Kefias palestinas a cuadros grises y blancos contrastan con gafas de vaso. La bandera revolucionaria contra el fascismo. Dos movimientos antitéticos se han confrontado este miércoles por la presencia del exterrorista Arnaldo Otegi en el barrio de Sant Andreu. La conferencia organizada por el CIEMEN para hablar de soberanías ha despertado los corazones del extremismo ideológico.
Carrerillas, gritos y proclamas. Una corta persecución a cuatro españolistas ha encendido los ánimos. Las cervezas han volado por los aires mientras éstos se marchaban corriendo. La calle del Segre, que separaba las dos concentraciones, se llenaba segundos después de media docena de furgones policiales. Llegaba el orden.
"Es la secreta, es la secreta". Con dedo señalador, los alternativos han vuelto hacia la plaza Fabra, frenándose con la mirada altiva y siempre manteniendo controlado el perímetro. En el otro lado, una pareja de agentes de la policía secreta y algunos furgones bloqueaban los accesos para que los ancianos de extrema derecha no sufrieran daño.
El barrio, en plena actividad de seis de la tarde, se ha encontrado con preguntas incómodas de los pequeños. ¿"Qué está "pasando"?, decía una niña de no más de 8 años a su padre, con mirada sorprendida y un punto alocada. Este, girándose hacia el abuelo, recordaba la época de los grises. "Antes todavía pasaba más", sonreía.
Arran i Endavant. Las facciones más reivindicativas de la CUP han encabezado los cánticos del "fora el feixisme dels nostres barris". Y con la tranquilidad, ha empezado a correr la cerveza y los cigarrillos. Pendientes de anillo en la oreja y rasta, mayoría amplia de pelo largo e ignorancia total por quienes cruzaban sus filas, como Jordi Sánchez, presidente de la ANC.
Resentimiento
A tan sólo 200 metros, la organización ultra de Somatemps despleb¡aba pancartas y posaba para la foto. Algunos lo evitab, para no ser reconocidos. "Son unos cobardes de mierda", soltaba una mujer de oscuro pelo gris que cargaba un formulario de firmas del partido VOX.
Dos agentes los custodiaban de cerca entrando en sus conversaciones. "Si se tiene que coger las armas las cogeremos todos", ha dicho excitado un hombre mayor que se quejaba de que no podían acercarse a Otegi. Poco a poco se ha calmado y se ha marchado también hacia la foto.
Durante un buen rato han enseñado a los vecinos sus consignas: "No queremos candidatos manchados de sangre" o "Catalunya, con las víctimas". Algunos han renegado viendo la expectación de circo generada. Quién es este, quién es el otro, ha dirigido a diestro y siniestro una conocida simpatizante de los movimientos ultras. Pero mientras tanto, Otegi tomaba la palabra en la conferencia y se hacía hora de volver hacia casa.