El secretario de Estado de Transportes, José Antonio Santano, ha confirmado, en una entrevista a 3Cat, que Òscar Playà, actual consejero delegado de la empresa mixta Rodalies de Catalunya, asumirá adicionalmente la gestión de Renfe en Catalunya. Esta decisión unifica en una sola persona los dos cargos operativos clave para la explotación del servicio de Rodalies. El anuncio se produce en un contexto de crisis operativa tras los graves incidentes de la semana pasada, que motivaron el cese de dos altos responsables: Josep Enric Garcia Alemany, como director operativo de Rodalies, y Raúl Míguez, responsable de Operaciones y Explotación de Adif. Santano ha justificado la medida como un paso "lógico" y necesario para "acabar con esta bicefalia para ganar en coordinación". Rodalies de Catalunya es una empresa participada mayoritariamente por Renfe (50,1%) y en minoría por la Generalitat (49,9%). La separación de las funciones de dirección del operador ferroviario (Renfe) y de la empresa mixta de gobierno del servicio se había identificado como un punto débil en la gestión.
Respuesta a una demanda de ERC
La decisión se alinea con la petición formulada horas antes por la portavoz de ERC, Ester Capella, en el Parlament. Capella reclamó precisamente que Playà asumiera la gestión de Renfe en Catalunya como mecanismo para "acelerar el traspaso" y conseguir un "mando único" de la Generalitat sobre la red. El objetivo declarado es dotar a la Generalitat de un control más efectivo sobre la red para mejorar la eficiencia y resolver los problemas de descoordinación entre los diferentes agentes. Playà ejercerá, según Santano, "una función operativa en el marco de Renfe" desde su nueva posición.
Aunque no se ha especificado una fecha concreta, el secretario de Estado ha avanzado que la implementación será "inminente", ya que se trata de una decisión "consensuada y tomada por todas las partes". Este movimiento representa un cambio significativo en la arquitectura de gobernanza de Cercanías, apuntando hacia una integración operativa sin precedentes bajo una única línea de mando. Esta fusión de responsabilidades constituye un cambio de esquema en el modelo de gestión del servicio. Anteriormente, la cadena de mando se dividía entre la propiedad y gobernanza a través de la empresa mixta y la operación diaria, dependiente de Renfe y Adif, empresas del Estado. Con Playà en ambos papeles, se crea una figura puente que supera esta separación. La medida busca generar una toma de decisiones más rápida y coherente, evitando las superposiciones y vacíos de responsabilidad que habían sido criticados.
Contexto de negociación
La actuación se inserta en el marco más amplio de las negociaciones para el traspaso de competencias de Cercanías a la Generalitat, un proceso complejo. La decisión de nombrar a Playà puede interpretarse como un paso operativo que no espera a la resolución política final de la transferencia, sino que intenta alcanzar de forma inmediata algunos de sus objetivos principales: unificar el mando y mejorar la eficiencia. Es una solución técnica a un problema político y operativo recurrente. El reto inmediato para Playà será doble. Por un lado, deberá integrarse y asumir el control efectivo de la estructura de Renfe en Catalunya, una organización compleja. Por otro lado, deberá demostrar que esta unificación de mando se traduce rápidamente en mejoras tangibles en la coordinación técnica con Adif y en la estabilidad del servicio para el usuario final. Su gestión será juzgada por la capacidad de prevenir nuevas crisis sistémicas como la experimentada recientemente.
