No hacía ni 24 horas que lo habían presentado en público y el acuerdo entre ERC y el PSOE para la investidura a cambio de la activación de una mesa de diálogo para resolver el conflicto político catalán sufría el primer test de estrés. La Junta Electoral Central ha entrado en escena para torpedear la alianza con el independentismo. Las decisiones de apartar al president Torra y retirar el acta de eurodiputado a Junqueras hacen tambalear los cementos de un pacto que ambos partidos han defendido contra viento y marea, contra propios y ajenos.
Con el debate de investidura en marcha, los republicanos reúnen de buena mañana a su ejecutiva para "valorar las consecuencias". La voluntad de varios dirigentes consultados es mantener la apuesta negociadora y desvincular a los socialistas de la decisión de la JEC. De hecho, la dirección del PSOE puso una pista de aterrizaje inmediatamente después de conocerse las inhabilitaciones. Su portavoz en el Congreso dejó claro que "la JEC no es un tribunal" y que tienen serias dudas sobre el hecho de que sea competente para sacar a un president de la Generalitat. Al mismo tiempo añadió que confían que "el máximo órgano jurisdiccional, es decir el Tribunal Supremo, responda a esta cuestión".
Ajenos a las presiones, en ERC habían decidido "asumir el riesgo" de abstenerse en la votación para facilitar la investidura de Pedro Sánchez, después de haber arrancado del PSOE un acuerdo por escrito que les compromete a activar una mesa de diálogo entre la Generalitat y la Moncloa en los quince días posteriores a la formación del gobierno PSOE-Podemos y a someter a votación de los catalanes el resultado final de la negociación. Si la materialización de este pacto ya había sumido el gobierno Torra-Aragonès en una nueva crisis, el veredicto de la Junta Electoral Central tensiona todavía más la situación. Junts per Catalunya -que probablemente abandone el pleno del Congreso a medias en señal de protesta- redobla la presión para que sus socios de Govern retrocedan y voten en contra de Sánchez.
En paralelo a la sesión de investidura de Madrid, el Parlament celebrará a partir de las cinco de la tarde un pleno extraordinario que se convocó de urgencia anoche. El único punto será la comparecencia del president Quim Torra, que en una declaración oficial poco después de que trascendiera su inhabilitación pidió "que el pleno de la cámara se pronuncie claramente para rechazar esta resolución de la Junta Electoral que vulnera la ley". El jefe del ejecutivo reiteró que sólo lo puede inhabilitar el Parlament de Catalunya.
10 meses de inestabilidad, primer gobierno de coalición
España tenía que emprender este sábado el camino del desbloqueo después de 10 meses de inestabilidad. Desde aquel 4 de marzo de 2019 cuando Pedro Sánchez convocó las primeras elecciones generales —las del 28 de abril—, que el gobierno está en funciones, con todos los inconvenientes que eso supone. A las nueve de la mañana arranca el debate de investidura de la legislatura con el Congreso más plural y fragmentado de la historia que debería dar paso al primer gobierno de coalición en el Estado.
El verano de 2016, Alfredo Pérez Rubalcaba bautizó como Frankenstein una hipotética operación de suma del PSOE con Podemos e independentistas. Dos años después, Mariano Rajoy se sirvió de aquella expresión para criticar la moción de censura contra él, por la cual Sánchez e Iglesias se aliaron con el independentismo. A partir de hoy, el personaje de la novela de Mary Shelley tenía que devolver a la vida para sacar a España de la parálisis gracias al papel imprescindible del independentismo pragmático y pactista que capitanea Oriol Junqueras desde la prisión de Lledoners.
PP, Cs, VOX y el resto de fuerzas conservadoras del Estado han intensificado la presión para evitar esta operación. Los siete miembros conservadores de la JEC se han impuesto a los otros seis, que han mostrado su discrepancia con la decisión de apartar a Torra. Es la prueba que explica por qué Sánchez, consciente de las maniobras de la derecha para boicotear el pacto, tenía tanta prisa por convocar su investidura.
Un presidente con dos investiduras fallidas
Si una cosa tiene el autor de 'Manual de resistencia' es el mérito de haber hecho historia por varias razones en sólo un par de años. Pedro Sánchez es el primer candidato en conseguir ganar una moción de censura, gracias a la cual se convirtió en presidente en sustitución de Rajoy. El líder del PSOE ostenta todavía otro título: el de ser el único político que ha protagonizado dos investiduras fallidas.
El año 2016 probó suerte de la mano de Ciutadans. Él y Albert Rivera firmaron el famoso pacto del abrazo que quedaba muy lejos de la mayoría necesaria. Aquel intento frustrado de investidura de Pedro Sánchez acabó con 130 votos a favor y 219 en contra. El secretario general socialista chocaría contra las rocas todavía una segunda vez, el verano pasado. Después de las elecciones del 28-A, que convocó porque no pudo aprobar presupuestos, Sánchez levantó un muro con Iglesias, y llegó a afirmar que un gobierno de coalición con Podemos no le dejaría dormir. En la votación de investidura de julio se quedó solo, con el único apoyo del PRC de Revilla. A la tercera tenía que ser la vencida, pero la cosa ya no está tan clara.
Una investidura maratoniana y por la mínima
Si finalmente ERC aísla el acuerdo con el PSOE de la decisión de la JEC, el marcador final de la votación de investidura será ajustadísimo. El debate arrancará a partir de las nueve de la mañana con la exposición inicial sin límite de tiempo del candidato a la presidencia —en julio habló durante dos horas. Al acabar su intervención se hará una pausa para dar tiempo a los grupos a preparar su respuesta. Tendrán media hora para interpelar Sánchez, que podrá replicarles durante tanto rato como quiera, y dará pie a una contrarréplica de 10 minutos más por grupo.
Con los resultados del 10-N, el Congreso ha quedado más fragmentado que nunca, con una veintena de partidos políticos repartidos en 10 grupos parlamentarios. Intervendrán de mayor a menor. Empezará el PP y seguirán VOX, Podemos, el grupo Plural del que forma parte JxCat —junto con Compromís, Más País, Nueva Canaria, Coalición Canaria, el BNG, el PRC y Teruel Existe-, ERC, Cs, el PNV, Bildu y el grupo Mixto, que integran la CUP y Navarra Suma. Cerrará al PSOE.
La primera votación, en que para ser investido Sánchez necesita una mayoría absoluta de 176 diputados que no tiene, se producirá el domingo al mediodía. Por lo tanto, habrá que ir a una segunda vuelta 48 horas después. Será el martes 7 y entonces sólo necesitará más votos a favor que en contra. Salvo más sorpresas de última hora, sabe seguro que contará con 167 'sí' (PSOE, Podemos, PNV, Más País, Compromiso, Nueva Canarias, BNG y Teruel Existe) y 164 en contra (PP, Foro Asturias, VOX, Cs, JxCat, CUP, Navarra Suma y PRC).