en España...
Lo he hecho porque el poder político madrileño trata de arreglar una crisis política por medios judiciales, interpretando la ley en el sentido más represivo posible. El delito de rebelión, sin violencia, no se sustenta. La única violencia fue la del Estado, no de los independentistas.

De la misma forma, encarcelar a los Jordis y a una parte del Govern es un atentado contra la libertad de expresión y la libertad política. En democracia no se encarcela con quien no estás de acuerdo, aunque esta idea haya consistido en proclamar la independencia de Catalunya (que no derivó en violencia).

¿Y el veto a la investidura de Puigdemont?
Es otro elemento que muestra esta grave deriva. En ningún momento ha sido juzgado ni desposeído de sus derechos civiles. Como todo diputado en cualquier democracia normal, disfruta de inmunidad parlamentaria. Estos que te he dicho sólo son algunos ejemplos, que podría multiplicar si sumamos las persecuciones judiciales contra simples ciudadanos. O los policías españoles que obligan a ciudadanos franceses a sacar la senyera de la matrícula del coche. Estoy sorprendido por la falta de reacción de otros países europeos sobre lo que está pasando hoy en España.

El mismo Rajoy se puso en contacto con los magistrados del TC antes de que se reunieran. ¿Hay también un problema de separación de poderes?
No soy yo, sino un órgano del Consejo de Europa en Estrasburgo, un grupo de magistrados, quien ya ha denunciado la "independencia problemática" de la magistratura española. Está extremadamente politizada, sometida al poder político. Hay muchos nombramientos políticos. Cuando coges el ranking de los sistemas judiciales europeos, te das cuenta de que España está casi en última posición en independencia de la justicia. Hoy el sistema español muestra sus límites heredados de la dictadura.

No tengo ninguna simpatía por la independencia, pero el problema político de Catalunya no se arregla con la represión

¿Por qué lo dice?
Todo el mundo sabe que la Constitución del 78 fue negociada y aceptada bajo el miedo a un golpe de estado militar. Sus redactores tenían el miedo en el vientre de que la transición democrática fuera interrumpida, como pudo serlo en 1981 con Tejero. Contrariamente a la leyenda dorada de una transición democrática exitosa, España no es una democracia completa, sino una democracia problemática.

¿Esta deriva es comparable a la de otros países europeos?
Para mí, lo que pasa hoy en España con Catalunya es tan grave como lo que pasa en Polonia y Hungría. Está al mismo nivel. Dicho esto, me gustaría hacerte una precisión importante...

¿Cuál?
Yo no tengo ninguna simpatía por las tesis independentistas. Para mí el regionalismo es un error, contrario a la idea europea. Pero en Catalunya hay un problema político, que no se arreglará por la represión y la justicia. Incluso si soy contrario a la independencia, la respuesta represiva del poder central madrileño no hace más que agravar el problema. El problema lo creó Madrid anulando el Estatut en 2010, y ahora lo agrava más reprimiendo a los independentistas y no teniendo en cuenta el resultado de unas elecciones que el mismo poder madrileño convocó.

Muchos de los que, desde fuera, denuncian todo eso que usted denuncia, son acusados de hacer propaganda independentista... Pienso en Julian Assange, por ejemplo.
Porque el objetivo de los defensores del Estado español es simplificar al máximo el debate. Les va muy bien que sea binario, blanco o negro, cuando es mucho más complejo. Pero no puedes hacer como si no existiera una aspiración a la independencia. No puedes hacer como si esta aspiración no hubiera sido creada por un Tribunal Constitucional que ha hecho política cuando se le pedía hacer derecho. No puedes evitar ver que Rajoy ha negado todo diálogo. Simplificar el debate es la mejor manera de acabar en un enfrentamiento.

Pero no es la primera vez que el gobierno del PP muestra lo que realmente es. Lo hizo con la ley del aborto, o con la famosa ley mordaza, que es un escándalo democrático absoluto. Se ve bien que una rama del PP todavía está marcada por sus orígenes franquistas. Y la única respuesta que conocen es la represiva.

Una rama del PP todavía está marcada por sus orígenes franquistas. Y la única respuesta que conocen es la represiva

Volviendo a lo que hablábamos... Usted también ha comparado al Estado español con la Turquía de Erdogan.
Sí. Lo comparo por el proceso intelectual, no por la práctica. Por suerte, no está el ejército español amenazando con ocupar Catalunya, y no hay gente que muera en Catalunya. Gracias a Dios. Pero el proceso intelectual es exactamente el mismo: negarse a discutirlo. Erdogan rechaza frontalmente discutir sobre el problema kurdo, cuando la realidad es que hay un problema que debe arreglarse políticament. Pero él responde con violencia y represión. Este proceso intelectual es el mismo que el de Rajoy.

¿Junqueras, Forn y los Jordis son presos políticos?
Sí, sí lo son. No han cometido ningún acto de violencia. Una gran parte de los juristas españoles consideran que los delitos de los que se les acusa no se sustentan. Están encarcelados únicamente por sus opiniones. En una democracia normal, se encarcela a la gente que representa un peligro para la sociedad. No es su caso. No representan ningún peligro ni para la sociedad catalana, ni para la sociedad española. Es lo mismo de siempre: tratan de arreglar por la vía judicial un problema político. Después de haber hecho como si nada, Amnistía Internacional acaba de reconocer que hay un problema...

