Unas semanas atrás, España había llegado a contar con 8.000 militares cada día por las calles en el marco de la operación Balmis, como se ha bautizado el despliegue del ejército para la lucha contra el coronavirus. Poco a poco, la presencia de estos efectivos se va disipando. Actualmente la cifra se ha reducido a unos 6.000 soldados diarios.

Durante la rutinaria comparecencia de los uniformados en el Palacio de la Moncloa, el jefe del estado mayor de la Defensa ha reconocido que han disminuido las peticiones de ayuda que reciben por parte de las diversas administraciones para echar una mano en las tareas de combate contra la Covid-19, como pueden ser la desinfección de espacios públicos y privados, la habilitación de recintos de campaña para ampliar la capacidad de asistencia o el traslado de enfermos y fallecidos. "Hay menos peticiones al ministerio de Defensa de las otras administraciones", ha afirmado el JEMAD.

La operación Balmis arrancó el 15 de marzo con un millar de militares. Desde entonces el despliegue se ha ido multiplicando y llegó al pico máximo durante los primeros días de abril, coincidiendo con el punto álgido de la saturación de los hospitales en España.

Ahora que la curva va encauzando la tendencia al descenso, el ejército empieza a replegarse.