Xavi Espart es uno de los nuevos nombres a seguir de la Masia. Con solo 18 años, el futbolista catalán acaba de dar el salto al primer equipo en un contexto de máxima exigencia, en la ida de los octavos de final de la Champions contra el Newcastle. Entró en los últimos minutos, con el Barça sufriendo y bajo una avalancha local, y dejó una carta de presentación excelente. En un escenario nada favorable para debutar, transmitió serenidad, contundencia y personalidad, hasta el punto de convertirse en una de las pocas notas positivas de la noche. Su nombre ya hacía tiempo que circulaba dentro del club, pero su irrupción en St. James’ Park lo ha situado definitivamente en el foco.
De la UE Vilassar a la Masia: una trayectoria de crecimiento constante
Formado íntegramente en el Barça, Espart llegó al club el verano de 2015 procedente de la UE Vilassar de Mar, cuando aún era benjamín de primer año. Desde entonces ha ido quemando etapas hasta consolidarse como una de las piezas más fiables de su generación, la de 2007. Aunque en origen es un centrocampista, capaz de actuar tanto de pivote como de interior, con el paso de los años ha ido ganando peso como lateral derecho, una demarcación en la que destaca por recorrido, lectura del juego y capacidad para ocupar espacios. Esta polivalencia lo ha convertido en un jugador muy valioso para los técnicos. En la temporada 2024/25 debutó con el Barça Atlètic, y en la 2025/26 ha asumido aún más responsabilidad hasta el punto de ser uno de los capitanes del juvenil.

Un perfil moderno con el aval de Flick y Cubarsí
Su perfil encaja con lo que reclama el fútbol actual. A pesar de no ser un jugador especialmente corpulento, sus 1,75 metros no le impiden competir con agresividad, llegar a las coberturas e imponerse en duelos exigentes. Es un futbolista con criterio con balón, capaz de asociarse bien, de dar continuidad a la jugada y también de incorporarse al ataque cuando la situación lo demanda. Pero en su debut lo que más llamó la atención fue, sobre todo, su respuesta defensiva: apareció en un momento crítico, no se escondió, corrigió acciones de mucho mérito y jugó con una madurez impropia de su edad. Además, llegaba después de haber superado una lesión de rodilla que lo tuvo más de tres meses alejado de los terrenos de juego, hecho que aún da más valor a su aparición.
La confianza que Hansi Flick tiene en él ya se había intuido antes del partido, cuando el entrenador alemán admitió que su juego le recordaba a Philipp Lahm. Después del duelo, aún fue más contundente con los elogios y destacó su entrada en un momento muy difícil, así como su rendimiento en el uno contra uno. Pau Cubarsí, compañero de generación y de muchas etapas en la Masia, también lo avaló públicamente, remarcando su personalidad y una acción defensiva clave que evitó un gol. El mismo Espart, emocionado, definió el debut como un sueño y admitió que aún lo estaba asimilando. Con las bajas en defensa y la necesidad de encontrar soluciones, el Barça ha descubierto un nuevo recurso. Y Espart, por juego, carácter y trayectoria, parece tener condiciones para ser mucho más que una aparición puntual.