Pero Amnistía rechaza el concepto "presos políticos".
Yo creo que tienen miedo, porque es muy difícil hablar de presos políticos en Europa. Piensa que al lado hay Turquía y otros países, que, hoy por hoy, son mucho peores que España. Pero Amnistía se equivoca. Son presos políticos porque los han encarcelado por sus ideas. El caso más flagrante es el de los Jordis, que ni siquiera tenían ninguna responsabilidad política ni proclamaron la independencia.

Y los autos del juez Pablo Llarena dicen que siguen en la prisión porque "mantienen su ideario".
Les dice que si renuncian a la independencia, a sus ideas, los liberan. Es increíble. Me recuerda a los procesos comunistas en la plaza pública, como la China de Mao. O incluso a la España de la Inquisición. Es el regreso de Torquemada. Estoy realmente aterrorizado.

Llarena dice que, si renuncian a sus ideas, los libera. Me recuerda en la España de la Inquisición: es el regreso de Torquemada

¿Por qué Europa hace como si no pasara nada?
Hay varias razones, pero todas son indignas. La primera razón es simplemente política. El PP es miembro del Partido Popular Europeo, de la gran familia conservadora, que protege a Rajoy. El único país que es perseguido actualmente por la UE es Polonia, porque el partido Ley y Justicia pertenece a la familia de los euroescépticos. Rajoy debería llegar muy lejos para que Europa reaccionara. Un segundo motivo son los Estados nación. El precedente catalán podría servir de base para otras reivindicaciones, como las corsas o las bretonas en Francia. Emmanuel Macron lo ha dicho muy claro: no quiere que mañana, si tiene un problema con Bretaña, la Comisión Europea venga a darle lecciones. Por eso dejan que Rajoy se encargue a solas del problema catalán. Sólo si llegara muy lejos en la violencia Francia le retiraría el apoyo.

Dicho esto, Europa corre el riesgo de perder el sentido de sus valores cerrando los ojos con Catalunya. Estoy muy chocado por el rechazo de Europa de mirar lo que está pasando en estos momentos en España. Todos nuestros valores están amenazados por la actitud de Madrid.

¿La crisis catalana es uno de los rostros de la crisis europea?
Yo diría más bien que la crisis catalana puede convertirse en una crisis europea.

¿Todavía no lo es?
Todavía no lo es, pero se puede convertir en una crisis europea. La represión no traerá ninguna solución. Hay un precedente en Irlanda. Inglaterra primero escogió la represión durante treinta años, hasta que Tony Blair vio que debía abordarse políticamente. Fue en ese momento que la paz se impuso. También está el ejemplo de Quebec. Ha hecho dos referéndums que eran totalmente ilegales, porque no estaban previstos por la Constitución. Pero Ottawa dejó que se celebraran, y los independentistas perdieron dos veces.

Todos aquellos que han escogido la vía de la represión, han fracasado. En cambio, los que han escogido la vía del diálogo, han tenido éxito. Yo pienso que si hubiera un verdadero debate en Catalunya sobre la independencia, la autonomía y el federalismo, Madrid podría ganar ese referéndum. Pero, con esta actitud, yo votaría por la independencia, aunque no sea independentista. Porque siempre he estado al lado de los oprimidos, no del poder que oprime.

Desde fuera, ¿qué solución ve?
Hay que partir de la base que la Constitución del 78 está muerta. Rajoy la ha asesinado. Esta Constitución contiene artículos que están heredados directamente del franquismo, especialmente el artículo 155, y que son utilizados ahora contra los independentistas. Se le ha acabado el tiempo. La solución, la única que hay, no pasa por un nuevo Estatut, porque ya es demasiado tarde. Hay que poner el federalismo sobre la mesa, crear un verdadero estado federal español, basado en el modelo alemán, por ejemplo. Cualquier intento de bricolaje será insuficiente.

La actitud de Rajoy ha puesto en cuestión el contrato que existía entre las naciones españolas. Por eso creo que no será posible hasta que el PP sea barrido. Una cosa que he descubierto con la crisis catalana, y que me ha chocado, es la arrogancia de las autoridades madrileñas. La España monárquica es alucinante.

Una cosa que he descubierto con la crisis catalana, y que me ha chocado, es la arrogancia de las autoridades madrileñas

¿Descarta cualquier mediación europea?
Europa no intervendrá porque, si interviene, dará cierta legitimidad a los independentistas catalanes frente al poder central madrileño. Y en ningún caso Bruselas quiere poner en cuestión la autoridad del Estado porque esta Europa no es la Europa de los pueblos. Es la Europa de los Estados y de los Estados nación.

A todo esto, ¿dónde queda la refundación europea?
Es una pregunta excelente. Con esta crisis catalana, Europa debe tomar conciencia de hasta qué punto la Europa de los pueblos no existe. Para refundarse, tendrá que convertirse en el objeto de pasión por los pueblos que no es hoy. Como España, deberá convertirse en un verdadero Estado federal, sometido a un verdadero control democrático de estos pueblos.