El pistoletazo de salida para la campaña de las elecciones vasca y gallega este viernes permitirá iluminar el camino de sombras de la ingovernabilidad española. El esperado pinchazo del PSOE en ambas comunidades podría ser el revulsivo que fuerce a Pedro Sánchez a la abstención para dejar pasar a Mariano Rajoy. Además de la caída, los motivos de llegar a ese escenario serían diferentes en los dos casos: el Partido Popular buscará lograr el favor del PNV en Euskadi, y en Galicia, los socialistas verán su liderazgo disputado por las mareas, como alternativa al PP. La decisión de Sánchez tras el 25 de septiembre definirá si Rajoy se vuelve a presentar a la investidura en octubre, o si habrá terceras elecciones en España.

Euskadi, el PP busca el favor del PNV y PSOE se hunde

La emergencia de Podemos, a favor del derecho a decidir, ha arrinconado a los socialistas hacia la cuarta plaza en Euskadi. A la luz del CIS, la formación morada doblaría los escaños del PSOE (8), reduciéndolos a la mitad, con 16 diputados para la formación morada. La derrota podría quedar atenuada en caso que el PNV de Íñigo Urkullu (28), decidiera pactar con el PSOE –su aliado natural en la región. En Ferraz podrían mantener así cierto control en el gobierno y dar oxígeno a Sánchez para justificar el pinchazo ante sus barones.

No existiría riesgo –a priori- de que Podemos y EH Bildu desbancaran a 'jeltzales' y socialistas. En el País Vasco el voto negativo no está reglado y sólo se puede votar "sí" o abstención. Lo más probable es que el PNV se decante por el PSOE –y no por el PP–, ante la pujanza de candidaturas a favor de la autodeterminación que compiten por el espacio del nacionalismo –ya sea de derechas o izquierdas. También, como consecuencia de las trifulcas competenciales entre la lehendakaritza y la Moncloa, con mediación del Tribunal Constitucional.

El objetivo de Rajoy en esta arena será que los nacionalistas vascos se abran al diálogo tras el 25 de septiembre y sumar 175 escaños con que presionar al PSOE. Por ello, el candidato Alfonso Alonso puso a disposición del PNV los diputados del Partido Popular, en caso de que les hicieran falta. En Génova todavía lamentan cómo la alcaldía de Vitoria fue arrebatada a Javier Maroto por una alianza entre PNV y PSOE, con apoyo de EH Bildu. Además, los populares quieren arrinconar a los independentistas, e imprimir carácter para el intercambio de cromos en la investidura de Rajoy.

El cabeza de lista del PNV en Madrid, Aitor Esteban, negó dicha posibilidad durante el pleno de la investidura fracasada del gallego. Esteban pidió el reconocimiento de la nación vasca, lamentando al mismo tiempo el pacto del PP con C's. Ahora bien, las declaraciones se produjeron en medio de un contexto preelectoral en la región. Y según el histórico español, el PNV era junto con CiU, el partido bisagra del PP –véase el pacto del Majestic- a cambio de un pellizco de influencia en Madrid. El propio Urkullu suavizó hace unos días su discurso, afirmando que la consulta por el nuevo Estatuto vasco no tendría fecha esta legislatura.

Galicia, las Mareas disputan al PSOE

Los socialistas tampoco tenían opciones de gobernar en Galicia antes de aparecer Podemos. Los populares cuentan en la región con Alberto Núñez Feijoó, que es presidente de la Xunta desde el año 2009 con mayoría absoluta. Según el CIS, Feijoó revalidaría la misma victoria y podría gobernar en solitario. El revés al PSOE vendrá por el lado de las Mareas. Pablo Iglesias tuvo dificultades para reeditar esta alianza, pero finalmente el secretario general de la formación cedió a las peticiones del amalgama regional. La marca conjunta rivalizará con el PSOE por la segunda plaza.

La situación servirá para reforzar el discurso de Podemos sobre que ellos son los antagonistas al PP. Como explicaba hace unos días El Nacional, Sánchez ha remontado el liderazgo del PSOE en la izquierda, después de mantener el 'no' a Rajoy hasta el final y debido a la debilidad interna que vive la formación morada. Interpelado por este diario sobre la cuestión, el número dos, Íñigo Errejón, aseguró que Podemos se mantenía fuerte en los territorios y no podían aventurar qué pasaría en unos terceros comicios. Es decir, si ellos caerían y el PSOE subiría en España, a diferencia de Galicia y el País Vasco.

La posibilidad de que haya un voto dual entre elecciones en las autonomías, o en el Congreso, puede abrir la brecha en el PSOE. Quienes crean que el escenario vasco y gallego se repetirá en el Estado, podrían pedir la abstención de Sánchez, mientras los que observen la diferencia, podrían apoyar a su líder en el 'no' hasta el final. Con todo, el 25 de septiembre será la fecha en que se empiece a desencallar el standby de la ingobernabilidad. La opción en España ya pasa por terceras elecciones o un gobierno de Rajoy, ante la inexistencia de acuerdo por parte de "las fuerzas del cambio", y el veto a los independentistas.